dibujo de musas [Indice]
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Poemas varios
  • "La despedida del cruzado"  
  • "El ruiseñor"  
  • "El sueño"  
  • "La ambición"
  • "La fuente"  
  • "La mariposa"  
  • "La noche de verano"
  • "Para el álbum de una señorita" 
  • "Tristeza" 
  • Teatro -
    El trovador
  • "Jornada 1"
  • "Jornada 2"
  • "Jornada 3"
  • "Jornada 4"
  • "Jornada 5"


  • La despedida del cruzado


    Mira; ya por la cima de aquel monte,
    riente con su trémulo arrebol,
    ilumina el espléndido horizonte
    la blanca aurora que precede al sol.
       ¡Oh, cuán hermoso y vivo y transparente
    ese vago crepúsculo oriental,
    quiebra en las nubes su reflejo ardiente
    tiñéndolas de gualda y de coral!
       Quién lo dijera que tan triste día
    puro y tranquilo amaneciera así,
    hoy que burlando la esperanza mía
    me obliga el hado a separar de ti.
       Pero debo partir... Fuerza es que rompa
    la dulce paz de mi tranquilo amor,
    por el ronco gemido de la trompa,
    por el grito de guerra atronador.
       No apartes tu mirar turbio de enojos
    para ocultar tus lágrimas. No a fe,
    que yo sé bien que el llanto de tus ojos
    bálsamo siempre a mis dolores fue.
       Adiós, y si te debe por ventura
    algún recuerdo mi constante amor,
    no olvides que sin ti, sin tu hermosura,
    también yo gimo con mortal dolor.
       Acaso así, en un punto, en una hora,
    nuestras lágrimas juntas correrán,
    y esta sola ilusión encantadora
    será el alivio de mi negro afán.


    El ruiseñor



    Romance.
         No, cuitado ruiseñor,
    con tus amantes querellas
    interrumpas por la noche
    el silencio de las selvas;
       que tus trinos melodiosos
    mi corazón enajenan
    con tristes melancolías
    y con memorias acerbas.
       También yo con dulces ayes,
    en mi juventud serena,
    de amor canté las delicias
    bien ajeno de tristeza.
       Ora, ¡infeliz!, ya marchita
    mi juventud lisonjera,
    de mi pasada ventura
    sólo el recuerdo me queda.
       ¡Ay! En la flor de mis años,
    los pesares envenenan
    mi corazón, y en mi alma
    agudos tormentos penan.
       Ya pasaron veinte abriles
    por mi vida, sin que pueda
    cantar un momento solo
    que no amargasen mis penas.
       ¿Y qué han sido? Un sueño vago,
    una confusa apariencia
    que sólo endulzar pudieron
    mis esperanzas ya muertas.
       Aún de mi amor desdichado,
    con impresiones funestas,
    viva está en mi corazón
    la memoria siempre tierna.
       Felicidad, calma, todo,
    todo lo perdí en la tierra...
    Hasta mi bien me abandona
    y en mis males se recrea.
       Yo como tú, la cantaba,
    ¡oh ruiseñor!, mil finezas,
    cuando la noche extendía
    en el cielo sus tinieblas.
       Pero, ¡ay!, que fueron en vano
    mis suspiros, mis ternezas,
    que la ingrata no escuchaba
    ni el acento de mis quejas.
       No cantes más, ruiseñor;
    no cantes más, que recuerdas
    a mi pecho dolorido
    estas memorias funestas,
       y tus trinos dolorosos
    mil tormentos me renuevan
    como una espina punzante
    que el corazón me penetra.


    El sueño



          ¡Fugaz alivio de mi amarga pena;
    dulce esperanza en el tormento mío,
    ven y adormece mis eternos males,
              plácido sueño!
       Toca apacible con tus blandas alas
    la sien marchita del mortal lloroso,
    que enajenado, en dolorido acento,
              ¡ay!, te demanda.
       Cubra mis ojos la nocturna sombra,
    cual si la parca, con airado ceño,
    ya preparase a mi funesta suerte
              lóbrega tumba.
       ¡Huyes veloz, cuando en eterno lloro
    dejas sumido el corazón cuitado,
    y en negro insomnio, por la mente cruzan
              vértigos fríos!
       ¡Ay!, triste noche, a mis cansados ojos
    más que a otros ojos fúnebre y sombría,
    tiende tu velo, y de la tierra espanto
              lóbrega reina.
       ¡Cándida luna, tu fanal lumbroso
    pálida oculta tras de opaca nube!
    Huye, y la esfera que de nácar bañas
              deja entre sombras.
       Que no más luz que los celestes ojos
    ni más placer que de mi bien la risa,
    dulces alejan de la mente triste
              negros temores.

