antologia Mio Cid [Indice]
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Cantar del destierro - 2 -
  • "Un sueñol priso dulçe, | tan bien se adurmio." 
  • "Toda la noche yaze en çelada | el que en buen ora nasco" 
  • "Lo que yo dixier | non lo tengades a mal.," 
  • "Mio Çid con esta ganançia | en Alcoçer esta;" 
  • "A cabo de tres semanas, | la quarta querie entrar,"
  • " A Minaya Albar Fañez | mataron le el cavallo,"
  • "Al rey Alfonsso | que me a airado"
  • "Qui a buen señor sirve | siempre bive en deliçio."
  • "¡Mio Çid Ruy Diaz | de Dios aya su graçia!"
  • "Non lo tardo | el que en buen ora nasco:"
  • "Los mandados son idos | a todas partes."
  • "Hi gaño a Colada | que mas vale de mill marcos de plata,"
  • "Cantar del destierro - 1 -"



  • 405
    Un sueñol priso dulçe, | tan bien se adurmio.
    El angel Gabriel | a el vino en [vision]:
    «Cavalgad, Çid, | el buen Campeador,
    ca nunqua en tan buen punto | cavalgo varon;
    mientra que visquieredes | bien se fara lo to.»

    410
    Quando desperto el Çid | la cara se santigo;
    sinava la cara, | a Dios se acomendo.
    Mucho era pagado | del sueño que a soñado.
    Otro dia mañana | pienssan de cavalgar;
    es dia a de plazo, | sepades que non mas.

    415
    A la sierra de Miedes | ellos ivan posar.
    Aun era de dia, | non era puesto el sol,
    mando ver sus yentes | mio Çid el Campeador;
    sin las peonadas | e omnes valientes que son
    noto trezientas lanças | que todos tienen pendones

    420
    «¡Temprano dat çebada, | si el Criador vos salve!
    El que quisiere comer; | e qui no, cavalge.
    Passaremos la sierra | que fiera es e grand;
    la tierra del rey Alfonso | esta noch la podemos quitar.
    Despues qui nos buscare | fallar nos podra.»

    425
    De noch passan la sierra, | venida es la man,
    e por la loma ayuso | pienssan de andar;
    en medio d'una montaña | maravillosa e grand
    fizo mio Çid posar | e çevada dar.
    Dixoles a todos | commo querie trasnochar;

    430
    vassallos tan buenos | por coraçon lo an,
    mandado de so señor | todo lo han a far.
    Ante que anochesca | pienssan de cavalgar,
    por tal lo faze mio Çid | que no lo ventasse nadi.
    Andidieron de noch | que vagar non se dan.

    435
    O dizen Castejon | el que es sobre Fenares
    mio Çid se echo en çelada | con aquelos que el trae.

    405 - 436 - El ángel Gabriel consuela al Cid en sueños. Entra en tierras de moros.

    405
    le embargó un sueño dulce, muy bien se durmió;
    el ángel Gabriel en sueños le visitó:
    -¡Cabalgad, Cid, el buen Campeador,
    pues nunca en tan buen momento cabalgó varón!
    Mientras vivas, lo tuyo saldrá a la perfección.-

    410
    Cuando se despertó el Cid, la cara se santiguó,
    se persignaba en la cara, a Dios se encomendó.
    Muy satisfecho estaba de lo que acaba de soñar.
    A la mañana siguiente se ponen a cabalgar,

    ese día tiene de plazo, sabed que ni uno más;
    415
    a la sierra de Miedes ellos fueron a acampar.
    Aún era de día, no se había puesto el sol,
    mandó pasar revista mio Cid el Campeador:
    sin la infantería, hombres que valientes son,
    contó trescientas lanzas, que todas llevan pendón.

    420
    Dad cebada temprano, ¡que el Creador os guarde!
    Quien quiera comer, que coma, y quien no, que cabalgue.
    Pasaremos la sierra, que es abrupta y grande,
    la tierra del rey Alfonso esta noche la podemos dejar;
    después, el que nos busque hallarnos podrá-

    425
    De noche pasan la sierra, la mañana ha llegado ya
    y por la loma abajo se ponen a andar.
    En medio de un bosque maravilloso y grande
    hizo mio Cid acampar y cebada dar,

    Díjoles a todos que quería trasnochar;
    430
    sus vasallos son tan buenos que muy de acuerdo están,
    los mandatos de sus señor todos los cumplirán.
    Antes de que anochezca se ponen a cabalgar,
    lo hace mio Cid con el fin de que no le siga nadie;
    anduvieron de noche, que descanso no se dan.

    435
    En el lugar llamado Castejón, el que está junto al Henares,
    mio Cid se emboscó con aquellos que trae.


    Toda la noche yaze en çelada | el que en buen ora nasco
    commo los consejava Minaya Albar Fañez.
    «¡Ya Çid | en buen ora çinxiestes espada!

    440
    Vos con .c. | de aquesta nuestra conpaña
    pues que a Castejon | sacaremos a çelada. . .»
    «Vos con los .cc. | id vos en algara;
    ala vaya Albar A[l]barez e | Albar Salvadorez sin falla,
    e Galin Garçia | - una fardida lança -
    cavalleros buenos | que aconpañen a Minaya.

    445
    Aosadas corred | que por miedo non dexedes nada.
    Fita ayuso | e por Guadalfajara
    fata Alcala | legen las alg[aras],
    e bien acojan | todas las ganançias,
    que por miedo de los moros | non dexen nada.
    E yo con lo[s] .c. | aqui fincare en la çaga;

    450
    terne yo Castejon | don abremos grand enpara.
    Si cueta vos fuere | alguna al algara
    fazed me mandado | muy privado a la çaga;
    ¡d'aqueste acorro | fablara toda España!»
    Nonbrados son | los que iran en el algara,

    455
    e los que con mio Çid | ficaran en la çaga
    Ya quiebran los albores | e vinie la mañana,
    ixie el sol, | ¡Dios, que fermoso apuntava!
    En Castejon | todos se levantavan,
    abren las puertas, | de fuera salto davan

    460
    por ver sus lavores | e todas sus heredades.
    Todos son exidos, | las puertas abiertas han dexadas
    con pocas de gentes | que en Castejon fincar[a]n;
    las yentes de fuera | todas son deramadas.
    El Campeador | salio de la çelada,
    corrie | a Castejon sin falla.

    465
    Moros e moras | avien los de ganançia,
    e essos gañados | quantos en derredor andan.
    Mio Çid don Rodrigo | a la puerta adeliñava;
    los que la tienen | quando vieron la rebata
    ovieron miedo | e fue desemparada.

    470
    Mio Çid Ruy Diaz | por las puertas entrava,
    en mano trae | desnuda el espada,
    quinze moros matava | de los que alcançava.
    Gaño a Castejon | y el oro e la plata.
    Sos cavalleros | legan con la ganançia,

    475
    dexan la a mio Çid, | todo esto non preçia nada.
    Afevos los .cciii. | en el algara,
    e sin dubda corren; | fasta Alcala lego la seña de Minaya,
    e desi arriba | tornan se con la ganançia
    Fenares arriba | e por Guadalfajara.

    480
    Tanto traen | las grandes ganançias
    muchos gañados | de ovejas e de vacas
    e de ropas | e de otras riquizas largas.
    Derecha viene | la seña de Minaya;
    non osa ninguno | dar salto a la çaga.
    Con aqueste aver | tornan se essa conpaña,

    485 fellos en Castejon | o el Campeador estava.
    El castielo dexo en so poder; | el Campeador cavalga,
    saliolos reçebir | con esta su mesnada.
    Los braços abiertos | reçibe a Minaya:
    «¿Venides, Albar Fañez, | una fardida lança?
    490
    ¡Do yo vos enbias | bien abria tal esperança!
    Esso con esto | sea ajuntado;
    dovos la quinta | si la quisieredes, Minaya.»
    «Mucho vos lo gradesco, | Campeador contado;
    d'aquesta quinta | que me avedes mand[ad]o

    495
    pagar se ia della | Alfonsso el Castellano.
    Yo vos la suelt[o] | e avello quitado.
    A Dios lo prometo, | a aquel que esta en alto:
    fata que yo me page | sobre mio buen cavallo
    lidiando | con moros en el campo,

    500
    que enpleye la lança | e al espada meta mano
    e por el cobdo ayuso | la sangre destelando
    ante Ruy Diaz | el lidiador contado,
    non prendre de vos | quanto vale un dinero malo.
    Pues que por mi ganaredes | ques quier que sea d'algo

    505
    todo lo otro | afelo en vuestra mano.»
    Estas ganançias | alli eran juntadas.
    Comidios mio Çid | el que en buen ora fue nado
    al rey Alfonsso | que legarien sus compañas,
    quel buscarie mal | con todas sus mesnadas.

    510
    Mando partir | tod aqueste aver [sin falla]
    sos quiñoneros | que gelos diessen por carta.
    Sos cavalleros | i an arribança,
    a cada uno dellos | caen .c. marchos de plata
    e a los peones | la meatad sin falla;

    515
    toda la quinta | a mio Çid fincava.
    Aqui non lo pueden vender | nin dar en presentaja,
    nin cativos nin cativas | non quiso traer en su compaña;
    fablo con los de Castejon | y envio a Fita e a Guadalfagara,
    esta quinta | por quanto serie conprada;

    520
    aun de lo que diessen | oviessen grand ganançia.
    Asmaron los moros | .iii. mill marcos de plata;
    plogo a mio Çid | d'aquesta presentaja.
    A terçer dia | dados fueron sin falla.
    Asmo mio Çid | con toda su conpaña

    525
    que en el castiello | non i avrie morada,
    e que serie retenedor | mas non i avrie agua.
    «Moros en paz, | ca escripta es la carta,
    buscar nos ie el rey AlEonsso | con toda su mesnada.
    Quitar quiero Castejon: | ¡oid, escuellas e Min(y)aya!

    437-529 - Plan de campaña. Toma de Castejón. Reparto del botín y venta a los moros del resto.

