El milagro de Teófilo
De cómo Teófilo fizo carta con el diablo de su ánima et después fue convertido e salvo
Del pleito de Teófilo - vos querría fablar,
tan precioso miraclo - non es de oblidar,
ca en esso podremos - entender e asmar
que vale la Gloriosa - qui la sabe rogar.
Non querré, si podiero, - la razón alongar
ca vos avriédes tedio, - yo podría peccar;
de la oración breve - se suele Dios pagar,
a nos éssa nos desse - el Criador usar.
Era un omne bono - de granada fazienda,
avié nomne Teófilo - como diz la leyenda,
omne era pacífico, - non amava contienda,
bien sabié a sus carnes - tenerlas so su rienda.
En el logar do era - contenié grand bailía,
de su sennor el bispo - tenié la vicaría;
de los de la eglesia - avié la mejoría,
fuera que el obispo - avié la nomnadía.
Era en sí misme - de buena contenencia,
sabié aver con todos - paz e grand abenencia;
omne era temprado, - de buena conocencia,
era muy bien condido - de sen e de cïencia.
Vistié a los desnudos, - apacié los famnientos,
acogié los romeos - que vinién fridolientos;
dava a los errados - buenos castigamientos,
que se penitenciassen - de todos fallimientos.
Non avié el obispo - embargo nin lazerio,
fuera cantar su misa - e rezar so salterio;
elli lo escusava - de todo ministerio,
contar las sus bondades - serié grand reguncerio.
Amávalo el bispo - mucho de grand manera,
porque lo escusava - de toda facendera;
los pueblos e las gentes - aviénlo por lumnera,
que él era de todos - cabdiello e carrera.
Quando vino el término - que ovo de finar,
non podió el obispo - el punto traspassar;
enfermó e murió, - fo con Dios a folgar:
déli Dios paraíso, - si se quiere rogar.
Los pueblos de la tierra, - toda la clerecía,
todos diçién: «Teófilo - aya la bispalía,
entendemos que yaze - en él la mejoría,
él conviene que aya - la adelantadía.»
Embïaron sos cartas - al metropolitano
por Dios que de Teófilo - non mudasse la mano;
ca esso tenién todos - por consejo más sano,
lo ál serié ivierno, - esto serié verano.
Embïaron por elli - los del arzobispado,
dissiéronli: «Teófilo, - prendi esti bispado,
ca todo el cabillo - en ti es otorgado,
e de todos los pueblos - eres tú postulado.»
Recudiólis Teófilo - con grand simplicidat:
«Sennores, mudat mano - por Dios e caridat,
ca non só yo tan digno - pora tal dignidat,
en fer tal electïón - serié gran ceguedat.»
Disso el arzobispo: - «Quiero que vos fabledes,
esta electïón - quiero que la tomedes.»
Díssoli don Teófilo: - «Tanto non contendredes
que a todo mi grado - a ello me levedes.»
Los de la canongía, - si lis plogo o non,
ovieron a facer - otra electïón;
el bispo que pusieron - enna ordinación
metió otro vicario - enna ministración.
Corrién los pleitos todos - al vicario novel,
serviénlo a Teófilo - mas plus servién a él;
cogió zelo Teófilo, - cempelló el donzel,
cambióse en Caín - el que fuera Avel.
En casa del obispo - non era tan privado,
como solié seer - con el otro passado;
fo en so voluntat - fierament conturbado,
aviélo la envidia - de su siesto sacado.
Teniése por maltrecho - e por ocasionado,
de grandes e de chicos - vediése desdennado;
cegó con grand despecho - e fo mal trastornado,
asmó fiera locura, - yerro grand desguisado.
Do morava Teófilo, - en essa bispalía,
avié y un judío - en essa judería;
sabié él cosa mala, - toda alevosía,
ca con la uestantigua - avié su cofradría.
Era el trufán falsso - pleno de malos vicios,
savié encantamientos - e muchos maleficios;
fazié el malo cercos - e otros artificios,
Belzebud lo guïava - en todos sus oficios.
En dar consejos malos - era muy sabidor,
matava muchas almas - el falsso traïdor;
como era basallo - de muy mal sennor
si él mal lo mandava - él faziélo peor.
