285
Grand yantar le fazen | al buen Campeador.
Tañen las campanas | en San Pero a clamor.
Por Castiella | oyendo van los pregones
commo se va de tierra | mio Çid el Campeador;
unos dexan casas | e otros onores,
290
en aques dia | a la puent de Arlançon
çiento quinze cavalleros | todos juntados son;
todos demandan | por mio Çid el Campeador.
Martin Antolinez | con ellos cojo;
vansse pora San Pero | do esta el que en buen punto naçio.
295
Quando lo sopo | mio Çid el de Bivar
quel creçe compaña | por que mas valdra,
a priessa cavalga, | reçebir los sal(i)e,
tornos a sonrisar, | legan le todos, le manol ban besar.
Fablo mio Çid | de toda voluntad:
300
«Yo ruego a Dios | e al Padre spirital,
vos, que por mi dexades | casas y heredades,
enantes que yo muera | algun bien vos pueda far,
lo que perdedes | doblado vos lo cobrar.»
Plogo a mio Çid | por que creçio en la yantar,
305
plogo a los otros omnes todos | quantos con el estan.
Los .vi. dias de plazo | passados los an,
tres an por troçir | sepades que non mas.
Mando el rey | a mio Çid (a) aguardar,
que si despues del plazo | en su tierral pudies tomar
310
por oro nin por plata | non podrie escapar.
El dia es exido, | la noch querie entrar,
a sus cavalleros | mandolos todos juntar:
«¡Oid, varones, | non vos caya en pesar!
Poco aver trayo, | dar vos quiero vuestra part.
315
Sed membrados | commo lo devedes far;
a la mañana | quando los gallos cantaran
non vos tardedes, | mandedes ensellar;
en San Pero a matines | tandra el buen abbat,
la missa nos dira, | esta sera de Santa Trinidad;
320
la missa dicha, | penssemos de cavalgar,
ca el plazo viene açerca, | mucho avemos de andar.»
Cuemo lo mando mio Çid | assi lo an todos ha far.
Passando va la noch, | viniendo la man;
a los mediados gallos | pienssan de [ensellar].
325
Tañen a matines | a una priessa tan grand;
mio Çid e su mugier | a la eglesia van.
Echos doña Ximena | en los grados delant'el altar
rogando al Criador | quanto ella mejor sabe
que a mio Çid el Campeador | que Dios le curias de mal:
330
«¡Ya Señor glorioso, | Padre que en çielo estas!
Fezist çielo e tierra, | el terçero el mar
fezist estrelas e luna | y el sol pora escalentar;
prisist encarnaçion | en Santa Maria madre,
en Belleem apareçist | commo fue tu veluntad;
335
pastores te glorifficaron, | ovieron [t]e a laudare,
tres reyes de Arabia | te vinieron adorar
- Melchior | e Gaspar e Baltasar -
oro e tus e mirra | te offreçieron commo fue tu veluntad;
[salvest] a Jonas | quando cayo en la mar,
340
salvest a Daniel | con los leones en la mala carçel,
salvest dentro en Roma | al señor San Sabastian,
salvest a Santa Susanna | del falso criminal;
por tierra andidiste .xxxii. años, | Señor spirital,
mostrando los miraclos | por en avemos que fablar:
345
del agua fezist vino | e de la piedra pan,
resuçitest a Lazaro | ca fue tu voluntad;
a los judios te dexeste prender; | do dizen monte Calvarie
pusieron te en cruz | por nombre en Golgota,
dos ladrones contigo, | estos de señas partes,
350
el uno es en paraiso | ca el otro non entro ala;
estando en la cruz | vertud fezist muy grant:
Longinos era çiego | que nunquas vio alguandre,
diot con la lança en el costado | dont ixio la sangre,
corrio la sangre por el astil ayuso, | las manos se ovo de untar,
355
alçolas arriba, | legolas a la faz,
abrio sus ojos, | cato a todas partes,
en ti crovo al ora | por end es salvo de mal;
en el monumento | resuçitest,
fust a los infiernos | commo fue tu voluntad,
360
quebrantaste las puertas | e saqueste los santos padres.
Tu eres rey de los reyes | e de tod el mundo padre,
a ti adoro e creo | de toda voluntad,
e ruego a San Peydro | que me ayude a rogar
por mio Çid el Campeador | que Dios le curie de mal,
365
¡quando oy nos partimos | en vida nos faz juntar!»
La oraçion fecha, | la missa acabada la an,
salieron de la eglesia, | ya quieren cavalgar.
