• "Amor"
  • "Gota a gota"
  • "Huida"
  • "La voz del viento"
  • "Laxitud"
  • "Los árboles contigo"
  • "No fue para mí"
  • "No quiero saber nada"
  • "Primavera"
  • "Para que recordarte..."
  • "Espera"
  • "Seré tuya sin ti el día que los sueños"
  • "Si derribas el muro"
  • "Soledad"
  • "Soledades"
  • "Solo allí"
  • "Te esperaré apoyada en la curva del cielo"
  • "El beso"
  • "Y se va marchitando"
  • "Voy a arraigar en tí"
  • "Estás en el vacío"
  • "Tiempo de mar"
  • "Sobre mi cuerpo en niebla"
  • "Iglesia en Puerto-España"
  • "El último diálogo"
  • "Llegó la soledad"
  • "Poema póstumo"


  • Amor.


    Puliré mi belleza con los garfios del viento.
    Seré tuya sin forma, hecha polvo de aire,
    diluida en un cielo de planos invisibles.

    Para ti quiero amado, la posesión sin cuerpo,
    el delirio gozoso de sentir que tu abrazo
    sólo ciñe rosales de pura eternidad.

    Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo
    sobre la desnudez que sella lo inefable,
    ni encontrarás mis labios
    mientras algo concreto enraíce tu amor...

    ¡Que tus manos inútiles acaricien estrellas!
    No entorpezcas basándome la fuga de mi cuerpo.
    ¡Seré tuya en la piel hecha fuego del sol!

    La voz en el viento- 1931




    Gota a gota


    Hay algo - gota a gota -
    que nos llena el vacío
    ¡Hondones del deseo!
    ¡Qué colmo de esperanzas!
    El oleaje arrastra
    caudales sin objeto
    y hay muchos anaqueles
    que ningún libro ocupa.
    ¿A dónde vamos, dime?
    Aún nos quedan paisajes
    con frondas ignoradas
    y orquídeas que navegan
    en busca de su nombre.
    Quisiéramos al fin la belleza absoluta
    que rebosa verdad porque la luz es nueva.
    Se borran las fechas
    del momento incendiado,
    pero nos grabarán
    como inicial las sienes.
    Es el fin o el principio
    de las augustas ruinas circulares.
    ¿Se pierde o se gana?
    Hay manos que triunfan
    al quedarse vacías
    y otras como puños
    que no conservan nada.

    --------------- --------




    Huida


    Inercia de la muerte. ¡Qué distancia
    me aleja ya, segura, de lo humano!
    Aquella rosa que murió en mi mano
    será pronto recuerdo de fragancia.
    Silencio de silencios. En mi estancia
    diluye su perfil lo cotidiano
    y retorna sin hieles a su arcano
    esa amargura que la vida escancia.
    Nada será de todo lo que ha sido.
    Voy a ofrecer al sello del olvido
    mis párpados febriles y mis labios
    que inmoviliza el rictus de lo eterno.
    ¡Quiero escapar indemne del infierno
    que arde en la trama de tus besos sabios!

    Cántico inútil - 1936




    La voz del viento


    Búscame en ti. La flecha de mi vida
    ha clavado sus rumbos en tu pecho
    y esquivo entre tus brazos el acecho
    de las cien rutas que mi paso olvida.
    Despójame del ansia desmedida
    que abrasaba mi espíritu en barbecho.
    El roce de tus manos ha deshecho
    la audacia de mi frente envanecida.
    Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
    del silencio total. ávida muerte
    donde renacen, tuyos, mis sentidos.
    Ahoga entre tus labios mi tristeza,
    y esta inquietud punzante que ya empieza
    a taladrar mi sien con sus latidos.

    --------------- --------




    Laxitud


    La tarde gris y triste me agobia,
    tengo sueño;
    estiro lentamente
    mis dos brazos abiertos
    que se prenden al aire;
    quieren cazar el tiempo,
    aprisionarlo pronto,
    robarle su secreto,
    deshacer bruscamente sus límites estrechos.
    Quiero llorar: no sé;
    quiero reír: no puedo.
    Los deseos
    se estrellan contra la inexorable inercia
    del silencio;
    sobre mi corazón rueda grávido al peso
    de la existencia toda.
    Al fin me desperezo.
    Logro romper el cerco
    del malsano sopor,
    pero apenas lo venzo
    ya me torna a invadir
    quedamente su tedio.
    Luego...
    Ya no sé más;
    suspiro,
    me paseo,
    exprimo el tormentoso
    lagar de mi cerebro,
    destilo el elixir de su inquietud
    en mi pecho...
    Sujeto en mi memoria
    repite el pensamiento;
    la tarde gris y triste me agobia,
    ¡tengo sueño!...