Cuidávanse los omnes - que con seso quebrava,
non entendién que todo - Satanás lo guïava;
quando por aventura - en algo acertava,
por poco la gent loca - que no lo adorava.
Aviélo el dïablo - puesto en grand logar,
todos a él vinién - consejo demandar;
lo que lis él dizié, - aziégelo provar,
sabié de mala guisa - los omnes engannar.
Teniénlo por profeta - todos, chicos e grandes,
todos corrién a elli - como puercos a landes;
los que enfermos eran - levávanlos en andes,
todos dizién: «Faremos - quequier que tú nos mandes.»
Teófilo mesquino, - de Dios desamparado,
venciólo so lucura - e mueda del Peccado;
fo demandar consejo - al trufán dïablado,
cómo podrié tornar - al antigo estado.
Díssoli el judío: - «Si creerme quisieres,
rehez puedes tornar - en esso que tú quieres;
non ayas nulla dubda, - si tú firme sovieres
todo es recabdado, - si non te repindieres.»
Recudióli Teófilo - como embellinnado:
«Por esso vin a ti - por seguir tu mandado.»
Díssoli el judío: - «Seï asegurado,
cuenta que el tu pleito - todo es recabdado.
Ve folgar a tu lecho, - torna a tu posada,
cras al suenno primero, - la gente aquedada,
fúrtate de tus omnes, - de toda tu mesnada,
ven tastar a la puerta - e non fagas ál nada.»
Fo con esto Teófilo - alegre e pagado,
tovo todo so pleito - que era bien parado;
tornó a su posada - durament engannado,
mucho más li valiera - si se fuesse quedado.
Luego la otra nochi, - la gente aquedada,
furtóse de sus omnes, - issió de su posada;
fo tastar a la puerta, - ca sabié la entrada,
el trufán sovo presto, - abrióli sin soldada.
Prísolo por la mano, - la nochi bien mediada,
sacólo de la villa - a una cruzejada;
dísso'l: «Non te sanctigues - nin te temas de nada,
ca toda tu fazienda - será cras mejorada.»
Vío a poca de ora - venir muy grandes yentes
con ciriales en manos - e con cirios ardientes,
con su reï en medio, - feos, ca non luzientes:
¡Ya querrié don Teófilo - seer con sus parientes¡
Prísolo por la mano - el trufán traïdor,
levólo a la tienda - do sedié el sennor;
recibiólo el rei - asaz a grand onor,
sí fizieron los prínçipes - que'l sedién derredor.
Dísso'l luego el rei - «Don fulán, ¿qué buscades?
¿Qué present me traedes? - Quiero que lo digades,
o ¿qué omne es ésti - que vos me presentades?
Saberlo quiero luego - -esto bien lo creades.»
Díssoli el judío: - «Sennor, rey coronado,
ésti solié seer - vicario del bispado,
queriénlo todos mucho, - era omne onrrado,
tolliéronlo agora, - ond es menoscavado.
Por esso es venido - a tos pies caer,
que li fagas cobrar - lo que solié aver;
él fágate servicio - a todo so poder,
avrás en él bassallo - bueno a mi creer.»
Díssoli el dïablo: - «Non serié buen derecho
a bassallo ageno - yo buscar tal provecho;
mas deniegue a Christo - que nos faz muy despecho,
facerli é que torne - en todo so bienfecho.
Deniegue al so Christo - e a Sancta María,
fágame carta firme - a mi placentería;
ponga ? su seyello - a la postremería,
tornará en su grado - con muy grand mejoría.»
Teófilo con gana - de en precio sobir,
al placer del dïablo - ovo a consintir;
fizo con él su carta - e fízola guarnir
de su seyello misme - que no'l podié mentir.
Partióse d'él con esto, - tornó a su posada,
cerca era de gallos - quando fizo tornada;
no la entendió nadi - esta so cavalgada
fuera Dios a qual sólo - non se encubre nada.
Pero perdió la sombra, - siempre fo desombrado,
perdió la color buena, - fincó descolorado;
pero Dios se lo quiso, - non por poder del Peccado,
tornó el malastrugo - en todo su estado.
