Manuel Machado [Indice]
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  • "El jardín gris" - . :Comentario: .
  • "Cantares"
  • "Castilla"
  • "Felipe IV" - . :Comentario: .
  • "Beato Angelico-La Anunciación"
  • "Van-Laethem-Doña Juana La Loca"
  • "Sandro Boticelli-La Primavera"
  • "Marina" - . :Comentario: .
  • "Soleares"
  • "Cualquiera canta un cantar..."
  • "Ocaso" - . :Comentario: .
  • "Verano"
  • "Dice la fuente" - . :Comentario: .
  • "Adelfos" - .
  • "Otoño" - .
  • "Sé buena..." - .
  • "Retrato" - .



  • EL JARDÍN GRIS

    ¡Jardín sin jardinero!
    ¡Viejo jardín,
    viejo jardín sin alma,
    jardín muerto! Tus árboles
    no agita el viento. En el estanque, el agua

    yace podrida. ¡Ni una onda! El pájaro
    no se posa en tus ramas.
    La verdinegra sombra
    de tus hiedras contrasta
    con la triste blancura
    de tus veredas áridas...

    ¡Jardín, jardín! ¿Qué tienes?
    ¡Tu soledad es tanta,
    que no deja poesía a tu tristeza!
    ¡Llegando a ti, se muere la mirada!
    Cementerio sin tumbas...
    Ni una voz, ni recuerdos, ni esperanza.
    íJardín sin jardinero!
    ¡Viejo jardín,
    viejo jardín sin alma!

    Alma (1902)


    Comtexto • Esquema



    Cantares.



    Vino, sentimiento, guitarra y poesía
    hacen los cantares de la patria mía...
    Cantares...
    Quien dice cantares, dice Andalucía.
    A la sombra fresca de la vieja parra
    un mozo moreno rasguea la guitarra...
    Cantares. . .
    Algo que acaricia y algo que desgarra.

    La prima
    que canta y el bordón que llora...
    Y el tiempo callado se va hora tras hora.
    Cantares. . .
    Son dejos fatales de la raza mora.

    No importa la vida, que ya está perdida;
    y después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
    Cantares...
    Cantando la pena, la pena se olvida.

    Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
    ojos negros, negros, y negra la suerte...
    Cantares...
    En ellos el alma del alma se vierte.

    Cantares. Cantares de la patria mía...
    Cantares son sólo los de Andalucía.
    Cantares. . .
    No tiene más notas la guitarra mía.

    Alma1902


    Castilla.



    El ciego sol se estrella
    en las duras aristas de las armas,
    llaga de luz los petos y espaldares
    y flamea en las puntas de las lanzas.

    El ciego sol, la sed y la fatiga.
    Por la terrible estepa castellana,
    al destierro, con doce de los suyos
    - polvo, sudor y hierro - el Cid cabalga.

    Cerrado está el mesón a piedra y lodo...
    Nadie responde. Al pomo de la espalda
    y al cuento de las picas el postigo
    va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!

    A los terribles golpes,
    de eco ronco, una voz pura, de plata
    y de cristal, responde... Hay una niña
    muy débil y muy blanca
    en el umbral. Es toda
    ojos azules y en los ojos lágrimas.
    Oro pálido nimba
    su carita curiosa y asustada.

    - Buen Cid, pasad... El rey nos dará muerte,
    arruinará la casa,
    y sembrará de sal el pobre campo
    que mi padre trabaja...
    Idos. El cielo os colme de venturas...
    ¡En nuestro mal, oh, Cid, no ganáis nada!

    Calla la niña y llora sin gemido...
    Un sollozo infantil cruza la escuadra
    de feroces guerreros,
    y una voz inflexible grita: "¡En marcha!"

    El ciego sol, la sed y la fatiga.
    Por la terrible estepa castellana,
    al destierro, con doce de los suyos,
    - polvo, sudor y hierro - el Cid cabalga.

    Alma1902

       






    Felipe IV por Velázquez

    Felipe IV.


    Nadie más cortesano ni pulido
    que nuestro rey Felipe, que Dios guarde,
    siempre de negro hasta los pies vestido.

    Es pálida su tez como la tarde,
    cansado el oro de su pelo undoso,
    y de sus ojos, el azul, cobarde.

    Sobre su augusto pecho generoso
    ni joyeles perturban ni cadenas
    el negro terciopelo silencioso.