    El que en buena hora nació toda la noche emboscado está,
    como lo aconsejaba Minaya Álvar Fáñez:
    - ¡Mio Cid, en buena hora ceñisteis espada!

    440
    Vos con cien de nuestra mesnada,
    después de que a Castejón traigamos a la emboscada...
    (..........................)
    ‹Vos con los otros doscientos idos de algarada;
    allá vayan Álvar Álvarez y Álvar Salvadórez, sin falta,
    y Galín García, una aguerrida lanza,
    buenos caballeros que acompañen a Minaya.

    445
    Con osadía corred y por miedo no dejéis nada,
    más allá de Hita y por Guadalajara,
    hasta Alcalá llegue la algarada,
    que se recojan bien todas las ganancias,
    que por miedo de los moros no se haya de dejar nada;
    y yo con los otros cien me quedaré en retaguardia,

    450
    controlaré Castejón, donde tendremos salvaguardia.
    Si algún problema tenéis en la algarada,
    enviadme el mensaje rápido a retaguardia;
    ¡de ese socorro hablará toda España!-
    Designados son los que irán en la algarada

    455
    y los que con mio Cid quedarán en retaguardia.
    El alba ya rompía, venía la mañana,
    el sol salía ya, ¡Dios, qué hermoso apuntaba!
    En Castejón todos se levantaban,
    abren las puertas, fuera saliendo estaban,

    460
    para ver sus cultivos y todas sus propiedades.
    Todos han salido, las puertas abiertas dejaban,
    con la poca gente que en Castejón se quedara,
    la gente que estaba fuera toda iba dispersada.
    El Campeador salió de la emboscada,
    corría hacia Castejón sin falta,

    465
    los moros y las moras los tenía como ganancia,
    y todo ese ganado cuanto alrededor anda.
    Mio Cid don Rodrigo a la puerta se encaminaba,
    los que la defienden, al ver que era atacada,
    tuvieron miedo y quedó desamparada.

    470
    Mio Cid Ruy Díaz por la puerta entraba,
    en la mano trae desnuda la espada,
    quince moros mataba de los que alcanzaba;
    ganó Castejón con su oro y su plata.
    Sus caballeros llegan con la ganancia,

    475
    se la dejan a mio Cid, pues no les importa nada.
    He aquí a los doscientos tres en la algarada,
    y sin temor saquean (......................);
    hasta Alcalá llegó la enseña de Minaya
    y de allí hacia arriba se vuelven con la ganancia,
    por el Henares arriba y por Guadalajara.

    480
    Cuántas son sus grandes ganancias,
    mucho botín de ovejas y de vacas,
    y de ropas, y de otras riquezas amplias.
    Erguida viene la enseña de Minaya,
    nadie se atreve a asaltar su retaguardia.
    Con estos bienes se vuelve esa mesnada,

    485
    ya llegan a Castejón donde el Campeador estaba;
    el castillo bajo custodia, el Campeador cabalga,
    los salió a recibir con su mesnada;
    con los brazos abiertos recibe a Minaya:
    - ¡Ya venís, Álvar Fáñez, una aguerrida lanza!

    490
    Allí a donde os enviase tendría buena esperanza.
    Eso con esto sea juntado;
    os doy la quinta parte si la queréis, Minaya.-
    - Mucho os lo agradezco, Campeador renombrado;
    por esta quinta parte que me habéis enviado,

    495
    mucho le agradaría a Alfonso el castellano.
    Yo renuncio a ello y os dejo dispensado.
    A Dios se lo prometo, a aquel que está en lo alto
    hasta que esté satisfecho sobre mi buen caballo
    de luchar con moros en el campo,

    500
    y emplee la lanza y a la espada eche mano,
    por el codo abajo la sangre goteando,
    ante Ruy Díaz, el luchador renombrado,
    no tomaré de vos ni el valor de un mal centavo;
    hasta que por mí ganéis cualquier cosa que valga algo,

    505
    mientras tanto lo otro lo dejo en vuestras manos.-
    Estas ganancias allí estaban juntadas.
    Se percató mio Cid, el que en buena hora ciñó espada,
    que del rey Alfonso llegarían fuerzas armadas,
    que le querría dañar con todas sus mesnadas.

    510
    Mandó repartir toda aquella ganancia
    y que sus oficiales de pago hiciesen carta.
    A sus caballeros la fortuna les tocaba,
    a cada uno de ellos le caen cien marcos de plata
    y a los de infantería la mitad sin falta;

    515
    todo el quinto a mio Cid le quedaba.
    Aquí no lo puede vender ni darlo como dádiva,
    esclavos y esclavas no quiso traer con su mesnada.
    Habló con los de Castejón y envió a por los de Hita y de Guadalajara,
    para ver su quinta parte por cuánto sería comprada,

    520
    pues por mucho que diesen obtendrían gran ganancia.
    La tasaron los moros en tres mil marcos de plata,
    quedó mio Cid satisfecho con esta dádiva;
    al tercer día se la dieron sin falta.
    Estimó mio Cid con toda su mesnada

    525
    que en el castillo ya no tendría morada,
    que lo podría retener, pero no tendría agua.
    -Los moros son aliados, pues la paz está firmada,
    nos buscará el rey Alfonso con toda su mesnada.
    Dejar quiero Castejón; oíd, mi séquito y Minaya,


    530
    Lo que yo dixier | non lo tengades a mal.
    En Castejon | non podriemos fincar;
    çerca es el rey Alfonsso | e buscar nos verna.
    Mas el castielo | non lo quiero hermar;
    çiento moros e çiento moras | quiero las quitar,

    535
    por que lo pris dellos | que de mi non digan mal.
    Todos sodes pagados | e ninguno por pagar.
    Cras a la mañana | pensemos de cavalgar,
    con Alfonsso mio señor | non querria lidiar.»
    Lo que dixo el Çid | a todos los otros plaz.

    540
    Del castiello que prisieron | todos ricos se parten;
    los moros e las moras | bendiziendol estan.
    Vansse Fenares arriba | quanto pueden andar,
    troçen las Alcarias | e ivan adelant,
    por las Cuevas d'Anquita | ellos passando van,

    545
    passaron las aguas, | entraron al campo de Torançio,
    por essas tierras ayuso | quanto pueden andar,
    entre Fariza e Çetina | mio Çid iva albergar.
    Grandes son las ganançias que priso | por la tierra do va.
    Non lo saben los moros | el ardiment que an.

    550
    Otro dia movios | mio Çid el de Bivar
    e passo a Alfama, | la Foz ayuso va,
    passo a Bovierca | e a Teca que es adelant
    e sobre Alcoçer | mio Çid iva posar
    en un otero redondo | fuerte e grand;

    555
    açerca corre Salon, | agua nol pueden(t) vedar.
    Mio Çid don Rodrigo | Alcoçer cueda ganar.
    Bien puebla el otero, | firme prende las posadas,
    los unos contra la sierra | e los otros contra la agua.
    El buen Canpeador | que en buen ora nasco

    560
    derredor del otero, | bien çerca del agua,
    a todos sos varones | mando fazer una carcava
    que de dia nin de noch | non les diessen arebata,
    que sopiessen que mio Çid | alli avie fincança.
    Por todas esas tierras | ivan los mandados

    565
    que el Campeador mio Çid | alli avie poblado,
    venido es a moros, | exido es de christianos.
    En la su vezindad | non se treven ganar tanto.
    Agardando se va mio Çid | con todos sus vasallos;
    el castiello de Alcoçer | en paria va entrando.

    570
    Los de Alcoçer a mio Çid | yal dan parias de grado
    e los de Teca e los de Ter[rer] la casa;
    a los de Calatayuth | sabet, ma[l] les pesava.
    Ali yogo mio Çid | complidas .xv. semanas.
    Quando vio mio Çid | que Alcoçer non sele dava

    575
    el fizo un art | e non lo detardava:
    dexa una tienda fita | e las otras levava,
    cojo[s] Salon ayuso | la su seña alçada,
    las lorigas vestidas | e cintas las espadas
    a guisa de menbrado | por sacar los a çelada.

    580
    Veyen lo los de Alcoçer, | ¡Dios, commo se alabavan!
    «Falido a a mio Çid | el pan e la çevada.
    Las otras abes lieva, | una tienda a dexada
    de guisa va mio Çid | commo si escapasse de arrancada
    Demos salto a el | e feremos grant ganançia
    585
    antes quel prendan | los de Ter[rer] [la casa];
    si non, | non nos daran dent nada.
    La paria qu'el a presa | tornar nos la ha doblada.»
    Salieron de Alcoçer | a una priessa much estraña;
    mio Çid quando los vio fuera | cogios commo de arrancada,
    cojos Salon ayuso, | con los sos abuelta [anda].
    590
    Dizen los de Alcoçer: | «¡Ya se nos va la ganançia!»
    Los grandes e los chicos | fuera salto da[valn,
    al sabor del prender | de lo al non pienssan nada;
    abiertas dexan las puertas | que ninguno non las guarda.
    El buen Campeador | la su cara tornava,

    595
    vio que entr'ellos y el castiello | mucho avie grand plaça;
    mando tornar la seña, | a priessa espoloneavan:
    «¡Firid los, cavalleros, | todos sines dubdança,
    con la merçed del Criador | nuestra es la ganançia!»
    Bueltos son con ellos | por medio de la laña,

    600
    ¡Dios, que bueno es el gozo | por aquesta mañana!
    Mio Çid e Albar Fañez | adelant aguijavan,
    tienen buenos cavallos | sabet, a su guisa les andan,
    entr'ellos y el castiello | en essora entravan.
    Los vassallos de mio Çid | sin piedad les davan,

    605
    en un ora e un poco de logar | .ccc. moros matan.
    Dando grandes alaridos | los que estan en la çelada
    dexando van los delant, | por el castiello se tornavan,
    las espadas desnudas | a la puerta se paravan;
    Luego legavan los sos | ca fecha es el arrancada.