El Çid a doña Ximena | iva la abraçar,
doña Ximena al Çid | la manol va besar,
370
lorando de los oios | que non sabe que se far.
Y el a las niñas | torno las a catar:
«A Dios vos acomiendo, fijas, | e a la mugier e al Padre spirital;
agora nos partimos, | Dios sabe el ajuntar.»
Lorando de los ojos | que non viestes atal,
375
asis parten unos d'otros | commo la uña de la carne.
Mio Çid con los sos vassallos | pensso de cavalgar;
a todos esperando | la cabeça tornando va.
A tan grand sabor | fabio Minaya Albar Fañez:
«Çid ¿do son vuestros esfuerços? | En buen ora nasquiestes de madre!
380
Pensemos de ir nuestra via, | esto sea de vagar.
Aun todos estos duelos | en gozo se tornaran;
Dios que nos dio las almas | consejo nos dara.»
Al abbat don Sancho | tornan de castigar
commo sirva a doña Ximena | e a la[s] fijas que ha,
385
e a todas sus dueñas | que con ellas estan;
bien sepa el abbat | que buen galardon dello prendra.
Tornado es don Sancho | e fabio Albar Fañez:
«Si vieredes yentes venir| por connusco ir, abbat,
dezildes que prendan el rastro | e pienssen de andar,
390
ca en yermo o en poblado | poder nos han alcançar.»
Soltaron las riendas, | pienssan de andar;
çerca viene el plazo | por el reino quitar.
Vino mio Çid yazer | a Spinaz de Can;
grandes yentes sele acogen | essa noch de todas partes.
395
Otro dia mañana | pienssa de cavalgar.
Ixiendos va de tierra | el Campeador leal;
de siniestro Sant Estevan | - una buena çipdad -
de diestro Alilon las torres | que moros las han,
passo por Alcobiella | que de Castiella fin es ya,
400
la Calçada de Quinea | iva la traspassar,
sobre Navas de Palos el Duero va pasar,
a la Figeruela | mio Çid iva posar.
Vanssele acogiendo | yentes de todas partes.
I se echava mio Çid | despues que fue çenado.
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285-404 - Numerosos caballeros se junta al bando del Cid. Oración de doña Jimena. Salida de Cardeña y llegada al Duero (frontera de los territorios reconquistados).
285 Gran comida le hacen al buen Campeador.
Tañen las campanas de San Pedro con clamor.
Por Castilla se van oyendo los pregones,
cómo se va de la tierra mio Cid el Campeador;
unos dejan sus casas y otros sus posesiones.
290 En ese día, en el puente del Arlanzón
ciento quince caballeros se juntan en unión,
todos preguntas por mio Cid el Campeador.
Martín Antolínez con ellos se reunió,
se van hacia San Pedro, donde está el que en buen momento nació.
295 Cuando lo supo mio Cid el de Vivar,
que le crece la mesnada, por lo que valdrá más,
deprisa cabalga, a recibirlos sale;
cuando los tuvo a la vista, se empezó a alegrar.
Todos se le acercan, la mano le van a besar.
Habló mio Cid con buena voluntad:
300 Yo se lo ruego a Dios, al Padre espiritual,
que a los que por mí dejáis casas y heredades,
antes de que yo muera, algún bien os pueda dar,
lo que perdéis, doblado recuperar. -
Se alegró mio Cid, porque su tropa va a más,
305 se alegraron los otros hombres, todos los que con él están.
Seis días del plazo han agotado ya,
por pasar quedan tres, sabed que ni uno más.
Mandó el rey a mio Cid vigilar,
que si después del plazo en su tierra lo pudiese agarrar,
310 por mucho que pagase no se podría escapar.
El día ya ha pasado, la noche empieza a entrar,
a todos sus caballeros los mandó juntar:
- Oíd, varones, no os parezca mal;
poco dinero traigo, os quiero dar una parte.
315 Acordaos bien de cómo habéis de actuar:
por la mañana, de los gallos al cantar,
no os retraséis, encargaos de ensillar;
en San Pedro a maitines tañerá el buen abad,
nos dirá la misa, la de la Santísima Trinidad.
320 Acabada la misa, pongámonos a cabalgar,
pues el plazo se acerca, mucho hay que cabalgar.
Como lo mandó el Cid, así todos lo harán.
Se va pasando la noche, la mañana viene ya;
tras los segundos gallos, comienzan a ensillar.
