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3. El tu
¿Quién el tú? El otro equivale a su apariencia. La amada se esconde detrás de una falsa apariencia. El espejo y el agua (símbolos de la apariencia en Salinas) nos remiten la imagen de la amada. Pero el amante sólo puede acceder a la amada a través de esa apariencia pues si ésta no existiera la amada permanecería inaccesible. ¿¿Donde hallar pues el verdadero rostro de la amada y del amor? Hay pues una dualidad que no deja de atormentar al poeta: la que refleja el espejo y la que se corresponde con la imagen real de la amada. Salinas quiere como Alicia (Lewis Carroll) acceder a lo que hay más allá del espejo.
¡Cuánto rato te he mirado
sin mirarte a tí, en la imagen
exacta e inaccesible
que te traiciona el espejo!
"Bésame", dices. Te beso,
y mientras te beso pienso
en los fríos que serán
tus labios en el espejo.
"Toda el alma para tí",
murmuras, pero en el pecho
siento un vacio que sólo
me lo llenará ese alma
que no me das.
El alma que se recata
con disfraz de claridades
en tu forma del espejo. (Presagios)
La amada es dúplice (dos amadas): aquella que es para los demás (la no verdadera) y la que es para él (la verdadera pues llega con el amor):
Quítate a los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libra,
irreductible: tú (La Voz a tí debida)
El poeta se entretiene a veces pintando como es ella para los otros, como para resaltar después como realmente es para él, su amante -
¡Qué alegre!, dicen todos.
Y es que entonces estás
queriendo ser tú otra. (La voz a tí debida)
Para llegar a la amada auténtica el poeta necesita despojarla de todo lo que la embadurna por fuera, de toda anécdota.
Ansia
de irse dejando atrás
anécdotas, vestidos y caricias, (La voz a tí debida)
Dejando de lado la apariencia el espejo refleja la realidad transformada por el amor- "como un espejo ardiendo" -.
Y al verte en el amor
que yo te tiendo siempre
como un espejo ardiendo,
tu reconocerás
un rostro serio, grave,
una desconocida
alta, pálida y triste,
que es mi amada. Y me quiere
por detrás de la risa. (La voz a tí debida)
Sólo es amor puede transformar la imagen que tenemos de la amada. Desaparece la falsa apariencia y brilla la amada esencial y verdadera. |