    610
    Mio Çid gaño a Alcoçer, | sabe(n)t, por esta maña.
    Vino Pero Vermuez | que la seña tiene en mano,
    metiola en somo | en todo lo mas alto.
    Fablo mio Çid Ruy Diaz | el que en buen ora fue nado:
    «¡Grado a Dios del çielo | e a todos los sos santos:

    615
    ya mejoraremos posadas: | a dueños e a cavallos!
    ¡Oid a mi, Albar Fañez | e todos los cavalleros!
    En este castiello | grand aver avemos preso;
    los moros yazen muertos, | de bivos pocos veo.
    Los moros e las moras | vender non los podremos,

    620
    que los descabeçemos | nada non ganaremos;
    cojamos los de dentro. | ca el señorio tenemos,
    posaremos en sus casas | e dellos nos serviremos.

    530-622 - El Cid invade tierras de Zaragoza y se dispone a tomar Alcocer. toma de Alcocer.

    530
    lo que voy a decir no lo tengáis a mal:
    en Castejón no nos podemos quedar,
    cerca está el rey Alfonso y a buscarnos vendrá,
    pero el castillo no lo quiero arrasar,

    a cien moros y a cien moras los quiero liberar,
    535
    porque se lo arrebaté, que de mí no hablen mal.
    Todos estáis pagados y ninguno por pagar,
    mañana por la mañana pongámonos a cabalgar;
    contra Alfonso mi señor no querría luchar.-
    Lo que dijo el Cid a todos les complace;

    540
    del castillo que tomaron todos ricos se parten.
    Los moros y las moras bendiciéndolo están.
    Se van Henares arriba a toda velocidad,
    cruzan por la Alcarria y siguen adelante,
    por las cuevas de Anguita ellos pasando van.

    545
    Cruzaron los ríos, entraron a Campo Taranz.
    por esas tierras abajo a toda velocidad,
    entre Ariza y Cetina mio Cid se fue a albergar;
    grande es el botín que obtuvo en la zona por donde va.
    No saben los moros que propósito tendrá.

    550
    Otro día se puso en marcha mio Cid el de Vivar
    y pasó frente a Alhama, por la hoz abajo va,
    pasó por Bubierca y por Ateca, que está adelante,
    y junto a Alcocer mio Cid iba a acampar,
    en un otero redondo, fuerte y grande;

    555
    cerca corre el Jalón, el agua no le pueden cortar.
    Mio Cid don Rodrigo Alcocer piensa ganar.
    Bien se planta en el otero, hace firme su acampada,
    los unos hacia la sierra y los otros hacia el agua.
    El buen Campeador, que en buena hora ciñó espada,

    560
    alrededor del otero, muy cerca del agua,
    a todos sus hombres les mandó hacer una zanja,
    que ni de día ni de noche por sorpresa les atacaran,
    que supiesen que mio Cid allí arriba se afincaba.
    Por todas esas tierras la noticia va llegando

    565
    de que el Campeador mio Cid allí había acampado,
    ha venido a por los moros, se ha ido de entre los cristianos;
    en su vecindad no osan salir a trabajar al campo.
    Al acecho está mio Cid con todos sus vasallos,
    el castillo de Alcocer tributo ya está pagando.

    570
    Los de Alcocer a mio Cid tributo pagan,
    y los de Ateca y los de Terrer, la plaza.
    A los de Calatayud, sabed, mucho les pesaba.
    Allí se asentó mio Cid enteras quince semanas.
    Cuando vio mio Cid que Alcocer no se entregaba,

    575
    él hizo una estratagema, más no lo retrasaba:
    plantada deja una tienda, las otras se las llevaba,
    avanzó Jalón abajo con su enseña levantada,
    con las lorigas puestas y ceñidas las espadas,
    a guisa de hombre prudente, para llevarlos a una trampa.

    580
    Lo veían los de Alcocer, ¡Dios, como se jactaban!
    - Le han faltado a mio Cid el pan y la cebada;
    las otras apenas se lleva, una tienda deja plantada;
    mio Cid se va de tal modo cual si en derrota escapara.
    Vayamos a asaltarlo y obtendremos gran ganancia,

    585
    antes de que le cojan los de Terrer, si no, no nos darán de ello nada;
    la tributación cogida devolverá duplicada.-
    Salieron los de Alcocer con una prisa extraordinaria.
    Mio Cid, cuando los vio fuera, se fue como en desbandada,
    avanzó Jalón abajo, junto con los suyos anda.

    590
    Dicen los de Alcocer: -¡Ya se nos va la ganancia!-
    Los grandes y los pequeños a salir se apresuraban,
    Con las ansias del botín, de lo otro no piensan nada,
    dejan abiertas las puertas, las cuales ninguno guarda.
    El buen Campeador hacia ellos volvió la cara,

    595
    vio que entre ellos y el castillo el espacio se agrandaba,
    -¡Heridlos, caballeros, sin ninguna desconfianza!
    ¡Con la merced del Creador, nuestra es la ganancia!-
    Han chocado con ellos en medio de la explanada,

    600
    ¡Dios, qué intenso es el gozo durante esta mañana!
    Mio Cid y Álvar Fáñez adelante espoleaban,
    tienen buenos caballos, sabed que a su gusto les andan,
    entre ellos y el castillo entonces entraban.
    Los vasallos de mio Cid sin piedad les daban,

    605
    En poco rato y lugar a trescientos moros matan.
    Daban grandes alaridos los que la treta empleaban,
    los de delante los dejan, hacia el castillo se tornaban;
    con las espadas desnudas a la puerta se paraban,
    luego llegaban los suyos, pues la lucha está ganada.

    610
    Mio Cid tomó Alcocer sabed, con esta maña.
    Vino Pedro Bermúdez, que la enseña lleva en mano,
    la puso en la cúspide, en el sitio más alto.
    Habló mio Cid Ruy Díaz, el que nació con buen hado:
    - ¡Gracias al Dios del cielo y a todos sus santos,

    615
    ya mejoraremos el aposento a los dueños y a los caballos!
    Oídme, Álvar Fáñez y todos los caballeros:
    en este castillo un gran botín tenemos,
    los moros yacen muertos, vivos a pocos veo;
    a los moros y moras vender no los podremos,

    620
    si los descabezamos nada nos ganaremos,
    acojámoslos dentro, que el señorío tenemos,
    ocuparemos sus casas y de ellos nos serviremos.-


    Mio Çid con esta ganançia | en Alcoçer esta;
    fizo enbiar por la tienda | que dexara alla.

    625
    Mucho pesa a los de Teca | e a los de Ter[rer] non plaze,
    e a los de Calatayuth | [sabet, pesando va].
    Al rey de Valençia | enbiaron con mensaje:
    que a uno que dizien | mio Çid Ruy Diaz de Bivar
    airolo el rey Alfonsso, | de tierra echado lo ha,

    630
    vino posar sobre Alcoçer | en un tan fuerte logar,
    sacolos a çelada, | el castiello ganado a.
    «Si non das consejo | a Teca e a Ter[rer] perderas,
    perderas Calatayuth | que non puede escapar,
    ribera de Salon | todo ira a mal,

    635
    assi ffera lo de Siloca | que es del otra part.»
    Quando lo oyo el rey Tamin | por cuer le peso mal:
    «Tres reyes veo de moros | derredor de mi estar;
    non lo detardedes, | los dos id pora alla,
    tres mill moros levedes | con armas de lidiar,

    640
    con los de la frontera | que vos ayudaran
    prendet melo a vida, | aduzid melo deland;
    por que entro en mi tierra | derecho me avra a dar.»
    Tres mill moros cavalgan | e pienssan de andar;
    ellos vinieron a la noch | en Sogorve posar.

    645
    Otro dia mañana | pienssan de cavalgar,
    vinieron a la noch | a Çelfa posar;
    por los de la frontera | pienssan de enviar,
    non lo detienen, | vienen de todas partes.
    Ixieron de Çelfa | la que dizen de Canal,

    650
    andidieron todo'l dia | que vagar non se dan,
    vinieron essa noch | en Calatayu[t]h posar.
    Por todas essas tierras | los pregones dan,
    gentes se ajuntaron | sobejanas de grandes
    con aquestos dos reyes | que dizen Ffariz e Galve;

    655
    al bueno de mio Çid | en Alcoçer le van çercar.
    Fincaron las tiendas | e prenden(d) las posadas,
    creçen estos virtos | ca yentes son sobejanas.
    Las arobdas | que los moros sacan
    de dia e de noch | enbueltos andan en armas;

    660
    muchas son las arobdas | e grande es el almofalla.
    A los de mio Çid | ya les tuellen el agua;
    mesnadas de mio Çid | exir quieren a la batalla,
    el que en buen ora nasco | firme gelo vedava.
    Tovieron gela en çerca | complidas tres semanas.

    623-665 - El rey de Valencia envía un ejército contra el cid para recuperar Alcocer. Fáriz y Galve cercan al Cid.

    Mio Cid con estas ganancias en Alcocer está,
    hizo enviar por la tienda que había dejado allá.

    625
    Mucho les pesa a los de Ateca, a los de Terrer no les place,
    y a los de Calatayud tampoco les complace.
    Al rey de Valencia le enviaron un mensaje,
    que a uno llamado mio Cid Ruy Díaz de Vivar
    lo exilió el rey Alfonso, de su tierra lo fue a echar,

    630
    acampó junto a Alcocer en un muy fuerte lugar,
    los atrajo a una trampa, el castillo conquistó ya.
    -Si no pones remedio, Ateca y Terrer perderás,
    perderás Calatayud, que no se puede librar.
    La ribera del Jalón toda irá a mal,

    635
    lo mismo la del Jiloca, que está por la otra parte.-
    Cuando lo oyó el rey Tamín de corazón le pareció mal:
    -Tres reyes de moros veo alrededor de mí estar.
    No lo retraséis, dos id para allá.
    Llevad tres mil moros con armas para luchar,

    640
    más los de la frontera, que os ayudarán,
    cogédmelo con vida, traédmelo delante,
    porque se metió en mi tierra ante mi responderá.-
    Tres mil moros cabalgan y empiezan a avanzar,
    llegaron por la noche a Segorbe a acampar.