Tornó el fementido - en todo so estado,
connocióse el bispo - que avié mal errado,
que de la vicaría - lo avié demudado,
«Sennor -disso Teófilo- - séavos perdonado».
Si ante fo Teófilo - bien quisto e amado
fo depués más servido - e mucho más preciado;
Dios sennero lo sabe, - que es bien decorado,
si li vinié por Dios - o si por el Peccado.
Visco algunos días - en esta bienandança,
aviendo con el bispo - amor e grand privança,
recibiendo del pueblo - mucha buena pitança,
mas en cabo firiólo - Christo con la su lança.
Estando est vicario - en esta vicaría,
cogió muy gran jactancia - e grand vallitanía;
concibió vanagloria - e grand eufanía
entendiéngelo todos - que trayé loçanía.
El Sennor que non quiere - muerte de peccadores
mas que salven las almas, - emienden los errores,
tornó en est enfermo - de mortales dolores,
que era decebido - de malos traïdores.
Los vienes que fiziera - ennos tiempos trocidos,
el buen Sennor non quiso - que li fuessen perdidos;
reviscló los sus sesos - que yazién amortidos,
abrió luego los ojos - que tenié adormidos.
Respiró un poquiello, - tornó en so sentido,
comidió su fazienda, - víose mal tannido;
comidió más adentro - qué avié prometido,
allí cadió Teófilo - en tierra amortido.
Disso entre sí misme: - «Mesquino, malfadado,
del otero que sovi - ¿quí me ha derribado?
La alma é perdida, - el cuerpo despreciado,
el bien que é perdido - no lo veré cobrado.
Mesquino peccador, - non veo do ribar,
non trovaré qui quiera - por mí a Dios rogar;
morré como qui yaze - en medio de la mar,
que non vede terrenno - do pueda escapar.
Mesquino ¡aï mí¡ - Nasqui en ora dura,
matéme con mis manos, - matóme mi locura;
aviéme assentado - Dios en buena mesura:
agora é perdida - toda buena ventura.
Mesquino, porque quiera - tornar enna Gloriosa,
que diz la escriptura - que es tan pïadosa,
non me querrá oír - ca es de mi sannosa,
porque la denegué, - fiz tan esquiva cosa.
Non ovo mayor culpa - Judás el traïdor
que por poccos dineros - vendió a su sennor;
yo pequé sobre todos, - mesquino peccador,
que por mí non será - ninguno rogador.
So perdido con Dios - e con Sancta María,
perdido con los sanctos - por mi alebosía;
corté todas las cimas - do los piedes tenía,
si nacido non fuesse - mucho mejor avría.
El día del judizio, - yo, falsso traïdor,
¿con quál cara verré - ant el nuestro Sennor?
De mí fablarán todos, - mesquino peccador,
non verrá a la junta - de mí otro peor.
Vidi en ora mala - aquella vicaría,
escuché al dïablo, - busqué mi negro día;
matóme el trufán, - él de la judería,
que mató otros muchos - con mala maestría.
Yo non avía mengua - nin andava mendigo,
todos me fazién onrra - e plaziélis comigo;
mas fui demandar - mejor de pan de trigo,
yo busqué mi cuchiello: - fui mi enemigo.
Avía qué vistir, - avía qué calzar,
avía pora mí, - avía pora dar;
fui pora mercado - día negro buscar,
devríame yo misme - con mis manos matar.
Bien sé que d'esta fiebre - non podré terminar,
non á menge nin físico - que me pueda prestar
si non Sancta María, - estrella de la mar,
mas ¿quí será osado - que la vaya rogar?
Yo mesquino fediondo - que fiedo más que can,
can que yace podrido, - non él que come pan,
non me querrá oír, - esto sélo de plan,
ca fui contra ella - torpe e muy villán.
Que a los sanctos quiera - meter por rogadores,
como del mi mal pleito - todos son sabidores,
sannosos me son mártires, - todos los confesores,
mucho más los apóstolos - que son mucho mayores.
Non quiero por los piedes - la cabeza desar,
a la Madre gloriosa - me quiero acostar;
cadré a los sos piedes - delante so altar,
atendiendo su gracia, - allí quiero finar.
