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Lo que yo dixier | non lo tengades a mal.
En Castejon | non podriemos fincar;
çerca es el rey Alfonsso | e buscar nos verna.
Mas el castielo | non lo quiero hermar;
çiento moros e çiento moras | quiero las quitar,
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por que lo pris dellos | que de mi non digan mal.
Todos sodes pagados | e ninguno por pagar.
Cras a la mañana | pensemos de cavalgar,
con Alfonsso mio señor | non querria lidiar.»
Lo que dixo el Çid | a todos los otros plaz.
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Del castiello que prisieron | todos ricos se parten;
los moros e las moras | bendiziendol estan.
Vansse Fenares arriba | quanto pueden andar,
troçen las Alcarias | e ivan adelant,
por las Cuevas d'Anquita | ellos passando van,
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passaron las aguas, | entraron al campo de Torançio,
por essas tierras ayuso | quanto pueden andar,
entre Fariza e Çetina | mio Çid iva albergar.
Grandes son las ganançias que priso | por la tierra do va.
Non lo saben los moros | el ardiment que an.
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Otro dia movios | mio Çid el de Bivar
e passo a Alfama, | la Foz ayuso va,
passo a Bovierca | e a Teca que es adelant
e sobre Alcoçer | mio Çid iva posar
en un otero redondo | fuerte e grand;
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açerca corre Salon, | agua nol pueden(t) vedar.
Mio Çid don Rodrigo | Alcoçer cueda ganar.
Bien puebla el otero, | firme prende las posadas,
los unos contra la sierra | e los otros contra la agua.
El buen Canpeador | que en buen ora nasco
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derredor del otero, | bien çerca del agua,
a todos sos varones | mando fazer una carcava
que de dia nin de noch | non les diessen arebata,
que sopiessen que mio Çid | alli avie fincança.
Por todas esas tierras | ivan los mandados
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que el Campeador mio Çid | alli avie poblado,
venido es a moros, | exido es de christianos.
En la su vezindad | non se treven ganar tanto.
Agardando se va mio Çid | con todos sus vasallos;
el castiello de Alcoçer | en paria va entrando.
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Los de Alcoçer a mio Çid | yal dan parias de grado
e los de Teca e los de Ter[rer] la casa;
a los de Calatayuth | sabet, ma[l] les pesava.
Ali yogo mio Çid | complidas .xv. semanas.
Quando vio mio Çid | que Alcoçer non sele dava
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el fizo un art | e non lo detardava:
dexa una tienda fita | e las otras levava,
cojo[s] Salon ayuso | la su seña alçada,
las lorigas vestidas | e cintas las espadas
a guisa de menbrado | por sacar los a çelada.
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Veyen lo los de Alcoçer, | ¡Dios, commo se alabavan!
«Falido a a mio Çid | el pan e la çevada.
Las otras abes lieva, | una tienda a dexada
de guisa va mio Çid | commo si escapasse de arrancada
Demos salto a el | e feremos grant ganançia
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antes quel prendan | los de Ter[rer] [la casa];
si non, | non nos daran dent nada.
La paria qu'el a presa | tornar nos la ha doblada.»
Salieron de Alcoçer | a una priessa much estraña;
mio Çid quando los vio fuera | cogios commo de arrancada,
cojos Salon ayuso, | con los sos abuelta [anda].
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Dizen los de Alcoçer: | «¡Ya se nos va la ganançia!»
Los grandes e los chicos | fuera salto da[valn,
al sabor del prender | de lo al non pienssan nada;
abiertas dexan las puertas | que ninguno non las guarda.
El buen Campeador | la su cara tornava,
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vio que entr'ellos y el castiello | mucho avie grand plaça;
mando tornar la seña, | a priessa espoloneavan:
«¡Firid los, cavalleros, | todos sines dubdança,
con la merçed del Criador | nuestra es la ganançia!»
Bueltos son con ellos | por medio de la laña,
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¡Dios, que bueno es el gozo | por aquesta mañana!
Mio Çid e Albar Fañez | adelant aguijavan,
tienen buenos cavallos | sabet, a su guisa les andan,
entr'ellos y el castiello | en essora entravan.
Los vassallos de mio Çid | sin piedad les davan,
605
en un ora e un poco de logar | .ccc. moros matan.
Dando grandes alaridos | los que estan en la çelada
dexando van los delant, | por el castiello se tornavan,
las espadas desnudas | a la puerta se paravan;
Luego legavan los sos | ca fecha es el arrancada.
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Mio Çid gaño a Alcoçer, | sabe(n)t, por esta maña.
Vino Pero Vermuez | que la seña tiene en mano,
metiola en somo | en todo lo mas alto.
Fablo mio Çid Ruy Diaz | el que en buen ora fue nado:
«¡Grado a Dios del çielo | e a todos los sos santos:
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ya mejoraremos posadas: | a dueños e a cavallos!
¡Oid a mi, Albar Fañez | e todos los cavalleros!
En este castiello | grand aver avemos preso;
los moros yazen muertos, | de bivos pocos veo.
Los moros e las moras | vender non los podremos,
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que los descabeçemos | nada non ganaremos;
cojamos los de dentro. | ca el señorio tenemos,
posaremos en sus casas | e dellos nos serviremos.