    645
    A la mañana siguiente se ponen a cabalgar,
    llegaron esa noche a Cella a acampar,
    por los de la frontera empiezan a enviar;
    no se detienen, vienen de todas partes.
    Salieron de Cella, a la que llaman del Canal,

    650
    anduvieron todo el día, que descanso no se dan,
    llegaron esa noche a Calatayud a acampar.
    Por todas esas tierras los pregones dan,
    se reunió una muchedumbre enormemente grande
    con estos dos reyes llamados Fáriz y Galve;

    655
    al bueno de mio Cid en Alcocer lo van a cercar.
    Plantaron las tiendas y fijan la acampada,
    crecen estas fuerzas, pues la multitud es extraordinaria.
    Las patrullas que los moros sacan
    de día y de noche envueltas andan en armas,

    660
    muchas son las patrullas y grande es la albergada,
    a los de mio Cid ya les cortan el agua.
    Las mesnadas de mio Cid querían salir a la batalla,
    el que en buena hora nació firme se lo vedaba;
    se la tuvieron en cerco enteras tres semanas.


    665
    A cabo de tres semanas, | la quarta querie entrar,
    mio Çid con los sos | tornos a acordar:
    «El agua nos an vedada, | exir nos ha el pan;
    que nos queramos ir de noche | no nos lo consintran.
    Grandes son los poderes | por con ellos lidiar;

    670
    dezid me, cavalleros, | commo vos plaze de far.»
    Primero fablo Minaya | un cavallero de prestar:
    «De Castiella la gentil | exidos somos aca;
    si con moros non lidiaremos | no nos daran del pan.
    Bien somos nos .vi. çientos, | algunos ay de mas;

    675
    ¡en el nombre del Criador | que non pase por al,
    vayamos los ferir | en aquel dia de cras!»
    Dixo el Campeador: | «A mi guisa fablastes.
    Ondrastes vos, Minaya, | ca aver vos lo iedes de far.»
    Todos los moros e las moras | de fuera los manda echar

    680
    que non sopiesse ninguno | esta su poridad.
    El dia e la noche | pienssan se de adobar.
    Otro dia mañana | el sol querie apuntar,
    armado es mio Çid | con quantos que el ha.
    Fablava mio Çid | commo odredes contar:

    685
    «Todos iscamos fuera, | que nadi non raste
    si non dos peones solos | por la puerta guardar;
    si nos murieremos en campo | en castiello nos entraran,
    si vençieremos la batalla | creçremos en rictad.
    E vos, Pero Vermuez, | la mi seña tomad;

    690
    commo sodes muy bueno | tener la edes sin ar[t]h;
    mas non aguijedes con ella | si yo non vos lo mandar.»
    Al Çid beso la mano, | la seña va tomar.
    Abrieron las puertas, | fuera un salto dan;
    vieron lo las arobdas de los moros, | al almofalla se van tornar.

    695
    ¡Que priessa va en los moros! | e tornaron se a armar;
    ante roido de atamores | la tierra querie quebrar;
    veriedes armar se moros, | a priessa entrar en az.
    De parte de los moros | dos señas ha cabdales,
    e fizieron dos azes de peones mezclados, | ¿qui los podrie contar?

    700
    Las azes de los moros | yas mueven adelant
    por a mio Çid e a los sos | a manos los tomar.
    «Quedas sed, me[s]nadas, | aqui en este logar;
    non deranche ninguno | fata que yo lo mande.»
    Aquel Pero Vermuez | non lo pudo endurar,

    705
    la seña tiene en mano, | conpeço de espolonear:
    «¡El Criador vos vala, | Çid Campeador leal!
    Vo meter la vuestra seña | en aquela mayor az;
    ¡los que el debdo avedes | veremos commo la acorr[a]des!»
    Dixo el Campeador: | «¡Non sea, por caridad!»

    710
    Respuso Pero Vermuez: | «¡Non rastara por al!»
    Espolono el cavallo | e metiol en el mayor az;
    moros le reçiben | por la seña ganar.
    dan le grandes colpes | mas nol pueden falssar.
    Dixo el Campeador: | «¡Valelde, por caridad!

    715
    Enbraçan los escudos | delant los coraçones,
    abaxan las lancas | abue[l]tas de los pendones,
    enclinaron las caras | de suso de los arzones,
    ivan los ferir | de fuertes coraçones.
    A grandes vozes lama | el que en buen ora na[çi]o:

    720
    «¡Ferid los, cavalleros, | por amor de caridad!
    ¡Yo so Ruy Diaz el Çid | Campeador de Bivar!»
    Todos fieren en el az | do esta Pero Vermuez;
    trezientas lanças son, | todos tienen pendones;
    seños moros mataron, | todos de seños colpes;

    725
    a la tornada que fazen | otros tantos son.
    Veriedes tantas lanças | premer e alçar,
    tanta adagara | foradar e passar,
    tanta loriga | falsa[r e] desmanchar,
    tantos pendones blancos | salir vermejos en sangre,

    730
    tantos buenos cavallos | sin sos dueños andar.
    Los moros laman «¡Mahomat!» | e los christianos «¡Santi Yagu[e]!
    Cayen en un poco de logar | moros muertos mill e .ccc. ya.
    ¡Qual lidia bien | sobre exorado arzon
    mio Çid Ruy Diaz | el buen lidiador!

    735
    Minaya Albar Fañez | que Çorita mando,
    Martin Antolinez | el burgales de pro,
    Muño Gustioz | que so criado fue,
    Martin Muñoz | el que mando a Mont Mayor
    Albar Albarez | e Albar Salvadorez,

    740
    Galin Garçia | el bueno de Aragon,
    Felez Muñoz | so sobrino del Campeador:
    desi adelante | quantos que i son
    acorren la seña | e a mio Çid el Campeador.

    665-743 - Batalla campal. Destrozan las huestes enemigas.

    665
    Al cabo de tres semanas, la cuarta iba a entrar,
    mio Cid con los suyos se puso a deliberar:
    -Nos han privado del agua, nos va a faltar el pan.
    Si nos queremos ir de noche, no nos lo consentirán;
    grandes son estos ejércitos para con ellos luchar.

    670
    Decidme, caballeros, cómo os parece actuar.-
    Primero habló Minaya, un caballero de alabar:
    -De Castilla la gentil hemos salido hasta acá,
    si con moros no lidiamos, nadie nos dará el pan.
    Somos seiscientos cumplidos, algunos hay de más;

    675
    en el nombre del Criador, de otro modo no será:
    vayamos a combatirlos mañana al alborear.-
    Dijo el Campeador: -A mi gusto hablasteis,
    os honrasteis, Minaya, como era de esperar.-
    A los moros y a las moras afuera los manda echar,

    680
    que ninguno supiese este secreto plan.
    Por el día y por la noche se empiezan a preparar.
    A la mañana siguiente el sol iba a rayar;
    se ha armado mio Cid con cuantos consigo están.
    Hablaba mio Cid como oiréis contar:

    685
    -Todos salgamos fuera, que no se quede nadie,
    salvo dos peones solos para la puerta guardar.
    Si muriésemos en el campo, en el castillo nos entrarán;
    si venciésemos la batalla, creceríamos en caudal.
    Y vos, Pedro Bermúdez, mi enseña tomad,

    690
    como sois muy bueno, la sostendréis sin fallar,
    pero no avancéis con ella si yo no os lo mandase.-
    Al Cid le besó la mano, la enseña va a tomar.
    Abrieron las puertas y saliendo van;
    viéronlo las patrullas de los moros, a la albergada se vuelvan ya.

    695
    ¡Qué prisas tienen los moros! y se comienzan a armar,
    con el ruido de los tambores la tierra se iba a quebrantar;
    veríais armarse a los moros, muy deprisa formar.
    De parte de los moros dos enseñas hay principales,
    formaron dos cuerpos de pendones mezclados, ¿quién los podría contar?

    700
    Las filas de los moros ya avanzan adelante,
    para a mio Cid y los suyos con sus manos agarrar.
    -Estaos quietas, mesnadas, aquí en este lugar,
    ninguno rompa filas hasta que yo lo mande.-
    Aquel Pedro Bermúdez no lo pudo soportar,

    705
    la enseña tiene en la mano, comenzó a espolear:
    -¡El Creador os proteja, Cid Campeador leal!
    Voy a meter vuestra enseña en la tropa principal;
    los que tienen ese deber veremos cómo la socorrerán.-
    Dijo el Campeador: -¡No lo hagáis, por caridad!-

    710
    - Respondió Pedro Bermúdez: -¡De otro modo no será!-
    Espoleó al caballo y lo metió en la tropa principal.
    Los moros le reciben, la enseña quieren ganar,
    le dan grandes golpes, pero no lo logran dañar.
    Dijo el Campeador: -¡Ayudadle, por caridad!-

    715
    Se ponen los escudos ante los corazones,
    abaten las lanzas junto con sus pendones,
    inclinan las caras sobre los arzones,
    los iban a herir con valientes corazones
    Con grandes gritos proclama el que en buena ora nació:
    720
    -¡Heridlos, caballeros, por amor del Creador!
    ¡Yo soy Ruy Díaz, el Cid Campeador!-
    Todos atacan la tropa donde está Pedro Bermúdez,
    trescientas lanzas son, todas tienen pendones;
    sendos moros mataron, todos de sendos golpes;

    725
    al volver a la carga otros tantos son.
    Veríais tantas lanzas abatir y alzar,
    tanta adarga horadar y pasar,
    tanta loriga cortar y desmallar,
    tantos pendones blancos salir rojos por la sangre,

    730
    tantos buenos caballos sin sus dueños andar.
    Los moros llaman -¡Mahoma!- y -¡Santiago!- la cristiandad.
    Cayeron en breve espacio moros muertos mil trescientos ya.
    ¡Qué bien lucha sobre su dorado arzón
    mio Cid Ruy Díaz, el buen luchador!