Allí terré ieiunios, - faré aflictïones,
ploraré de los ojos, - rezaré oraciones,
martiriaré las carnes, - cevo de vervenzones,
ca metrá en mí mientes - en algunas sazones.
Maguer la denegué - como loco sendío,
que fui engannado - por un falso judío,
firmemientre lo creo, - enna su mercet fío,
que d'Ella nació Christus - que fue Salvador mío.
Que vaya al su tiemplo - cras de buena mannana,
venir'm á lo que veno - a la egiptïana,
que priso grand porfazo - como mala villana,
fasta que la Gloriosa - li fo entremediana.
Aunque me lo sufra - Dios por su pïadat,
que pueda entrar entro - veer la magestat,
verrá rayo o fuego - o otra tempestat,
fará danno a muchos - por la mi malveztat.
Aunque todo esto - me quiera Dios sofrir,
que me dexe en paz - mi rencura dezir,
en quál razón empieze - non puedo comedir,
nin asmo cómo pueda - la mi boca abrir.»
Desemparó su casa - e quanto que avié,
non disso a ninguno - lo que facer querié;
fue pora la eglesia - del logar do seyé,
plorando de los ojos - quanto más se podié.
Echóseli a piedes - a la Sancta Reína,
que es de peccadores - consejo e madrina:
«Sennora -disso- valas - a la alma mesquina,
a la tu merced vengo - buscarli medicina.
Sennora, só perdudo - e só desemparado,
fiz mal encartamiento - e só mal engannado,
dí non sé por quál guisa - la alma al Peccado,
agora lo entiendo - que fizi mal mercado.
Sennora benedicta, - reína coronada,
que siempre fazes preces - por la gent desbïada,
non vaya repoyado - yo de la tu posada,
si non dizrán algunos - que ya non puedes nada.
Sennora, tú que eres - puerta de paraísso,
en qui el Rey de Gloria - tantas bondades miso,
torna en mí, Sennora, - el to precioso viso,
ca so sobeja guisa - del mercado repiso.
Torna contra mí, Madre, - la tu cara preciosa,
fáceslo con derecho - si me eres sannosa;
non vaya más a mal - que es ida la cosa,
torna sobre Teófilo, - Reína glorïosa.»
Quarenta días sobo - en esta contención,
sufrié días e noches - fiera tribulación;
de ál no li membrava - si d'esto sólo non:
clamar a la Gloriosa - de firme corazón.
Plógo'l al Rey del Cielo - al quarenteno día,
contendiendo Teófilo - en su tesurería,
apareció'l de noche - Sancta Virgo María,
díssoli fuertes bierbos - com qui con fellonía.
Díssoli: «¿En qué andas, - omne de auze dura?
Sobre yelo escribes, - contiendes en locura;
harta só de tu pleito, - dasme grand amargura,
eres muy porfidioso, - enojas sin mesura.
Fazes peticïones - locas e sin color,
a nos ás denegados, - busquest otro sennor;
don renegado malo, - de Judas muy peor,
non sé por ti quí quiera - rogar al Criador.
Yo vergüenza avría - al mi Fijo rogar,
non sería osada - la razón empezar:
el que tú deneguesti - e busquesti pesar,
non nos querrá oír - nin a ti perdonar.»
«Madre -disso Teófilo- - por Dios e caridat,
non cates al mi mérito, - cata a tu bondat;
de quanto que tú dizes, - todo dizes verdat,
ca só suzio e falso, - pleno de malveztat.
Repiso só, Sennora, - válame penitencia,
éssa salva las almas, - tal es nuestra creencia,
éssa salvó a Peidro - que fizo grand fallencia,
e lavó a Longino - de muy grand vïolencia.
La sancta Magdalena, - de Lázaro ermana,
peccadriz sin mesura, - ca fue muger liviana,
esso misme te digo - de la egipcïana,
éssa sanó a ambas, - la que todo mal sana.
Davit a colpe fizo - tres peccados mortales,
todos feos e sucios - e todos principales;
fizo su penitencia - con gémitos corales,
perdonóli el Padre - de los penitenciales.
Pueblos de Ninivé - que eran condenados
fizieron penitencia, - plorando sus peccados;
los fallimentes todos - fuéronlis perdonados,
muchos serién destructos - que fueron escusados.