    En Silencio 1926




    Los árboles contigo


    ¡Los árboles contigo!
    Masas de hojas verdes traspasadas de luz
    y mi nombre allá lejos,
    murmurando allá lejos
    a la orilla del mar por voces que no saben
    qué página de un libro
    me estalla entre los labios.

    --------------- --------




    No fue para mí


    No fue para mí...
    Ya lo suponía.
    Pero sé engañarme
    tan bien con mentiras
    y jugar al juego
    de la falsa dicha,
    que a veces me olvido
    - ya ves si soy niña -
    que estaba jugando
    a que me querías.

    --------------- --------




    No quiero saber nada


    No quiero saber nada...
    Ni de esa luz incierta
    que retrocede vaga
    ni de esa nube limpia
    con perfiles de cuento.
    Tampoco del magnolio
    que quizá aún perfume
    con su nieve insistente...
    No saber, no soñar,
    pero inventarlo todo.

    --------------- --------




    Primavera


    ¡Toda la primavera dormía entre tus manos!
    Iniciaste en un gesto la fiesta de las rosas
    y erguiste, enajenada,
    esa flecha de luz que impregna los caminos.
    ¡Toda la primavera!
    Fervores del instante transido de capullos,
    gracia tímida y leve del perfume sin rastro,
    caricias que despiertan el sexo de las horas.
    Brotaron de tus palmas en éxtasis gozoso
    los trinos y las brisas. Y tu ademán secreto
    despertó en rubores la pubertad del mundo.
    ¡Todo vino por ti! Porque tus manos lentas
    ciñeron brevemente mi carne estremecida,
    porque al rozar mi cuerpo
    despertaste una flor que trae la primavera.

    Cántico inútil - 1936




    Para que recordarte...


    ¿Para qué recordarte si te siento en mí misma
    desgarrando mi carne con el garfio del viento,
    oprimiendo mis venas con el rudo cilicio
    de esa falsa presencia que alucina mi afán?

    Voy ceñida por ti. Por la múltiple herida
    que abrió en mi paz secreta el potro de los sueños,
    por la muda zozobra de mis ojos hundidos
    en la distancia inmóvil que me roba tu voz.

    ¿Para qué recordarte si aún calienta mis pulsos
    el fuego que encendió tu mano apasionada,
    si el deseo punzante que taladra mis sienes,
    es el mismo que seca la pulpa de tus labios?

    Circulan por mi sangre jirones de tu vida
    que ciñen a mi pecho su cálida esperanza.
    ¡Puedes borrar si quieres la luz de mi memoria!
    ¡No necesito espejos para pensar en ti!

    La voz en el viento- 1931




    Espera.


    ¡Amor! Aún no has llegado y ya me ciñes toda
    ligándote a mi cuerpo como a un rosal herido.
    ¡Enderézame tú! Que mi raíz obscura
    absorba hasta esponjarse el zumo que redime.

    Amor, silencio insomne, espera entretejida
    de pálidos fantasmas que juegan a ser besos,
    dulzura sin apoyo, latido soterrado
    en el último pliegue del sueño más oculto.

    Amor, bruma y estrella, secreto paraíso
    que se gana y se pierde con la misma caricia:
    rinde a mi paso errante tus pórticos sin nombre.
    ¡Mi desnudez intacta se vestirá de ti!

    Si me niegas tu éxtasis, no me niegues tu herida.
    Doy el goce que enerva por el dardo que abrasa.
    Iníciame en la gloria de tu dolor más hondo
    y cantaré, muriendo, mi cántico inefable.

    Quizás no llegues nunca. Mi espíritu que vela
    aguarda sin cansarse tu signo misterioso.
    ¿En qué brisa nocturna florecen ya tus labios,
    en qué cenit de soles me impregnará tu unción?