           ¡Id, mis cantares, a la ingrata hermosa,
    cama funesta de mi amarga cuita!
    Id susurrando, y que D*** bella


    La ambición



    Soneto.

          Huye, ambición, al ostentoso lecho
    donde reposa el feble cortesano:
    donde divierte su cuidado en vano
    bajo la pompa del dorado techo.
       Airada oprime tu agitado pecho,
    en él aborta tu veneno insano,
    y resentido al toque de tu mano
    el mundo juzgue a su anhelar estrecho.
       Mas nunca imprimas en el alma mía
    el hidrópico anhelo de grandeza...
    Dame la paz en que vivir solía.
       En mi estado infeliz, en mi pobreza,
    no desear tan sólo apetecía,
    que es para el hombre la mayor riqueza.


    La fuente



         Blanda murmura entre las gayas flores:
    sus tallos riega con menudo aljófar:
    plácida alegra la enramada verde,
               fuente sonora.
       Rauda serpea, en trémulos cambiantes
    reflejando del sol la luz dudosa
    que de la oscura noche aún no vencida
           hiende las sombras.
       En revuelto espiral rueda en la arena
    salpicando tu lecho de amapolas:
    salta sonando y con tocar suave
               mece las rosas.
       Y ríe como ríe la mañana
    que de rayos y nubes se corona....
    y al manso arrullo de las auras ledas


    La mariposa



    Anacreóntica.

         ¡Veloz mariposilla,
    que ufana jugueteas
    por las sutiles auras
    en caprichosas vueltas!,
       ¡y con azul penacho,
    erguida tu cabeza,
    haces vistoso alarde
    vagando en la pradera!
       ¿Buscas flores y buscas
    la miel y blanda esencia
    en la erguida corona
    de rosas y azucenas?
       ¡Ah, no... ! Su miel sabrosa
    no es tan dulce y suprema
    cual la que exhala el labio
    de mi adorada prenda.
       Admira su fragancia
    y bebe placentera
    la miel que tú gustares,
    que es un panal su lengua.
       Ora que adormecida
    con mis amores sueña,
    sin temor de sus ojos
    con lento vuelo llega.
       Llega, y en torno un rato,
    tímida o tegea,
    batiendo tus alitas
    que resuenen apenas.
       Toca, toca sus labios
    en que el amor se alberga,
    y ufana te embebece
    en su olorosa esencia.
       Apura, mariposa,
    apura cuanto quieras,
    que es veneno inexhausto
    tu boca dulce y leda.
       ¡Qué! ¿Picas sus mejillas?
    ¡Insensata! No creas
    que son fragantes rosas,
    por más que lo parezcan.
       No toques sus ojuelos.
    ¡Ay! Mira que te acercas
    a un sol que te abrasara
    si los abriese apenas.
       Huye, mariposilla,
    o de tu audacia ciega
    recibirás el premio
    con una muerte cierta:
       Pues donde quier que miran
    cual rayos centellean,
    y abrasarán tus alas
    como mi pecho queman.