Esta razón, Sennora, - tuya es de veer,
faziendo penitencia - si me deve valer;
Madre, si tú quisiesses - e fuesse tu plaçer,
en mí esti judizio - non devié perecer.»
Calló elli con tanto, - fabló Sancta María,
disso: «Traes, Teófilo, - rebuelta pleitesía;
bien lieve la mi fonta, - bien la perdonaría,
mas a lo de mi Fijo - bien non me trevería.
Maguer que me neguesti, - fezisti sucio fecho,
quiérote consejar - de consejo derecho:
torna en el mi Fijo, - ca te tiene despecho,
ca se tiene de ti - que fue muy maltrecho.
Ruégalo bien de firme - con muy grant femencia,
deniega al dïablo, - confirma tu creencia;
mucho es pïadoso - e de grand conocencia,
él mata, él vivifica - ca es de tal potencia.»
«Madre -disso Teófilo- - siempre seas laudada,
Pascua fue e grand día - quando tú fuisti nada;
mucho es la mi alma - con esto confortada,
trae la tu palavra - melezina provada.
Yo no lo osaría - al tu Fijo rogar,
por mi ventura mala - busquéli grand pesar;
pero fío en Elli - como devo fiar,
e quiero mi creencia - a ti la demostrar.
Creo que un Dios es - e que es Trinidat,
Trinidat en personas, - una la deïdat;
non á ennas personas - nulla diversidat,
Padre, Fijo e Spíritu, - uno son de verdat.
Creo de Jesu Christo - enna encarnación,
que nació de ti, Madre, - por nuestra redención;
predicó el Evangelio, - dessent priso passión,
en el día tercero - fizo resurectión.
Creo bien firmemientre - la su ascensïón,
que envïó la gracia, - la de consolación;
creo la postremera - regeneracïón
quando buenos e malos - prendan el gualardón.
Madre, todo lo creo, - só ende bien certano,
quanto que Christo manda - creer a su christiano;
mas só en grand vergüenza, - en miedo sovejano,
ca fui, mi Sennora, - contra Él muy villano.
A mal omne e suçio - e mal testimoniado,
non me querrá oír, - ca non es aguisado;
Madre, tanto lo temo, - iría repoyado,
fincarié nuestro pleito - mucho empeorado.
Si bien á de seer - o me quieres prestar
tú ás en esti pleito, - Madre, a travajar;
otro procurador - non me mandes buscar,
ca porque lo buscasse - no lo podría trovar.
Tú eres pora todo - ¡grado al Criador!
por rogar al tu Fijo, - tu Padre, tu Sennor;
quequiere que tú mandes - e ovieres sabor,
todo lo fará Elli - de muy buen amor.
Lo que nunqua fezist - en otro peccador,
non sea en Teófilo, - por el Nuestro Sennor;
tórname en la gracia - de la tu sancta flor,
la Flor que tú pariste - sin tacha, sin dolor.
Sennora benedicta, - Reína principal,
aún en tu osança - quiérote dezir ál;
si non cobro la carta - que fici por mi mal,
contaré que non só - quito del mal dogal.»
Disso Sancta María: - «Don suçio, don maliello,
la carta que fecisti - el tu mal cabdiello,
e dessent la seelleste - de tu proprio seyello,
en el infierno yaze - en chico reconciello.
Non querrié el mi Fijo - por la tu pleitesía
descender al infierno, - prender tal romería,
ca es logar fediondo, - fedionda confradría,
sólo en sometérgelo - serié grand osadía.»
«Sennora benedicta - entre todas mugieres,
bien lo querrá tu Fijo - lo que tú bien quisieres;
todo te lo dará - lo que tú bien pidieres,
a mí verná la carta - si tú savor ovieres.
Doquiere que la tenga - el dïablo metida,
sólo que Él lo quiera, - luego será rendida;
Sennora, que de todos - eres salut e vida,
non puedo más rogarte - nin sé más qué te pida.»
Disso'l Sancta María - buen confuerto provado:
«Finca en paz, Teófilo, - véote bien lazrado;
iré yo si pudiero - recabdar el mandado,
¡Dios lo mande que sea - aína recabdado¡»
La Madre benedicta, - esta razón tractada,
tollióseli delante, - non pudió veer nada;
pero la voluntat - teniéla confortada,
ca es el solaz suyo - melezina provada.