    735
    Minaya Álvar Fáñez, el que Zorita mandó,
    Martín Antolínez, el burgalés de pro,
    Muño Gustioz, el que su criado fue,
    Martín Muñoz, el que mandó Montemayor,
    Álvaro Álvarez y Álvaro Salvadórez,

    740
    Galín García, el bueno de Aragón,
    Félix Muñoz, sobrino del Campeador;
    de ahí en adelante cuantos allí son
    socorren la enseña y a mio Cid el Campeador.


    A Minaya Albar Fañez | mataron le el cavallo,

    745
    bien lo acorren | mesnadas de christianos;
    la lança a quebrada, | al espada metio mano,
    mager de pie | buenos colpes va dando.
    Violo mio Çid | Ruy Diaz el Castelano:
    acostos a un aguazil | que tenie buen cavallo,

    750
    diol tal espadada | con el so diestro braço
    cortol por la çintura | el medio echo en campo.
    A Minaya Albar Fañez | ival dar el cavallo:
    «¡Cavalgad, Minaya, | vos sodes el mio diestro braço!
    Oy en este dia | de vos abre grand bando;

    755
    firme[s] son los moros, | aun nos van del campo.»
    Cavalgo Minaya | el espada en la mano,
    por estas fuerças | fuerte mientre lidiando;
    a los que alcança | valos delibrando.
    Mio Çid Ruy Diaz | el que en buen ora nasco

    760
    al rey Fariz | .iii. colpes le avie dado,
    los dos le fallen | y el unol ha tomado,
    por la loriga ayuso | la sangre destellando;
    bolvio la rienda | por ir se le del campo.
    Por aquel colpe | rancado es el fonssado.

    765
    Martin Antalinez | un colpe dio a Galve,
    las carbonclas del yelmo | echo gelas aparte,
    cortol el yelmo | que lego a la carne;
    sabet, el otro | non gel oso esperar.
    Arancado es | el rey Fariz e Galve:
    770 ¡Tan buen dia | por la christiandad
    ca fuyen los moros | de la [e de la] part!
    Los de mio Cid | firiendo en alcaz,
    el rey Fariz | en Ter[rer] se fue entrar,
    e a Galve | nol cogieron alla;

    775
    para Calatayu[t]h | quanto puede se va.
    El Campeador | ival en alcaz,
    fata Calatayu[t]h | duro el segudar.
    A Minaya Albar Fañez | bien l'anda el cavallo,
    d'aquestos moros | mato .xxxiiii.;

    780
    espada tajador, | sangriento trae el braço,
    por el cobdo ayuso | la sangre destellando.
    Dize Minaya: | «Agora so pagado,
    que a Castiella | iran buenos mandados
    que mio Çid Ruy Diaz | lid campal a [arrancada].»

    785
    Tantos moros yazen muertos | que pocos vivos a dexados,
    ca en alcaz | sin dubda les fueron dando.
    Yas tornan | los del que en buen ora nasco.
    Andava mio Çid | sobre so buen cavallo,
    la cofia fronzida: | ¡Dios, commo es bien barbado!

    790
    Almofar a cuestas, | la espada en la mano.
    Vio los sos | commos van alegando:
    «¡Grado a Dios | aquel que esta en alto,
    quando tal batalla | avemos arancado!»
    Esta albergada | los de mio Çid luego la an robada

    795
    de escudos e de armas | e de otros averes largos;
    de los moriscos | quando son legados
    ffallaron | .dx. cavallos.
    Grand alegreya | va entre essos christianos;
    mas de quinze de los sos | menos non fallaron.
    Traen oro e plata | que nón saben recabdo,

    800
    refechos son todos esos christianos | con aquesta ganançia.
    A sos castiellos a los moros | dentro los an tornados;
    mando mio Çid | aun que les diessen algo.
    Grant a el gozo mio Çid | con todos sos vassalos.
    Dio a partir estos dineros | y estos averes largos,

    805
    en la su quinta | al Çid caen .c. cavallos;
    ¡Dios, que bien pago | a todos sus vassallos
    a los peones | e a los encavalgados!
    Bien lo aguisa | el que en buen ora nasco;
    quantos el trae | todos son pagados.

    810
    «¡Oid, Minaya, | sodes mio diestro braço!
    D'aquesta riqueza | que el Criador nos a dado
    a vuestra guisa | prended con vuestra mano.
    Enbiar vos quiero | a Castiella con mandado
    desta batalla | que avemos arancada.

    744-814 - Minaya en peligro. Derrota de los moros. Botín de la batalla. Presente para el Rey.


    A Minaya Álvar Fáñez le mataron el caballo,

    745
    bien lo socorren las mesnadas de cristianos.
    La lanza ya ha partido, a la espada echó mano;
    aunque a pie, buenos golpes va dando.
    Lo vio mio Cid Ruy Díaz el castellano,
    se acercó a un alguacil que tenía un buen caballo,

    750
    con su brazo derecho le propinó tal tajo
    que lo cortó por la cintura, la mitad echó al campo;
    a Minaya Álvar Fáñez le fue a dar el caballo:
    -¡Cabalgad, Minaya, vos sois mi derecho brazo!
    En este día de hoy de vos tendré gran amparo;

    755
    firmes están los moros, aún no dejan el campo.-
    Cabalgó Minaya con la espada en la mano,
    entre estas fuerzas bravamente luchando;
    a los que alcanza los va despachando.
    Mio Cid Ruy Díaz, el que nació con buen hado,

    760
    al rey Fáriz tres golpes le había dado,
    dos le fallan y el otro lo ha acertado;
    por la loriga abajo la sangre goteando,
    volvió riendas, por escapar del campo.
    Por aquel golpe el ejército es derrotado.

    765
    Martín Antolínez un golpe le dio a Galve,
    los rubíes del yelmo se los echó aparte,
    le cortó el yelmo y le llegó a la carne;
    sabed que el otro no se atrevió a esperar.
    Derrotados han sido los reyes Fáriz y Galve.

    770
    ¡Que día tan bueno para la cristiandad,
    pues huían los moros de aquella parte!
    Los de mio Cid en su persecución van,
    el rey Fáriz en Terrer logró entrar,
    pero a Galve no lo acogieron allá,

    775
    hacia Calatayud a toda prisa se va.
    El Campeador persiguiéndole está,
    hasta Calatayud le estuvo yendo detrás.
    A Minaya Álvar Fáñez bien le anda el caballo,
    de estos moros mató a treinta y cuatro;

    780
    con su espada afilada, sangriento lleva el brazo,
    por el codo abajo la sangre goteando.
    Dice Minaya: -Ahora estoy ufano,
    porque a Castilla irán buenos recados,
    que mio Cid Ruy Díaz lid campal ha ganado.-

    785
    Tantos moros yacen muertos que pocos vivos ha dejado,
    pues en la persecución sin temor les fueron dando.
    Ya regresan los del que nació con buen hado.
    Andaba mio Cid sobre su buen caballo,
    con la cofia arrugada, ¡Dios, y qué bien barbado!

    790
    El almófar a la espalda y la espada en la mano,
    vio a los suyos como van llegando:
    -¡Gracias a Dios, a aquel que está en lo alto,
    pues tal batalla hemos ganado!-
    Este campamento los de mio Cid luego lo han saqueado,

    795
    hay escudos y armas y otros bienes muy amplios;
    de los moriscos, cuando han regresado,
    hallaron quinientos diez caballos.
    Gran alegría corre entre esos cristianos,
    a más de quince de los suyos de menos no echaron.
    Traen tanto oro y plata que no pueden contarlo,

    800
    con esta ganancia ricos son todos esos cristianos.
    A su castillo a los moros dentro los han retornado;
    además mando mio Cid que le diesen algo.
    Gran gozo tiene mio Cid con todos sus vasallos,
    dio a repartir el dinero y estos bienes tan amplios;

    805
    en su quinto al Cid le tocan cien caballos.
    ¡Dios, qué bien pagó a todos sus vasallos,
    a los de infantería y a los que van cabalgando!
    Bien lo prepara el que nació con buen hado,
    cuantos trae consigo todos están pagados.

    810
    -Oíd, Minaya, sois mi derecho brazo:
    de esta riqueza que el Creador nos ha dado
    a vuestro gusto coged con vuestras manos.
    Enviaros quiero a Castilla con un recado
    sobre esta batalla que hemos ganado;


    815
    Al rey Alfonsso | que me a airado
    quierol enbiar | en don .xxx. cavallos
    todos con siellas | e muy bien enfrenados,
    señas espadas | de los arzones colgadas.»
    Dixo Minaya Albar Fañez: | «Esto fare yo de grado.»

    820
    «Evades aqui | oro e plata,
    una uesa leña, | que nada nol minguava:
    en Santa Maria de Burgos | quitedes mill missas,
    lo que romaneçiere | daldo a mi mugier e a mis fijas,
    que rueguen por mi | las noches e los dias;

    825
    si les yo visquier | seran dueñas ricas.»
    Minaya Albar Fañez | desto es pagado;
    por ir con el | omnes son contados.
    Agora davan çevada, | ya la noch era entrada,
    mio Çid Ruy Diaz | con los sos se acordava:
    «¿Hides vos, Minaya, | a Castiella la gentil?

    830
    A nuestros amigos | bien les podedes dezir:
    Dios nos valio | e vençiemos la lid(it).
    A la tornada | si nos fallaredes aqui;
    si non, do sopieredes que somos | indos conseguir.
    Por lanças e por espadas | avemos de guarir;

    835
    si non, en esta tierra angosta | non podriemos bivir.»
    Ya es aguisado, | mañanas fue Minaya,
    y el Campeador | con su mesnada.
    La tierra es angosta | e sobejana de mala.
    Todos los dias | a mio Çid aguardavan

    840
    moros de las fronteras | e unas yentes estrañas;
    sano el rey Fariz, | con el se consejavan.
    Entre los de Techa | e los de Terlrer] la casa
    e los de Calatayut | que es mas ondrada
    asi lo an asmado | e metudo en carta:

    845
    vendido les a Alcoçer | por tres mill marchos de plata
    Mio Cid Ruy Diaz | a Alco(l)çer [ha] ven[d]ido;
    ¡que bien pago | a sus vassalos mismos!
    A cavalleros e a peones | fechos los ha ricos,
    en todos los sos | non fallariedes un mesquino.