    La noche de verano



           Hermosa noche, como el alma mía
    oscura y melancólica... ¡Salud!...
    Tu balsámico ambiente de ambrosía
    dulcifica piadoso mi inquietud.
       ¡Ay!, que del sol la llama abrasadora
    mis ojos irritados deslumbró...
    Bien hagas tú que blanda y bienhechora
    callando duermes cuando gimo yo.
       Esa serena luz basta a mis ojos:
    ese triste rumor basta a mi afán:
    silencio y sombras buscan mis enojos,
    silencio y sombras anhelando están.
       Y busco en mi ansiedad, de tu aura fría
    el fantástico arrullo vibrador
    de inefable y dulcísima armonía,
    grato al placer, benéfico al dolor.
       ¡Ahora puedo llorar! De mis querellas
    el eco en tu silencio morirá,
    y la tímida luz de tus estrellas
    mi llanto solamente alumbrará.
       ¡Lloremos, ay, como mujer inerme
    de tibia luna al trémulo arrebol!
    Lloremos, sí, mientras el mundo duerme,
    antes que alumbre mi vergüenza el sol.
       Venid, y suspirando mansamente,
    céfiros de la noche susurrad,
    y por el vago y silencioso ambiente
    los ecos de mis quejas derramad.
       Venid..., pero en silencio voluptuoso,
    trémulos, sin murmullos y sin voz,
    mientras dormita el mundo perezoso
    en breves sueños de ilusión veloz.
       Y llevad a mi bien con mi suspiro
    estos cantares de doliente son,
    y llevadla el amor en que deliro
    y el fuego de mi ardiente corazón.
       Y oreando su negra cabellera
    y el seno que arde en amorosa lid,
    con perezosa calma lisonjera
    en su oloroso lecho os adormid.
       Soplad lascivos, céfiros de amores,
    con dulce y misterioso susurrar,
    y en jardines bebed blandos olores
    perfumando el ambiente de azahar.
       ¡Hermosa noche! ¡En tu dormir tranquila
    no escuchas, ay, mi lúgubre clamor!
    Despierta, ¡oh noche!, y a mi hermosa dila
    que estoy velando con mortal dolor.
       Mas si los ojos de mi hermoso dueño
    tal vez dormidos en la calma están,
    haz que me mire en su apacible sueño
    víctima triste de continuo afán.
       Y en ilusión de lánguido embeleso
    blanda sonría y se estremezca a par,
    y, suspirando, regalado beso
    piense en mis labios con ardor clavar.
       Que acaso a la ilusión de los placeres
    suele también el corazón latir,
    y es blando el corazón de las mujeres
    a esa ilusión de celestial mentir.


    Para el álbum de una señorita



          Los cielos te hicieron donosa, hechicera,
    de rostro amoroso, de risa gentil.
    Esbelto es tu talle cual palma altanera
    que al soplo se mece del aura sutil.
       Son fuego tus ojos que abrasan el alma:
    tu gala y donaire no tienen igual.
    Tranquila en tu frente se ostenta la calma:
    la risa en tu boca de nieve y coral.
       Es dulce tu acento si blando suspira,
    vagando en tus labios con tímido ardor,
    cual mágica trova que al son de la lira
    entona a su amada, de noche, el cantor.
       Feliz el que goce tu blanda sonrisa:
    el que haga tu pecho de amor palpitar,
    y beba tu aliento, sutil cual la brisa,
    que besa ligera la espuma del mar.

                 Todos te cantan amores
          porque eres niña y hermosa,
          mas con acerbos dolores,
          que diz que tienes rigores
          cual tiene espinas la rosa.
             Bien haces, porque la vida
          es esa blanca ilusión
          en que vives engreída,
          escuchando adormecida
          tanta amorosa canción.
             Así, vivirás dichosa;
          pero si el alma enajenas
          a una pasión amorosa,
          gemirás triste y llorosa,
          presa en tus mismas cadenas.
             Empero, si alguna vez
          de esta breve juventud
          lamentas la rapidez,
          o del amor la inquietud
          se imprime en tu blanca tez,
             vuelve a mí tus bellos ojos
          que ahora se cubren de enojos
          si amor te quiero cantar,
          y un sí de tus labios rojos
          ponga fin a mi penar.
             ¡Rosa bella! ¡Hermosa flor
          que entre las flores asoma
          en los pensiles de amor,
          rica de fragante aroma,
          rica de vida y color!
             A tus gracias peregrinas
          alma y corazón rendí.
          Ámame, flor, siendo así,
          para todos con espinas...,
          sin espinas para mí.


    Tristeza



    Romance.

         No más pretendas, zagala,
    que de amor al triste yugo
    otra vez rinda mi frente
    ya coronada de luto.
       No más amor y placeres,
    pues al destino le plugo
    de mi Elisa los encantos
    ocultar en el sepulcro.
       Su rostro, que en otro tiempo
    hacer mis delicias pudo,
    no ya a mi gloria sonríe
    por más que sus gracias busco.
       Ora, tan sólo tristezas
    y recuerdos importunos
    aquejan mi triste pecho
    con mil tormentos agudos.
       De mi dicha y mis placeres,
    como de un sueño confuso,
    sólo me queda el recuerdo,
    y éste es mi mayor verdugo.
       La soledad, la tristeza,
    del bosque el silencio mudo,
    quizá halagan dulcemente
    este mi dolor profundo.
       Deja, déjame, zagala;
    que amor, en su triste yugo,
    fáciles dichas promete,
    mas se tornan luego en humo.






    dibujo de musas
    Hecho con / Made with Mac