Si ante fue Teófilo - de grand devocïón,
mucho fue depués ende - de mayor compunción;
tres días e tres noches - sovo en oración,
nin comió nin bebió - nin exió de lectión.
Semejavan sus ojos - dos fuentes perennales,
ferié con su cabeça - en los duros cantales;
sus punnos en sus pechos - davan colpes capdales,
dizié: «¡Válasme, Madre, - como a otros vales¡
Válasme, Madre Sancta, - óï los mis clamores,
que fazes cosas tales - e otras más mayores;
tú sabes la mi cuita, - entiendes mis dolores,
non me oblides, Madre, - solaz de peccadores.»
Mucho lazró Teófilo - en esti tridüano,
yaziendo en la tierra - orando muy cutiano;
nunqua en tantos días - lazró más nul christiano,
en cabo su lazerio - non li cayó en vano.
La Reína de Gloria, - Madre Sancta María,
visitólo de cabo - en el tercero día;
adússoli saludes, - nuevas de alegría,
quales querrié tod omne - que yaz en fermería.
«Sepas -disso-,Teófilo, - que las tus oraciones,
los tus gémitos grandes, - las tus afflictïones,
levadas son al cielo - con grandes processiones,
leváronlas los ángeles - cantando dulzes sones.
Es de la tu fazienda - el mi Fijo pagado,
el tuerto que fizisti - áslo bien emendado;
si bien perseverares - como ás empezado,
tu pleito es bien puesto, - e muy bien recabdado.
Yo fablé en tu pleito - de toda voluntat,
finqué los mis enojos - ante la magestat;
áte Dios perdonado, - fecha grand caridat,
conviene tú que seas - firme en tu bondat.»
«Madre -disso Teófilo- - de Dios, Nuestro Sennor,
por ti me viene esto, - bien só ent sabidor;
quitas de mal judizio - un alma pecador,
que yazrié en infierno - con Judas el traidor.
Pero con todo esto - que tú ás recabdado,
aún non me seguro - nin seo bien pagado,
hasta vea la carta - e cobre el dictado,
la que fiz quando ovi - al tu Fijo negado.
Madre, si yo oviesse - la cartiella cobrada,
e dentro en un fuego - la vidiesse quemada,
siquier luego muriesse - yo non daría nada,
ca mal está mi alma, - Sennora, enredada.
Madre, bien sé que eres - d'est pleito enojada,
mas si tú me falleces - non me tengo a nada;
Sennora, tú que esta - cosa ás empeçada,
fázme render la carta, - será bien recabdada.»
«Non fincará por eso - -disso la Glorïosa-
non finque por tan poco - empeçada la cosa.»
Tollióseli delante - la Reína preciosa,
fue buscar esta carta - de guisa presurosa.
Alegróse Teófilo - que yazié quebrantado,
non era maravella - ca yazié muy lazrado;
tornó en su estudio, - el que avié usado,
nunqua fue en est sieglo - confesor más penado.
Tornó en su estudio, - en fer su penitencia,
en comer, en bever - tener grand abstenencia;
tenié enna Gloriosa - toda la su creencia,
que li darié por Ella - Dios la su bienquerencia.
En la noche tercera - yazié él adormido,
ca sufrié grand martirio, - avié poco sentido;
vínoli la Gloriosa - con recabdo complido,
con su carta en mano, - queda e sin roído.
La esposa de Christo, - ponçella e parida,
echógela de suso, - dióli una ferida;
recudió don Teófilo, - tornó de muert a vida,
trovó en su regaço - la carta malmetida.
Con esto fue Teófilo - alegre e loçano,
que veyé la cartiella - tornada en su mano;
allí tovo que era - de la fiebre bien sano,
apretó bien la carta, - cumplió su tridüano.
El confessor Teófilo - ovo grand alegría,
quando tovo la carta - en su podestadía;
rendió gracias a Christo - e a Sancta María,
ca Ella adovara - toda su pleitesía.