    815-849 - Ofrenda a la Catedral de Burgos. Venta de Alcocer.

    815
    al rey Alfonso, que me ha exiliado,
    le quiero enviar de regalo treinta caballos,
    todos con sus sillas, de frenos bien dotados,
    sendas espadas de los arzones colgando.-
    Dijo Minaya Álvar Fáñez: -Esto haré yo con agrado.-

    820
    -Aquí tenéis oro y plata,
    una bota llena, que no le falta una pizca;
    en Santa María de Burgos pagad mil misas,
    lo que sobre de eso dádselo a mi mujer y a mis hijas,
    que recen por mí de noche y de día;

    825
    si yo les viviese, serán damas ricas.
    Minaya Álvar Fáñez lo acoge con agrado,
    para ir con él los hombres han designado.
    Entrada la noche, entonces dan la cebada,
    mio Cid Ruy Díaz con los suyos se concertaba:
    -¡Ya os vais, Minaya, a Castilla la gentil!

    830
    A nuestros amigos bien les podréis decir.
    «Dios nos apoyó y vencimos la lid»,
    A la vuelta, si no nos halláis aquí,
    donde sepáis que estamos veníos a reunir.
    Con lanzas y con espadas hemos de resistir,

    835
    si no en este dura tierra no podríamos vivir.-
    Ya está arreglado, de mañana se fue Minaya
    y el Campeador quedó allí con su mesnada.
    La tierra es dura y sobradamente mala;
    todos los días a mio Cid vigilaban

    840
    los moros de las fronteras y esa otra gente extraña.
    Se curó el rey Fáriz, con él deliberaban;
    juntos los de Ateca y los de Terrer la plaza
    y los de Calatayud, que es la más honrada,
    asó lo han tasado, de pago han hecho una carta:

    845
    les ha vendido Alcocer por tres mil marcos de plata.
    Mio Cid Ruy Díaz a Alcocer ha venido.
    ¡Qué bien pagó a sus vasallos mismos!
    A caballeros y a infantes los ha hecho ricos,
    entre todos los suyos no encontraríais un pobre:




    850
    Qui a buen señor sirve | siempre bive en deliçio.
    Quando mio Çid | el castiello quiso quitar
    moros e moras | tomaron se a quexar:
    «¿Vaste, mio Çid? | ¡Nuestras oraçiones vayante delante!
    Nos pagados finca[m]os | señor, de la tu part.»

    855
    Quando quito a Alcoçer | mio Çid el de Bivar
    moros e moras | compeçaron de lorar.
    Alço su seña, | el Campeador se va;
    paso Salon ayuso, | aguijo cabadelant,
    al exir de Salon | mucho ovo buenas aves.

    860
    Plogo a los de Terer | e a los de Calatayut mas;
    peso a los de Alcoçer | ca pro les fazie grant.
    Aguijo mio Çid, | ivas cabadelant
    y ffinco en un poyo | que es sobre Mont Real;
    alto es el poyo, | maravilloso e grant,

    865
    non teme guerra | sabet, a nulla part.
    Metio en paria | a Daroca enantes,
    desi a Molina | que es del otra part,
    la terçera Teruel | que estava delant;
    en su mano tenie | a Çelfa la de Canal.

    851- 869 - Abandona Alcocer. El Cid asientan en el Poyo sobre Monreal.

    850
    el que a un buen señor sirve siempre vive con beneficio.
    Cuando mio Cid el castillo fue a dejar,
    los moros y las moras se empezaron a quejar.
    -¡Ya te vas, mio Cid; nuestras oraciones te vayan por delante!
    Satisfechos quedamos, señor, de tu parte.-

    855
    Cuando dejó Alcocer mio Cid el de Vivar,
    los moros y las moras comenzaron a llorar.
    Alzó su enseña, el Campeador se va,
    avanzó Jalón abajo, espoleó hacia adelante;
    a la salida del Jalón tuvo unas muy buenas aves.

    860
    Alegró a los de Terrer y a los de Calatayud más,
    les pesó a los de Alcocer, pues su provecho era grande.
    Espoleó mio Cid, se iba todo adelante,
    allí se fijó en un poyo que está junto a Monreal;
    alto es el poyo, maravilloso y grande,

    865
    no teme un asalto, sabed, por ninguna parte.
    Puso tributo a Daroca antes,
    luego a Molina, que está por la otra parte,
    la tercera a Teruel, que está más adelante;
    en su poder tenía a Cella la del Canal.




    870
    ¡Mio Çid Ruy Diaz | de Dios aya su graçia!
    Ido es a Castiella | Albar Fañez Minaya;
    treinta cavallos| al rey los enpresentava.
    Violos el rey, | fermoso sonrrisava:
    «¿Quin los dio estos? | ¡Si vos vala Dios, Minaya!»

    875
    «Mio Çid Ruy Diaz | que en buen ora çinxo espada
    vençio dos reyes de moros | en aquesta batalla;
    sobejana es, señor | la su ganançia.
    A vos, rey ondrado, | enbia esta presentaja;
    besa vos los pies | e las manos amas

    880
    quel ay[a]des merçed, | ¡si el Criador vos vala!»
    Dixo el rey: | «Mucho es mañana
    omne airado | que de señor non ha graçia
    por acogello | a cabo de tres semanas.
    Mas despues que de moros fue | prendo esta presentaja;

    885
    aun me plaze de mio Çid | que fizo tal ganançia.
    Sobr'esto todo | a vos quito, Minaya,
    honores e tierras | avellas condonadas;
    hid e venit, | d'aqui vos do mi graçia;
    mas del Çid Campeador | yo non vos digo nada.

    890
    Sobre aquesto todo | dezir vos quiero, Minaya:
    de todo mio reino | los que lo quisieren far
    buenos e valientes | por a mio Çid huyar
    suelto les los cuerpos | e quito les las heredades.»
    Beso le las manos | Minaya Albar Fañez:

    895
    «¡Grado e graçias, rey, | commo a señor natural!
    Esto feches agora. | al feredes adelant.»
    «Hid por Castiella | e dexen vos andar, Minaya;
    si[n] nulla dubda | id a mio Çid buscar ganançia.»
    Quiero vos dezir | del que en buen ora (nasco e) çinxo espada:

    900
    aquel poyo | en el priso posada;
    mientra que sea el pueblo de moros | e de la yente christiana
    el Poyo de mio Çid | asil diran por carta.
    Estando alli | mucha tierra preava,
    el [val] de rio Martin | todo lo metio en paria.

    905
    A Saragoça | sus nuevas legavan,
    non plaze a los moros, | firme mientre les pesava.
    Ali sovo mio Çid | conplidas .xv. semanas.
    Quando vio el caboso | que se tardava Minaya
    con todas sus yentes | fizo una trasnochada;

    910
    dexo el Poyo, | todo lo desemparava,
    alen de Teruel | don Rodrigo passava,
    en el pinar de Tevar | don Roy Diaz posava.
    Todas essas tierras | todas las preava,
    a Saragoça | metuda l'a en paria.

    915
    Quando esto fecho ovo | a cabo de tres semanas
    de Castiella | venido es Minaya,
    dozientos con el | que todos çiñen espadas;
    non son en cuenta | sabet, las peonadas.
    Quando vio mio Cid | asomar a Minaya

    920
    el cavallo corriendo | valo abraçar sin falla;
    beso le la boca | e los ojos de la cara,
    todo gelo dize | que nol encubre nada.
    El Campeador | fermoso sonrrisava:
    «¡Grado a Dios | e a las sus vertudes santas!

    925
    ¡Mientra vos visquieredes | bien me ira a mi, Minaya!»
    ¡Dios, commo fue alegre | todo aquel fonssado
    que Minaya Albar Fañez | assi era legado,
    diziendo les saludes | de primos e de hermanos
    e de sus compañas | aquelas que avien dexadas!

    930
    ¡Dios, commo es alegre | la barba velida
    que Albar Fañez | pago las mill missas
    e quel dixo saludes | de su mugier e de sus fijas!
    ¡Dios, commo fue el Çid pagado | e fizo grant alegria!
    «¡Ya Albar Fañez | bivades muchos dias!»

    870-934 - 870-934 - El Rey persona a Minaya pero no al Cid y permite a que se le unan otros castellanos. Correrías del Cid desde su asentamiento desde El Poyo. Alegría por recibir noticias de Castilla.

    870
    ¡Mio Cid Ruy Díaz de Dios tenga la gracia!
    A Castilla se ha ido Álvar Fáñez Minaya,
    treinta caballos al rey le presentaba.
    El rey los vio, puso una sonrisa franca:
    -¿Quién me ha dado éstos, que Dios os valga, Minaya?-

    875

    Mio Cid Ruy Díaz, el que en buena hora ciñó espada.
    Venció dos reyes moros en aquella batalla;
    es enorme, señor, su ganancia.
    A vos, rey honrado, os envía esta dádiva,
    os besa los pies y las manos ambas

    880
    para que le otorguéis gracia, así el Creador os valga.-
    Dijo el rey: ‹Sería cosa temprana
    que a un exiliado, que del señor no tiene gracia,
    se le acogiese al cabo de tres semanas.
    Pero, puesto que de moros es, acepto esta dádiva;

    885
    aún me agrada por el Cid, que obtuvo tal ganancia.
    Junto a todo esto, yo os exculpo, Minaya;
    los feudos y las tierras os sean retornadas.
    Podéis ir y venir, desde ahora os doy mi gracia,
    pero del Campeador yo no os digo nada.

    890
    Además de todo esto, deciros quiero, Minaya,
    que de todo mi reino a los que así quieran obrar,
    buenos y valientes, para al Cid ayudar,
    les libero sus personas y perdono sus propiedades.-
    Le besó las manos Minaya Álvar Fáñez

    895
    -Muchas gracias, rey, como a señor natural.
    Esto hacéis por ahora, más haréis adelante.-
    -Id por Castilla y que os dejen andar, Minaya,
    sin temor alguno id a mio Cid a buscarle ganancia.-
    Os quiero hablar del que en buena hora ciñó espada.