    Cántico inútil 1936




    Seré tuya sin ti el día que los sueños


    Seré tuya sin ti el día que los sueños
    alejen de mi senda tu mente creadora,
    el día que tu sed
    no pueda limitarse al hueco de mis manos.
    ¡Seré tuya aún sin ti! Dejaré de merecerte
    en la cuna encendida que tejieron mis besos.
    Se borrará en tus labios la forma de los míos,
    y el cielo de tu vida
    tendrá un color distinto al de mi corazón.
    Pero sabré ser tuya sin nublar tu camino
    con la huella indecisa de mi andar solitario.
    Me ceñiré a tu sombra, y anudada por ella,
    te iré dando en silencio lo más puro de mí.
    ¡Con qué amarga dulzura repetiré, ya sola,
    esos gestos antiguos que pulió tu mirada!
    Me seguirás teniendo igual que me quisiste
    y acunaré en secreto tu amor eternizado.

    La voz en el viento -1931




    Si derribas el muro


    ¡Si derribas el muro
    qué gozo en todas partes!
    ¡Qué lazo de palabras
    se sentirá en la tierra!
    Y todo será nuevo,
    como recién nacido...
    Si derribas el muro
    de todas las mentiras
    ¡Qué júbilo de amor
    abierto sobre el mundo!
    ¡Qué horizonte sin nubes
    en la curva del cielo!

    De "Primer exilio"

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    Soledad


    Todos van, todos saben...
    sólo yo no sé nada.

    Sólo yo me he quedado
    abstraída y lejana,

    soñando realidades,
    recogiendo distancias.

    Cada pájaro sabe
    qué sombra da su rama,

    cada huella conoce
    el pie que la señala.

    No hay sendero sin pasos
    ni jazmines sin tapia...

    ¡Sólo yo me he quedado
    en la brisa enredada!

    Sólo yo me he perdido
    en un vuelo sin alas

    por poblar soledades
    que en el cielo lloraban.

    Sólo yo no alcancé
    lo que todos alcanzan

    por mecer un lucero
    a quien nadie besaba.

    --------------- --------




    Soledades


    Todas las soledades - grises víboras - muerden
    la duda que taladra mis sienes abatidas.
    Nadie finge camino en torno de mis plantas
    que repliegan, medrosas, su impulso derrotado.

    ¡Soledad de mi frente! Un residuo de sueños
    la empolva de ceniza.
    - ¡Qué siniestra bandada de ideas en delirio
    entrega al huracán su pálido plumaje! -.

    ¡Soledad de mis labios! Escondida zozobra
    de los besos en flor que no abrasa el estío,
    nostalgia de capullo condenado a vivir
    su eterna adolescencia.

    ¡Soledad de mis manos! Inefable tortura
    del gesto que se duerme en trance de caricia.
    ¿Para qué la ansiedad que entreabre mis palmas
    si adhieren a su curva inútiles vacíos?

    Soledades que cercan con límites de hierro
    la expansión luminosa y frágil de mi vida...
    ¡Rompe tú las amarras que me retienen, muda,
    en el hueco sombrío de mi rincón doliente!


    Cántico inútil - 1936




    Solo allí


    Tú no sabes qué lejos.
    ¡Nadie sabe qué lejos!
    Encima de las nubes, detrás de las estrellas,
    al fondo del abismo en que se arroja el día,
    sobre el monte invisible donde duerme la luz.

    Sólo allí podrá ser. Sólo allí tocaremos
    la verdad que tortura nuestras frentes selladas.
    Sólo allí se abrirán como flores de aurora
    aquellas lentas noches de amor en desvarío.

    Nuestras manos lo piden tendidas al espacio
    en un sordo anhelar que no engendra clamores,
    nuestras plantas lo exigen tercamente aferradas
    a las huellas que el viento indómito destroza.

    El horizonte huye robando a cada hora
    la secreta delicia que presagia el milagro.
    Hay briznas de prodigio en todos los instantes
    y el mundo, ciego, arde con vibración de altar.

    Arrodilla tu fuerza. No hay glorias presentidas.
    Palpita en certidumbre la carne de los sueños.
    Si acunas la belleza que tu fervor concibe
    florecerá en tu muerte su exacta encarnación.

    Cántico inútil - 1936




    Te esperaré apoyada en la curva del cielo


    Te esperaré apoyada en la curva del cielo
    y todas las estrellas abrirán para verte
    sus ojos conmovidos.
    Te esperaré desnuda.
    Seis túnicas de luz resbalando ante ti
    deshojarán el ámbar moreno de mis hombros.
    Nadie podrá mirarme sin que azote sus párpados
    un látigo de niebla.
    Sólo tú lograrás ceñir en tus pupilas
    mi sien alucinada
    y mis manos que ofrecen su cáliz entreabierto
    a todo lo inasible.
    Te esperaré encendida.
    Mi antorcha despejando la noche de tus labios
    libertará por fin tu esencia creadora.
    ¡Ven a fundirte en mí!
    El agua de mis besos, ungiéndote, dirá
    tu verdadero nombre.