Dizié: «Sennora buena, - siempre seas laudada,
siempre seas bendicha, - siempre glorificada;
pora los peccadores - eres buena provada,
qual nunqua nació otra - tan dulz nin tan uviada.
Siempre seas bendicha, - el tu Fructo laudado,
sancto es el tu nomne, - más el suyo medrado;
tú me saquesti, Madre, - del pozo dïablado,
do siempre sine fine - yazría enfogado.
Sennora benedicta, - Madre Sancta María,
quánto te lo gradesco - dezir no lo podría;
Madre, tú me da seso, - saber e connocía
por ond laudarte pueda, - ca mucho lo querría.
Reína poderosa - de los fechos onrrados,
que siempre te travajas - en salvar los errados,
tú me gana, Sennora, - perdón de los peccados,
que laude dignamientre - los tus bienes granados.
Madre del Rey de Gloria, - por la tu pïadat,
alimpia los mis labros - e la mi voluntat,
que pueda dignamientre - laudar la tu bondat,
ca ás sobre mí fecha - sobra grand caridat.»
Otro día mannana - que cuntió esta cosa,
que adusso la carta - la Madre glorïosa,
era día domingo, - una feria sabrosa,
en qui la gent christiana - toda anda gradosa.
Vino el pueblo todo - a la misa oír,
prender pan bendicto - la agua recebir;
queriéla el obispo - de la villa dezir,
querié el omne bono - so ofizio complir.
El confesor Teófilo, - un lazrado christiano,
fue pora la eglesia - con su carta en mano;
posóse a los piedes - del buen missacantano,
confessó su proceso - tardío e temprano.
Fizo su confessión - pura e verdadera,
cómo fizo su vida - de la edat primera,
desend cómo envidia - lo sacó de carrera,
que lo fizo cegar - de estranna manera.
Cómo fue al judío, - un trufán renegado,
cómo li dio consejo - suzio e desguisado,
cómo con el dïablo - ovo pleito tajado
e cómo fue por carta - el pleito confirmado.
Cómo por la Gloriosa - cobró aquel dictado,
el que con su seyello - oviera seellado;
non dessó de dezi - menudo nin granado,
que no lo disso todo - por qué avié pasado.
Demostróli la carta - que en punno tenié,
en que toda la fuerça - del mal pleito yazié;
sanctigóse el bispo - que tal cosa veyé,
tanto era grand cosa - que abés lo creyé.
«Ite missa est» dicha, - la missa acabada,
era toda la gent - por irse saborgada,
fizo signo el bispo - con su mano sagrada,
fincó la gent toda - como seyé posada.
«Oíd -dixo- varones - una fiera azanna,
nunqua en est sieglo - la oyestes tamanna;
veredes el dïablo - que trae mala manna,
los que non se li guardan, - tan mal que los enganna.
Esti nuestro canónigo - e nuestro compannero,
moviólo su locura, - un falso consejero,
fue buscar al dïablo - sabidor e artero,
por cobrar un officio - que toviera primero.
Sópolo engannar - el falso traïdor,
díssoli que negasse - a Christo su Sennor
e a Sancta María - que fue buena seror
e tornar lo yé luego - en toda su onor.
Otorgógelo esti - mesquino peccador,
fizo con él su carta, - esto fue lo peor;
con su seyello misme - robró essa lavor,
de tal amigo guárdenos - Dios Nuestro Sennor.
Dios que siempre desea - salut de peccadores,
que por salvar a nos - sufrió grandes dolores,
non quisso que granassen - esas tales lavores,
ca eran barvechadas - de malos lavradores.
Si la Virgo gloriosa - no'l oviesse valido,
era el azedoso - fieramientre torcido;
mas la su sancta gracia - á lo ya acorrido,
á cobrada la carta, - si non, fuera perdido.
Yo la tengo en punno, - podédesla veer,
esto non yaze en dubda, - devédeslo creer,
onde debemos todos - a Dios gracias render
e a la Sancta Virgo - que li dennó valer.»
Rendieron todos gracias, - mugieres e varones,
fizieron grandes laudes - e grandes processiones,
plorando de los ojos, - diziendo oraciones
a la Madre gloriosa, - buena todas sazones.