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530-622 - El Cid invade tierras de Zaragoza y se dispone a tomar Alcocer. toma de Alcocer.
530 lo que voy a decir no lo tengáis a mal:
en Castejón no nos podemos quedar,
cerca está el rey Alfonso y a buscarnos vendrá,
pero el castillo no lo quiero arrasar,
a cien moros y a cien moras los quiero liberar,
535 porque se lo arrebaté, que de mí no hablen mal.
Todos estáis pagados y ninguno por pagar,
mañana por la mañana pongámonos a cabalgar;
contra Alfonso mi señor no querría luchar.-
Lo que dijo el Cid a todos les complace;
540 del castillo que tomaron todos ricos se parten.
Los moros y las moras bendiciéndolo están.
Se van Henares arriba a toda velocidad,
cruzan por la Alcarria y siguen adelante,
por las cuevas de Anguita ellos pasando van.
545 Cruzaron los ríos, entraron a Campo Taranz.
por esas tierras abajo a toda velocidad,
entre Ariza y Cetina mio Cid se fue a albergar;
grande es el botín que obtuvo en la zona por donde va.
No saben los moros que propósito tendrá.
550 Otro día se puso en marcha mio Cid el de Vivar
y pasó frente a Alhama, por la hoz abajo va,
pasó por Bubierca y por Ateca, que está adelante,
y junto a Alcocer mio Cid iba a acampar,
en un otero redondo, fuerte y grande;
555 cerca corre el Jalón, el agua no le pueden cortar.
Mio Cid don Rodrigo Alcocer piensa ganar.
Bien se planta en el otero, hace firme su acampada,
los unos hacia la sierra y los otros hacia el agua.
El buen Campeador, que en buena hora ciñó espada,
560 alrededor del otero, muy cerca del agua,
a todos sus hombres les mandó hacer una zanja,
que ni de día ni de noche por sorpresa les atacaran,
que supiesen que mio Cid allí arriba se afincaba.
Por todas esas tierras la noticia va llegando
565 de que el Campeador mio Cid allí había acampado,
ha venido a por los moros, se ha ido de entre los cristianos;
en su vecindad no osan salir a trabajar al campo.
Al acecho está mio Cid con todos sus vasallos,
el castillo de Alcocer tributo ya está pagando.
570 Los de Alcocer a mio Cid tributo pagan,
y los de Ateca y los de Terrer, la plaza.
A los de Calatayud, sabed, mucho les pesaba.
Allí se asentó mio Cid enteras quince semanas.
Cuando vio mio Cid que Alcocer no se entregaba,
575 él hizo una estratagema, más no lo retrasaba:
plantada deja una tienda, las otras se las llevaba,
avanzó Jalón abajo con su enseña levantada,
con las lorigas puestas y ceñidas las espadas,
a guisa de hombre prudente, para llevarlos a una trampa.
580 Lo veían los de Alcocer, ¡Dios, como se jactaban!
- Le han faltado a mio Cid el pan y la cebada;
las otras apenas se lleva, una tienda deja plantada;
mio Cid se va de tal modo cual si en derrota escapara.
Vayamos a asaltarlo y obtendremos gran ganancia,
585 antes de que le cojan los de Terrer, si no, no nos darán de ello nada;
la tributación cogida devolverá duplicada.-
Salieron los de Alcocer con una prisa extraordinaria.
Mio Cid, cuando los vio fuera, se fue como en desbandada,
avanzó Jalón abajo, junto con los suyos anda.
590 Dicen los de Alcocer: -¡Ya se nos va la ganancia!-
Los grandes y los pequeños a salir se apresuraban,
Con las ansias del botín, de lo otro no piensan nada,
dejan abiertas las puertas, las cuales ninguno guarda.
El buen Campeador hacia ellos volvió la cara,
595 vio que entre ellos y el castillo el espacio se agrandaba,
-¡Heridlos, caballeros, sin ninguna desconfianza!
¡Con la merced del Creador, nuestra es la ganancia!-
Han chocado con ellos en medio de la explanada,
600 ¡Dios, qué intenso es el gozo durante esta mañana!
Mio Cid y Álvar Fáñez adelante espoleaban,
tienen buenos caballos, sabed que a su gusto les andan,
entre ellos y el castillo entonces entraban.
Los vasallos de mio Cid sin piedad les daban,
605 En poco rato y lugar a trescientos moros matan.
Daban grandes alaridos los que la treta empleaban,
los de delante los dejan, hacia el castillo se tornaban;
con las espadas desnudas a la puerta se paraban,
luego llegaban los suyos, pues la lucha está ganada.
610 Mio Cid tomó Alcocer sabed, con esta maña.
Vino Pedro Bermúdez, que la enseña lleva en mano,
la puso en la cúspide, en el sitio más alto.
Habló mio Cid Ruy Díaz, el que nació con buen hado:
- ¡Gracias al Dios del cielo y a todos sus santos,
615 ya mejoraremos el aposento a los dueños y a los caballos!
Oídme, Álvar Fáñez y todos los caballeros:
en este castillo un gran botín tenemos,
los moros yacen muertos, vivos a pocos veo;
a los moros y moras vender no los podremos,
620 si los descabezamos nada nos ganaremos,
acojámoslos dentro, que el señorío tenemos,
ocuparemos sus casas y de ellos nos serviremos.-
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