325 Tañen a maitines, con una prisa muy grande,
mio Cid y su mujer a la iglesia van.
Se echó doña Jimena en las gradas ante el altar,
rogándole al Creador lo mejor que ella sabe,
que a mio Cid el Campeador Dios lo librase de mal:
330 ¡Señor Glorioso, Padre que en el cielo estás!
Hiciste el cielo y la tierra, lo tercero el mar;
hiciste estrellas y luna, y el sol para calentar;
realizaste tu encarnación en Santa María, tu madre,
en Belén naciste, como fue tu voluntad,
335 los pastores te glorificaron, te fueron a alabar,
tres reyes de Arabia te vinieron a adorar,
Melchor, Gaspar y Baltasar
oro, incienso y mirra te ofrecieron, como fue tu voluntad;
salvaste a Jonás cuando se cayó en el mar,
340 salvaste a Daniel de los leones en la horrible cárcel,
salvaste dentro de Roma al noble San Sebastián,
salvaste a Santa Susana de la acusación falaz;
por tierra anduviste treinta y dos años, Señor espiritual,
mostrándonos milagros, de ahí tenemos de qué hablar:
345 del agua hiciste vino y de la piedra, pan,
resucitaste a Lázaro, pues fue tu voluntad,
por los judíos te dejaste prender, en el monte dicho Calvario
te pusieron en una cruz, en el llamado Golgotá,
a dos ladrones contigo, uno de cada parte,
350 el uno fue al paraíso, pero el otro no entró allá;
estando en la cruz obraste un prodigio grande:
Longinos era ciego, que no vio nunca jamás,
te dio con la lanza en el costado, del que salió la sangre,
corrió por el astil abajo, las manos se fue a manchar,
355 las alzó hacia arriba, se las llevó a la faz,
abrió los ojos, miró a todas partes,
en ti creyó entonces, por eso se salvó del mal;
en el sepulcro resucitaste [................]
y fuiste a los infiernos, como fue tu voluntad,
360 rompiste las puertas y sacaste a los santos padres.
Tú eres el rey de reyes y de todo el mundo padre,
a ti adoro y en ti creo con toda mi voluntad,
y le ruego a San Pedro que me ayude a rogar
por mio Cid el Campeador, que Dios le libre de mal;
365 ¡siendo que hoy nos separamos, haznos en vida juntar!
Hecha la oración, la misa acabada está,
salieron de la iglesia, se aprestan a cabalgar.
El Cid a doña Jimena la iba a abrazar,
doña Jimena al Cid la mano le va a besar,
370 llorando en silencio, sin saber cómo obrar,
y él a las niñas las volvió a mirar:
-A Dios os encomiendo, hijas, al Padre espiritual,
ahora nos separamos, Dios sabe cuándo la reunión será.
Llorando en silencio, como no habéis visto igual,
375 así se apartan unos de otros como la uña de la carne.
Mio Cid con sus vasallos empezó a cabalgar,
esperándolos a todos, la cabeza volviendo va;
muy a punto habló Minaya Álvar Fáñez:
- Cid, ¿dónde está vuestro esfuerzo? ¡en buena hora nacisteis de madre!
380 Pensemos en andar camino, dejemos esto en paz.
Aun todos estos pesares en gozo se volverán.
Dios, que nos dio las almas, remedio nos dará.
Al abad don Sancho le vuelven a indicar
cómo servir a doña Jimena y a las hijas que tiene allá
385 y a todas las damas que con ellas están;
que el abad tenga por cierto que buena recompensa tendrá.
Ya se ha vuelto don Sancho y habló Álvar Fáñez:
-Si vieseis venir gente para ir con nosotros, abad,
decidles que sigan el rastro y se pongan a andar,
390 que en yermo o en poblado nos podrán alcanzar.
Soltaron las riendas, se pusieron a andar,
cercano está el plazo para el reino dejar.
Vino mio Cid a instalarse en Espinazo de Can,
395 mucha gente se le acoge esa noche de todas partes.
A la mañana siguiente se pone a cabalgar,
ya se sale de la tierra el Campeador leal;
a la izquierda San Esteban, una buena ciudad,
a la izquierda Alilón, la de las torres, que de moros es lugar.
Pasó por Alcubilla, que de Castilla el fin es ya;
400 la calzada de Quinea la fue a atravesar,
junto a Navapalos el Duero va a pasar,
en la Higueruela mio Cid fue a acampar;
se le va acogiendo gente de todas partes.
Allí se echaba mio Cid después de que cenó,
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