El «Te Deüm laudamus» - fue altament cantado,
«Tibi laus, tibi gloria» - fue bien reïterado;
dizién «Salve Regina», - cantávanla de grado
e otros cantos dulzes - de son e de dictado.
Desent mandó el bispo - fazer muy grand foguera,
veyéndolo el pueblo - que en la eglesia era;
echó aquesta carta - dentro en la calera,
ardió, tornó cenisa - pargamino e cera.
Desque el pueblo ovo - tenido su clamor,
la carta fo quemada, - ¡gracias al Criador¡
Reçibió Corpus Dómini - el sancto confessor,
veyéndolo el pueblo - que seyé derredor.
Adiesso que Teófilo, - un cuerpo martiriado,
reçibió Corpus Dómini - e fue bien confessado,
fue a ojo del pueblo - de claridat cercado,
un resplendor tan fiero - que non serié asmado.
Fue el pueblo certero - que era omne santo,
e era de grand mérito - por qui fazié Dios tanto,
e Dios que lo cubrié - de tan precioso manto
e prendió el dïablo - en ello grand quebranto.
Reluzié la su cara, - tales rayos echava,
com la de Moïsés - quando la ley portava,
o como San Andrés - quando en la cruz estava;
el Criador en esto - pocca onrra no'l dava.
Quanto esto veyeron - los pueblos e las yentes,
que ixién de su cara - tales rayos luzientes,
cantaron otras laudes, - otros cantos rezientes,
en laudar la Gloriosa - todos eran ardientes.
Aturó bien Teófilo - en su contemplaçión,
no'l movió vanagloria - nin cogió elación;
tornó a la eglesia - do vío la visïón,
nunqua fue más devoto - en ninguna sazón.
Entendió el bon omne, - Dios lo fizo certero,
que li vinié bien cerca - el día postremero;
partió quanto avié, - no li fincó dinero,
diólo todo a pobres, - fizo buen semencero.
Pidió culpa a todos - los de la vezindat,
perdonáronli todos - de buena voluntat;
besó mano al bispo, - fizo grand onestat,
finó al terçer día, - fizo'l Dios pïadat.
Tres días solos visco - desque fue comulgado,
desque el cartelario - fue cenisa tornado;
murió enna eglesia - do fuera visitado,
fue en est logar misme - el cuerpo soterrado.
Assín finó Teófilo, - el bienaventurado,
el yerro que fiziera, - Dios sea ent laudado,
bien lo emendó todo, - fizo a Dios pagado,
valiéndo'l la Gloriosa, - la que aya buen grado.
Sennores, tal miraclo - qual avemos oído,
non debemos por nada - echarlo en oblido,
si non, seremos todos - omnes de mal sentido,
que non avemos seso - natural nin complido.
Assí lo diz Sant Paulo, - el buen predicador,
que fue leal vasallo - de Dios, Nuestro Sennor,
que todas las leyendas - que son del Criador,
todas salut predigan - del omne peccador.
Nos en esto podemos - entender e asmar
quánto val penitencia - a qui la save guardar;
si non fuesse por ella, - podédeslo jurar,
que fuera don Teófilo - ido a mal logar.
Si la Madre gloriosa, - que li dennó valer,
éssa no'l entendiesse, - no lo vernié veer;
mas qui a mí quisiere - escuchar e creer,
viva en penitencia, - puede salvo seer.
Amigos, si quisiésedes - vuestras almas salvar,
si vos el mi consejo - quisiéredes tomar,
fech confessión vera - non querades tardar,
e prendet penitencia, - pensátla de guardar.
Quiéralo Jesu Christo - e la Virgo gloriosa,
sin la qual non se faze - ninguna buena cosa,
que assí mantengamos - esta vida lazrosa,
que ganemos la otra - durable e lumnosa. (Amen.)
La Madre glorïosa, - de los çielos Reína,
la que fue a Teófilo - tan prestable madrina,
Ella nos sea guarda - en esta luz mezquina
que caer non podamos - en la mala rüína. (Amen.)
Madre del tu Golzalvo - seï remembrador
que de los tos miraclos - fue enterpretador;
tú fes por él, Sennora, - prezes al Criador,
ca el tu privilegio - vale a peccador,
tú li gana la gracia - de Dios, Nuestro Sennor. (Amen.)
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