    Y, en vez de cetro real, sostiene apenas,
    con desmayo galán, un guante de ante
    la blanca mano de azuladas venas.

    Alma1902


    Comtexto • Esquema

       


    El Infante D. Carlos por Velázquez.





    La Anunciación. Fra ángelico.

    Beato Angelico-La Anunciación


    La campanada blanca de maitines
    al seráfico artista ha despertado,
    y, al ponerse a pintar, tiene a su lado
    un coro de rosados qurubines.

    Y ellos le enseñan cómo se ilumina
    la frente, y las mejillas ideales
    de María, los ojos virginales,
    la mano transparente y ambarina.

    Y el candor le presentan de sus alas
    para que copie su infantil blancura
    en las alas del ángel celestial,

    que, ataviado de perlinas galas,
    fecunda el seno de la Virgen pura,
    como el rayo del sol por el cristal.

    Apolo1911


    M. Machado y el Prerrafaelismo
    Manuel Machado conocía la gran difusión que había tenido el movimiento prerrafaelista en Europa. En alguno de sus libros de conferencia tenemos testimonio de ello. Por eso no será de extrañar que llegue de modo natural a asomar en algunos de sus poemas más significativos. El prerrafaelismo e M. Machado no sólo se refiere a los pintores anteriores al gran Rafael Sanzio: Giotto, Fra Angelico o los pintores de la escuela flamenca sino que engloba también a los que recibieron ese mismo nombre y que ejercieron su arte durante la época victoriana inglesa: Rossetti, Burne Jones, Millais.
    El prerrafaelismo inglés puso de moda los pinbtores anteriores al Renacimiento italiano. Se distingue por su acendrado antirealismo, la ingenuidad de sus composiciones y la sensualidad que saben imprimir a sus cuadros. se sientieron atraidos por los temas medievales: arte gótico, relatos épicos, leyenda artúrica, y toda clase de alegrias.





    Doña Juana la Loca de Van-Laethem. Es parte de un tríptico que se conserva en el Museo d'Art Acien de Bruselas.
    Van-Laethem-Doña Juana La Loca

    Hierática visión de pesadilla,
    en medio del paisaje está plantada
    - alto el brial y la color quebrada -,
    la Reina Doña Juana de Castilla.

    Liso el pelo a ambos lados de la frente,
    bajo el velludo de la doble toca...
    Ausente la palabra de la boca,
    y, de los ojos, el mirar, ausente.

    Abierto el regio y blasonado manto,
    como una flor enferma el débil talle
    deja ver, encerrado en el corpiño.

    Y en una lejanía - más no tanto
    que se pierda el más mínimo detalle -
    hay el paisaje que soñara un niño.

    Apolo1911


    Comtexto • Esquema

       











    La Primavera - Sandro Boticelli".

    Puedes ver el cuadro de Boticelli en mayor tamaño con solo hacer click en la imagen.
    Sandro Boticelli-La Primavera


    ¡Oh, el sottovoce balbuciente, oscuro,
    de la primer lujuria!... ¡Oh, la delicia
    del beso adolescente, casi puro!...
    ¡Oh, el no saber de la primera caricia!...

    ¡Despertares de amor, entre cantares
    y humedad de jardín, llanto sin pena,
    divina enfermedad que el alma llena,
    primera mancha de los azahares!...

    Angel, niño, mujer... Los sensuales
    ojos adormilados, y anegados
    en inauditas savias incipientes...

    ¡Y los rostros de almendra, virginales,
    como flores al sol, aurirrosados,
    en los campos de Mayo sonrientes!...

    Apolo (1911)



       



    Soleares.



    No tengo amigo ninguno.
    Penas son las que yo tengo.
    Con mis penitas me junto.

    La veredita es la misma...
    Pero el queré es cuesta abajo,
    y el olvidar, cuesta arriba.

    Me va faltando el sentío.
    Cuanto estoy alegre, lloro,
    cuando estoy triste, me río.

    ¡Quién lo había de pensar,
    que por aquel caminito
    se llegaba a este lugar!

    Solear de las morenas....
    que tienen cositas malas
    y tienen cositas buenas.

    Tengo un querer y una pena.
    La pena quiere que viva;
    el querer quiere que muera.

    Considera, compañero,
    que en el mundo hay bueno y malo.
    Pero más malo que bueno.

    La alegría...
    consiste en tener salú
    y la mollera vacía.