    900
    Aquél poyo, en él hizo acampada;
    mientras que sea el pueblo de moros y de la gente cristiana,
    el Poyo de mio Cid le llamarán en los mapas.
    Estando allí mucha tierra saqueaba,
    el río Martín todo le tributaba.

    905
    A Zaragoza sus nuevas llegaban,
    no les agrada a los moros, fuertemente les pesaba.
    Allí estuvo mio Cid enteras quince semanas.
    Cuando vio el hombre cabal que se retrasa Minaya,
    con toda su gente viajó de trasnochada;

    910
    dejó el poyo, todo lo abandonaba,
    más allá de Teruel don Rodrigo pasaba,
    en el pinar de Tévar don Ruy Díaz acampaba,
    todas esas tierras completas las saqueaba,
    a Zaragoza la hace su tributaria.

    915
    Cuando esto hubo hecho, al cabo de tres semanas,
    de Castilla ha llegado Minaya,
    doscientos trae con él, que todos ciñen espadas,
    no entran en la cuenta, sabed, los que a pie marchan.
    Cuando vio mio Cid asomar a Minaya,

    920
    corriendo en su caballo, lo va a abrazar sin falta,
    le besó en la boca y en los ojos de la cara.
    Todo se lo cuenta, que no le encubre nada.
    El Campeador puso una sonrisa franca:
    -¡Gracias a Dios y a sus virtudes santas,

    925
    mientras vos viváis, bien me irá a mí, Minaya!-
    ¡Dios, qué alegre estuvo el ejército acampado,
    que Minaya Álvar Fáñez así había llegado,
    dándoles recuerdos de primos y de hermanos,
    y de sus familiares, los que habían dejado!-

    930
    ¡Dios, qué alegre estaba el de la barba bellida
    porque Álvar Fáñez pagó las mil misas
    y le trajo recuerdos de su mujer y sus hijas!
    ¡Dios, qué satisfecho está el Cid y da muestras de alegría!
    -¡Álvar Fáñez, que viváis muchos días!




    935
    Non lo tardo | el que en buen ora nasco:
    tierras d'Alcañ[i]z | negras las va parando
    e a derredor | todo lo va preando.
    Al terçer dia | don ixo i es tornado.
    Hya va el mandado | por las tierras todas.

    940
    Pesando va a los de Monçon | e a los de Huesca;
    por que dan parias | plaze a los de Saragoça,
    de mio Çid Ruy Diaz | que non temien ninguna fonta.
    Con estas ganançias | a la posada tornando se van;
    todos son alegres, | ganançias traen grandes.

    945
    Plogo a mio Çid | e mucho a Albar Fañez.
    Sonrrisos el caboso | que non lo pudo endurar:
    «¡Ya cavalleros! | dezir vos he la verdad:
    qui en un logar mora siempre | lo so puede menguar;
    cras a la mañana | penssemos de cavalgar,

    950
    dexat estas posadas | e iremos adelant.»
    Estonçes se mudo el Çid | al puerto de Alucat,
    dent corre mio Çid | a Hues(c)a e a Mont Alvan;
    en aquessa corrida | .x. dias ovieron a morar
    Fueron los mandados | a todas partes

    955
    que el salido de Castiella | asi los trae tan mal.

    935-955 - Correrías del Cid.

    935
    No lo retrasó el que nació con buen hado,
    las tierras de Alcañiz negras las va dejando
    y los alrededores todos los va saqueando;
    al tercer día, al punto de partida ha regresado.
    Ya va esa noticia por las tierras todas,

    940
    les está pesando a los de Monzón y a los de Huesca;
    porque pagan tributos, complace a los de Zaragoza,
    pues de mio Cid Ruy Díaz no temían ninguna deshonra.
    Con estas ganancias al campamento volviendo van;
    todos están alegres, traen ganancias grandes,

    945
    le satisfizo a mio Cid y mucho a Álvar Fáñez.
    Sonrió el hombre cabal, no lo pudo remediar:
    -¡Mis caballeros! He de deciros la verdad:
    quien siempre vive en un sitio lo suyo puede arruinar.
    Mañana por la mañana pongámonos a cabalgar,

    950 dejad este campamento e iremos adelante.-
    Entonces se trasladó mio Cid al puerto de Alucant,
    desde allí atacó mio Cid a Huesa y a Montalbán,
    en aquella correría diez días tuvieron que emplear.
    Fueron las noticias a todas partes

    955 de que el exiliado de Castilla así los trata de mal;





    Los mandados son idos | a todas partes.
    Llegaron las nuevas | al conde de Barçilona
    que mio Çid Ruy Diaz | quel corrie la tierra toda;
    ovo grand pesar | e tovos lo a grand fonta.

    960
    El conde es muy folon | e dixo una vanidat:
    «¡Grandes tuertos me tiene | mio Çid el de Bivar!
    Dentro en mi cort | tuerto me tovo grand:
    firiom el sobrino | e non lo enmendo mas.
    Agora correm las tierras | que en mi enpara estan;

    965
    non lo desafie | nil torne enemistad,
    mas quando el melo busca | ir gelo he yo demandar.»
    Grandes son los poderes | e a priessa se van legando;
    gentes se le alegan grandes | entre moros e christianos.
    Adeliñan tras mio Çid | el bueno de Bivar,

    970
    tres dias e dos noches | penssaron de andar,
    alcançaron a mio Çid | en Tevar y el pinar;
    asi viene esforçado | que el conde a manos sele cuido tomar.
    Mio Çid don Rodrigo | trae ganançia grand;
    diçe de una sierra | e legava a un val.

    975
    Del conde don Remont | venido l'es mensaje;
    mio Çid quando lo oyo | enbio pora alla:
    «Digades al conde | non lo tenga a mal;
    de lo so non lievo nada, | dexem ir en paz.»
    Respuso el conde: | «¡Esto non sera verdad!

    980
    Lo de antes e de agora | todom lo pechara;
    ¡sabra el salido | a quien vino desondrar!»
    Tornos el mandadero | quanto pudo mas;
    essora lo connosçe | mio Çid el de Bivar
    que a menos de batalla | nos pueden den quitar.

    985
    «¡Ya cavalleros | apart fazed la ganançia!
    A priessa vos guarnid | e metedos en las armas;
    el conde don Remont | dar nos ha grant batalla,
    de moros e de christianos | gentes trae sobejanas,
    a menos de batalla | non nos dexarie por nada.

    990
    Pues adellant iran tras nos, | aqui sea la batalla;
    apretad los cavallos | e bistades las armas.
    Ellos vienen cuesta yuso | e todos trahen calças,
    e las siellas coçeras | e las çinchas amojadas;
    nos cavalgaremos siellas gallegas | e huesas sobre calças.

    995
    ¡Çiento cavalleros | devemos vençer aquelas mesnadas!
    Antes que ellos legen a[l] laño | presentemos les las lanças;
    por uno que firgades | tres siellas iran vazias.
    ¡Vera Remont Verengel | tras quien vino en alcança
    oy en este pinar de Tevar | por toler me la ganançia!»

    1000
    Todos son adobados | quando mio Çid esto ovo fablado;
    las armas avien presas | e sedien sobre los cavallos.
    Vieron la cuesta yuso | la fuerça de los francos;
    al fondon de la cuesta, | çerca es de[l] laño,
    mando los ferir mio Çid | el que en buen ora nasco;

    1005
    esto fazen los sos | de voluntad e de grado,
    los pendones e las lanças | tan bien las van enpleando
    a los unos firiendo | e a los otros derocando.
    Vençido a esta batalla | el que en buen ora nasco;
    al conde don Remont | a preson le an tomado.

    956-1010 - Amenazas del conde de Barcelona. No llega a negociar con el conde. Vence al conde de Barcelona y gana la espada Colada.

    las noticias han ido por todas partes,
    le llegaron las nuevas al conde de Barcelona
    de que mio Cid Ruy Díaz le saquea la tierra toda;
    mucho le apesadumbró y lo tuvo a gran deshonra.

    960
    El conde es muy fanfarrón y dijo una vanidad:
    -Grandes ofensas me ha hecho mio Cid el de Vivar,
    dentro de mi corte me hizo una ofensa grave,
    golpeó a mi sobrino y no me lo enmendó ya;
    ahora saquea las tierras que bajo mi amparo están.

    965
    No lo desafié ni le negué la amistad,
    pero, cuando el me lo busca, yo se lo iré a reclamar.-
    Grandes son sus fuerzas y deprisa llegando van,
    entre moros y cristianos se le suman tropas grandes.
    Se encaminan tras mio Cid, el bueno de Vivar,

    970
    tres días y dos noches anduvieron sin parar,
    alcanzaron a mio Cid en Tévar, el pinar;
    tan esforzado viene el conde que con sus manos lo pensó agarrar.
    Mio Cid don Rodrigo un botín trae grande,
    desciende de una sierra y llegaba a un valle.

    975
    Del conde don Ramón le ha venido un mensaje;
    mio Cid cuando lo oyó le envió el suyo hacia allá:
    -Decidle al conde que no se lo tome a mal,
    de lo suyo no llevo nada, que me deje ir en paz.
    Respondió el conde: ‹¡Eso no se cumplirá!-

    980
    ¡Lo de antes y lo de ahora todo me lo pagará,
    sabrá el exiliado a quien vino a deshonrar!-
    Se volvió el mensajero corriendo a no poder más;
    entonces comprende mio Cid el de Vivar
    que por menos de una batalla no se podrá de él librar:

    985-
    ¡Mis caballeros, apartad la ganancia,
    equipaos deprisa y poneos las armas!
    El conde don Ramón nos dará gran batalla,
    de moros y de cristianos trae tropas muy sobradas,
    por menos de una batalla, no nos dejará por nada.

    990
    Pues adelante nos seguirán, aquí sea la batalla;
    ensillad bien los caballos y vestíos las armas.
    Ellos vienen cuesta abajo y todos llevan calzas,
    y las sillas de carrera y las cinchas aflojadas;
    nosotros cabalgaremos en sillas gallegas, con botas sobre las calzas,

    995
    cien caballeros debemos vencer a aquellas mesnadas.
    Antes de que lleguen al llano presentémosles las lanzas:
    por uno que golpeéis tres sillas serán vaciadas.
    Verá Ramón Berenguer tras quién ha ido a la caza,
    hoy en este pinar de Tévar, para quitarme la ganancia.

    1000 Todos están preparados cuando mio Cid hubo hablado,
    las armas habían cogido y estaban a caballo;
    vieron cuesta abajo las fuerzas de los francos.
    Al cabo de la cuesta, ya cerca del llano,
    mandóles cargar el Cid, el que nació con buen hado;

    1005 esto lo hacen los suyos con ganas y con agrado,
    los pendones y las lanzas bien los van empleando,
    a los unos hiriendo y a los otros derribando.
    Ha vencido esta batalla el que nació con buen hado,
    al conde don Ramón preso lo ha tomado.


    1010
    Hi gaño a Colada | que mas vale de mill marcos de plata,
    i bençio esta batalla | por o ondro su barba;
    priso lo al conde, | pora su tie[nd]a lo levava,
    a sos creenderos | guardar lo mandava.
    De fuera de la tienda | un salto dava,

    1015
    de todas partes | los sos se ajunta[valn;
    plogo a mio Çid | ca grandes son las ganançias.
    A mio Çid don Rodrigo | grant cozinal adobavan;
    el conde don Remont | non gelo preçia nada,
    aduzen le los comeres, | delant gelos paravan,

    1020
    el non lo quiere comer, | a todos los sosañava:
    «¡Non combre un bocado | por quanto ha en toda España,
    antes perdere el cuerpo | e dexare el alma
    pues que tales malcalçados | me vençieron de batalla!»
    Mio Çid Ruy Diaz | odredes lo que dixo:
    1025
    «Comed, conde, deste pan | e beved deste vino;
    si lo que digo fizieredes | saldredes de cativo
    si non, en todos vuestros dias | non veredes christianismo.»
    Dixo el conde don Remont: | «Comede, don Rodrigo, e penssedes de folgar,
    que yo dexar m'e morir, | que non quiero comer.»

    1030
    Fasta terçer dia | nol pueden acordar;
    ellos partiendo | estas ganançias grandes
    nol pueden fazer comer | un muesso de pan.
    Dixo mio Çid: | «Comed, conde, algo,
    ca si non comedes | non veredes christianos;
    e si vos comieredes | don yo sea pagado

    1035
    a vos | e dos fijos dalgo
    quitar vos he los cuerpos | e darvos e de mano.»
    Quando esto oyo el conde | yas iva alegrando:
    «Si lo fizieredes, Çid, | lo que avedes fablado,
    tanto quanto yo biva | sere dent maravillado.»
    «Pues comed, conde, | e quando fueredes yantado

    1040
    a vos e a otros dos | dar vos he de mano;
    mas quanto avedes perdido | e yo gane en canpo
    sabet, non vos dare | a vos un dinero malo,
    mas quanto avedes perdido | non vos lo dare
    ca huebos melo he | e pora estos mios vassallos

    1045
    que conmigo andan lazrados, | ¡e non vos lo dare!
    Prendiendo de vos e de otros | ir nos hemos pagando;
    abremos esta vida | mientra plogiere al Padre santo,
    commo que ira a de rey | e de tierra es echado.»
    Alegre es el conde | e pidio agua a las manos,

    1050
    e tienen gelo delant | e dieron gelo privado.
    Con los cavalleros | que el Çid le avie dados
    comiendo va el conde | ¡Dios, que de buen grado!
    Sobr'el sedie | el que en buen ora nasco:
    «Si bien non comedes, conde, | don yo sea pagado

    1055
    aqui feremos la morada, | no nos partiremos amos.»
    Aqui dixo el conde: | «¡De voluntad e de grado!»
    Con estos dos cavalleros | a priessa va yantando;
    pagado es mio Çid | que lo esta aguardando
    por que el conde don Remont | tan bien bolvie las manos.

    1060
    «Si vos ploguiere, mio Çid, | de ir somos guisados;
    mandad nos dar las bestias | e cavalg[a]remos privado.
    Del dia que fue conde | non yante tan de buen grado,
    el sabor que dend e | non sera olbidado.»
    Dan le tres palafres | muy bien ensellados

    1065
    e buenas vestiduras | de peliçones e de mantos.
    El conde don Remont | entre los dos es entrado;
    fata cabo del albergada | escurriolos el Castelano:
    «¡Hya vos ides, conde, | a guisa de muy franco!
    ¡En grado vos lo tengo | lo que me avedes dexado!

    1070
    Si vos viniere emiente | que quisieredes vengalo
    si me vinieredes buscar | fallar me podredes;
    e si non, mandedes buscar. | o me dexaredes
    de lo vuestro | o de lo mio levaredes algo»
    «¡Folgedes, ya mio Çid, | sodes en vuestro salvo!

    1075
    Pagado vos he | por todo aqueste año
    de venir vos buscar | sol non sera penssado.»
    Aguijava el conde | e penssava de andar
    tornando va la cabeça | e catandos atras
    miedo iva aviendo | que mio Çid se repintra

    1080
    lo que non ferie el caboso | por quanto en el mundo ha
    - una deslea[l]tança - | ca non la fizo alguandre.
    Hido es el conde, | tornos el de Bivar;
    juntos con sus mesnadas, | conpeçolas de legar
    de la ganançia que an fecha | maravillosa e grand.



    1011-1086 - Cae prisionero el conde de Barcelona. Promete que lo pondrá en libertad. Pone en libertad al conde y la despide.

    1010
    Allí ganó a Colada, que vale más de mil marcos de plata
    allí venció esta batalla, con lo que honró su barba.
    Apresó al conde, a su tienda lo llevaba,
    a sus servidores cuidarlo les mandaba.
    Fuera de la tienda él se marchaba,

    1015
    de todas partes los suyos se juntaban;
    le agradó a mio Cid, pues grandes son las ganancias.
    A mio Cid don Rodrigo un banquete le preparan,
    el conde don Ramón no se lo aprecia nada;
    le conducen la comida, delante se la dejaban,

    1020
    no se los quiere comer, todos los desdeñaba:
    -No comeré ni un bocado por cuanto hay en toda España,
    antes perderé mi cuerpo y me abandonará el alma,
    pues tales desharrapados me vencieron en batalla.-
    Mio Cid Ruy Díaz oiréis lo que dijo:

    1025
    -Comed, conde, de este pan y bebed de este vino;
    si lo que digo hacéis, saldréis de cautivo,
    si no, en toda vuestra vida no veréis cristianismo.-
    Dijo el conde: -Comed, don Rodrigo, y poneos a descansar,
    yo me dejaré morir, que no quiero comer ya.-

    1030
    Hasta el tercer día en razón no le hacen entrar;
    mientras ellos reparten estas ganancias tan grandes,
    no le pueden hacer comer ni un bocado de pan.
    Dijo mio Cid: -Comed, conde, algo,
    porque si no coméis, ya no veréis cristianos;

    1035
    y si vos coméis tal que sea de mi agrado,
    a vos y a dos hijosdalgo
    os soltaré las personas y libres he de dejaros.-
    Cuando esto oyó el conde ya se iba alegrando:
    -Si lo hacéis así, Cid, como lo habéis contado,
    en tanto que yo viva estaré maravillado.-
    -Pues comed, conde, y cuando hayáis yantado

    1040
    a vos y a otros dos libres he de dejaros,
    pero de lo que habéis perdido y yo gané en el campo,
    sabed que no os daré a vos ni un mal centavo,
    pues bien lo necesito para estos mis vasallos

    1045
    que conmigo andan maltratados.
    Cogiendo de vos y de otros nos hemos de ir contentando,
    tendremos esta vida mientras quiera el Padre Santo,
    como enfrentado a su rey y de su tierra exiliado.-
    Alegre estaba el conde y pidió agua para las manos,

    1050
    se lo tenían delante y al punto se lo acercaron.
    Con los caballeros que el Cid le había dado,
    comiendo va el conde, ¡Dios, con cuánto agrado!
    Junto a él estaba el que nació con buen hado:
    -Si no coméis bien, conde, que sea de mi agrado,

    1055
    aquí haremos la morada, no nos separaremos ambos,-
    Aquí dijo el conde: ‹¡Con ganas y con agrado!-
    Con estos dos caballeros deprisa va yantando;
    satisfecho está mio Cid, que lo está observando,
    porque el conde don Ramón tan bien mueve las manos.

    1060
    -Si os complaciese, mio Cid, para irnos listos estamos;
    mandadnos dar las monturas y al punto cabalgamos.
    Desde el día en que fui conde no comí de tan buen grado,
    el placer que he tenido no será olvidado.-
    Le dan tres palafrenes muy bien ensillados

    1065
    - y buenas vestiduras de túnicas y mantos.
    El conde don Ramón entre ambos se ha colocado,
    hasta el final del campamento los escolta el castellano:
    -¡Ya os vais, conde, a guisa de muy franco!
    ¡Mucho os agradezco lo que me habéis dejado!

    1070
    Si por la mente se os pasa el querer vengarlo,
    si me venís a buscar, encontrarme podréis,
    o me dejaréis de lo vuestro o de lo mío os llevaréis algo.-
    -Descansad ya, mio Cid, estáis totalmente a salvo;

    1075
    ya os he pagado por todo este año,
    veniros a buscar no será ni pensado.-
    Espoleaba el conde y empezaba a andar,
    volviendo la cabeza y mirando hacia atrás,
    miedo iba teniendo de que mio Cid se arrepentirá,

    1080
    lo que no haría el cabal por cuanto en el mundo hay,
    una deslealtad, pues no la hizo jamás.
    Habiéndose ido el conde, regresó el de Vivar,
    se juntó a sus mesnadas, las empezó a pagar

    1085
    con la ganancia que han hecho, maravillosa y grande:
    ¡Tan ricos son los suyos que no saben cómo obrar!


    Fin - Cantar del Destierro




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