    ¿De qué me sirve dejarte,
    si dondequiera que miro
    te me pones por delante?

    Entienda usté a las mujeres...
    Si lo quieren, no lo dicen;
    si lo dicen, no lo quieren

    Tu calle ya no es tu calle,
    que es una calle cualquiera,
    camino de cualquier parte.

    Cante jondo 1912

       



    Cualquiera canta un cantar....


    Hasta que el pueblo las canta,
    las coplas coplas no son,
    y cuando las canta el pueblo,
    ya nadie sabe el autor.
    Tal es la gloria, Guillén,
    de los que escriben cantares:
    oír decir a la gente
    que no los ha escrito nadie.

    Procura tú que tus coplas
    vayan al pueblo a parar,
    aunque dejen de ser tuyas
    para ser de los demás.

    Que al fundir el corazón
    en el alma popular,
    lo que se pierde de nombre
    se gana de eternidad.

    Poemas varios

       



    Marina.

    Esta tarde catalana
    de resol, bermeja y dura,
    desde la abierta ventana
    miro al mar, que es una oscura
    tela de cobalto y grana.

    Cobalto mediterráneo,
    grana de sol levantino...
    Y pasa bajo mi cráneo
    como un mortal e instantáneo
    escalofrío divino.

    Gran palabra: navegar.
    Dejar la playa segura,
    irse, correr, olvidar
    la rídicula aventura
    que me ha traído hasta el mar.

    Marinero de la vida,
    los nuevos peligros quiero
    con que el azar me convida.
    Y apresto a nueva partida
    mi barco, buen marinero.

    Y el admirable zafiro,
    eterno y movible, con
    su variada canción
    y su tremendo suspiro
    me dilata el corazón.

    El agua salobre bate
    los flancos de acero. Ruge
    la caldera, y al embate
    del mar, que debajo late,
    la amarra embreada cruje.

    Es mi nave y va a partir
    puesta en lo ignoto la fe.
    Sólo viajar es vivir.
    No sé dónde voy a ir,
    e ignoro si volveré.

    Los afanes que aquí dejo
    son de pura fantasía;
    mi alma no es más que un espejo...
    Todo cuanto en ella había
    no se borra cuando me alejo.

    No he sacrificado nada
    al dios ciego y flechador.
    Para mí la más amada...
    sólo ha sido la almohada
    de mis ensueños de amor.

    Y así, la playa al dejar
    para donde no se sabe,
    ni alegría ni pesar...
    Y en la estela de mi nave
    no hay más que una cosa: el mar.

    El mal poema 1909


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    OCASO

    Era un súspiro lángido y sonoro
    la voz del mar aquella tarde... El día,
    no queriendo morir, con garras de oro,
    de los acantilados se prendía.

    Pero su seno el mar alzó potente,
    y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
    hundió en las olas la dorada frente,
    en una brasa cárdena deshecho.

    Para mi pobre cuerpo dolorido,
    para mi triste alma lacerada
    para mi yerto corazón herido,

    para mi amarga vida fatigada....
    ¡el mar amado, el mar apetecido,
    el mar, el mar, y no pensar en nada!...

    Ars Moriendi 1922


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    VERANO

    Frutales
    cargados.
    Dorados
    trigales...

    Cristales
    ahumados.
    Quemados
    jarales...

    Umbría
    sequía,
    solano...

    Paleta
    completa:
    verano

    Sol



       


    DICE LA FUENTE

    No se callaba la fuente,
    no se callaba...

    Reía,
    saltaba,
    charlaba... Y nadie sabía
    lo que decía.

    Clara, alegre, polifónica,
    columnilla salomónica,
    perforaba
    el silencio del Poniente
    y, garrula, se empinaba
    para ver el sol muriente.

    No se callaba la fuente,
    no se callaba...

    Como vena
    de la noche su barrena,
    plata fría,
    encogía
    y estiraba...
    Subía,
    bajaba,
    charlaba...Y nadie sabía
    lo que decía.

    Cuando la aurora volvía...

    Phoenix 1935


    Comtexto • Esquema



       

    Adelfos


     Yo, soy como las gentes que a mi tierra vinieron
    -soy de la raza mora, vieja amiga del Sol -,
    que todo lo ganaron y todo, lo perdieron.
    Tengo el alma de nardo del árabe español.
    Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
    en que era muy hermoso no pensar ni querer...
    Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna...
    De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer,
    En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos...,
    y la rosa simbólica de mi única pasión
    es una flor que nace en tierras ignoradas
    y que no tiene aroma, ni forma, ni color.
    Besos, ¡pero no darlos! Gloria..., ¡la que me deben!
    ¡Que todo como un aura se venga para mí!
    Que las olas me traigan y las olas me lleven,
    y que jamás me obliguen el camino a elegir.
    ¡Ambición!, no la tengo, ¡Amor!, no lo he sentido.
    No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
    Un vago afán de arte tuve... Ya lo he perdido.
    Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud,
    De mi alta aristocracia, dudar jamás se pudo,
    No se ganan, se heredan, elegancia y blasón...
    Pero el lema de casa, el mote del escudo,
    es una nube vaga que eclipsa un vano sol,
    Nada es pido. Ni os amo, ni os odio, Con dejarme,
    lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí...
    ¡Que la vida se tome la pena de matarme,
    ya que yo no me tomo la pena de vivir!...
    Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
    en que era muy hermoso no pensar ni querer...
    Da cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna,
    ¡El beso generoso que no he de devolver!



       

     
    Otoño


    En el parque, yo solo...
    Han cerrado,
    y olvidado
    en el parque viejo, solo
    me han dejado.
    La hoja seca,
    vagamente
    indolente,
    roza el suelo...
    Nada sé,
    nada quiero,
    nada espero.
    Nada...
    Solo
    en el parque me han dejado,
    olvidado,
    ...y han cerrado.



       

       
    Sé buena...



     I

    Sé buena. Es el secreto. Llora, o ríe de veras.
    Que se asome a tus ojos y a tus labios de grana
    la ternura de tu corazón, sin las hueras
    flores de trapo de la retórica vana,
    ¡Oh la sabiduría en amor! ¡Si tú vieras!...
    Es tan corta..., que linda con la tortura insana
    de una pasión conceptuosa y sus maneras...
    Sé buena. Es el secreto. Sé mi amante y mi hermana.
    Con tus ojos azules y tu pelo de oro,
    sé consecuente. El Ars Amandi da al olvido.
    Quema tu alma en el ara del amor soberano.
    No pretendas vencer. Ríndete. Y que el tesoro
    de tu hermosura sea dulcemente ofrecido,
    como al sediento un sorbo de agua pura en la mano.

    II

     Y en una dulce convalecencia, una mañana
    limpia y azul como tus ojos-, una
    de esas mañanas de cristal y grana
    que aun dejan ver el pulido semblante de la luna...
    pasearemos la gloria -dulce paz sin victoria -
    de nuestro amor tranquilo, bajo del claro cielo...
    Y dirá el agua pura nuestra sencilla historia.
    Y nuestras sombras débiles, juntas llevará el suelo.
    El campo verde joven, fremente so la brisa,
    movido como por una alocada risa
    feliz, recorreremos. Y tu conmigo, sola,
    en el paisaje inmenso, en el aire fragante,
    divinamente mudo, me tenderás, amante,
    tus rojos labios como una roja amapola.



       

     
    Retrato


    Esta es mi cara y ésta es mi alma; leed:
    Unos ojos de hastío y una boca de sed...
    Lo demás... Nada... Vida... Cosas... Lo que se sabe...
    Calaveradas, amoríos... Nada grave.
    Un poco de locura, un algo de poesía,
    una gota del vino de la melancolía...
    ¿Vicios? Todos. Ninguno... Jugador, no lo he sido:
    no gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
    Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
    media docena de cañas de manzanilla,
    Las mujeres...--sin ser un Tenorio, ¡eso no! -
    tengo una que me quiere, y otra a quien quiero yo. Me acuso de no amar sino muy vagamente
    una porción de cosas que encantan a la gente...
    La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
    más que la voluntad, la fuerza y la grandeza...
    Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero
    a lo helénico y puro lo chic y lo torero.
    Un destello de luz y una risa oportuna
    amo más que las languideces de la luna.
    Medio gitano y medio parisién --dice el vulgo -,
    con Montmartre y con la Macarena comulgo...
    Y, antes que un tal poeta, mi deseo primero
    hubiera sido ser un buen banderillero.
    Es tarde... Voy de prisa por la vida, Y mi risa
    es alegre, aunque no niego que llevo prisa.



       


    dibujo de musas
    Hecho con / Made with Mac