    La voz en el viento - 1931




    Tiempo de mar


    EL mar me pertenece
    lo hago pasar entero
    entre mis manos ávidas.
    Lo acaricio le doy
    la única mirada
    sencilla que me queda
    la que aún no han manchado
    ni el miedo ni la muerte.

    Mar limpio entre mis dedos
    goteando esperanzas
    porque sostiene aún
    un velamen con brisa.

    Mar de todos los mares
    hoy contemplo en su espuma
    otros mares antiguos:
    aquel de mi primer
    contacto con las playas
    y el de aquellas lecturas
    codiciosas e incómodas
    bajo algún tamarindo.
    y aquel otro del trópico
    sin huellas de turistas
    con esa pulpa tierna
    que ofrece el cocotero.
    Quiero olvidar aquí
    lo que sucedió anoche,
    el mar no tiene culpa.
    Es dócil, mío, puro,
    es un lebrel que lame
    mis plantas mansamente.


    Primer exilio --------




    El beso.


    ¡Tus labios en mis ojos!
    Qué dulzura de estrellas alisa lentamente
    mis párpados caídos...
    Nada existe del mundo. Sólo siento tu boca
    y el temblor de mi espíritu hecho carne de luz.
    Sé cruel al besarme. Desgarra mis pupilas
    y arranca de su sombra la lumbre de mi sueño.
    Con ella te daré mi última mirada.
    ¡Abrásame los ojos! Que el peso de tus labios
    despoje mi horizonte de lo que tú no has visto.
    Quiero olvidarlo todo y anularme en la niebla
    que ciñen tus caricias.

    Cántico inútil - 1936




    Y se va marchitando


    Y se va marchitando la caja de las rosas;
    no tiene quien las saque y las lleve al camino.
    Un airón de perfume se nos quiebra en las manos
    mientras algo se muere y nace al mismo tiempo.
    Se nos frustró la cita con aquella fragancia
    de tan pura, invisible, ese ramo de brisa
    que apenas huele a nada
    y que agavilla en sí todo el amor del mundo.

    Hay cosas que no son, pero que siguen siendo
    gozo, nostalgia, fronda que nunca hemos plantado,
    hermosura secreta que sólo fue latido.

    --------------- --------




    Voy a arraigar en tí


    Voy a a arraigar en tí. Mis fuerzas más oscuras
    remueven lentamente la tierra de tu alma.
    Quisiera penetrarte y enraizar mi esencia
    sobre la carne viva que nutre tu fervor.
    Ahondaré en ti mismo y abrasará tu sangre
    el fuego de la mía rebelde y soñadora.
    Invadido por mí, derribarás la cumbre
    que te aleja del cielo.
    ¿No sientes mis raíces? Tu tallo florecido,
    ebrio de sí, eterniza mi cálida fragancia.
    ¡Irguiéndolo alzarás la copa de mi frente,
    hasta volcar su zumo en los labios del sol!

    --------------- --------




    Estás en el vacío


    Y estás: en el vacío
    y en la ausencia presente,
    en la que es y vive
    sin dejar de ser única
    oquedad invisible
    con raíces eternas.
    No hay mundo que la llene
    pero sí algo vivo
    que la besa y la calma.

    --------------- --------




    Sobre mi cuerpo en niebla.

    Sobre mi cuerpo en niebla,
    la antorcha de tus manos.
    ¡Qué lenta quemadura
    surcaba mi letargo,
    abriendo huellas rojas
    en el silencio intacto!

    Amanecer a oscuras.
    El cielo de tus labios
    cuajó de estrellas vivas
    los míos extasiados,
    y al borde de mis sienes
    un galope de galgos
    alzó vertiginoso
    mi pulso desbocado.

    Tus pupilas en sombra
    buscaban mi regazo.

    ¡Qué huida hacia ti mismo!
    El sendero obstinado
    giraba en torno tuyo
    fingiendo rumbos falsos,
    para dejarme, exhausta,
    a orillas de tu abrazo.

    ¡Acerca nuevamente
    la antorcha de tus manos
    a la pira fragante
    de mi cuerpo sellado!

    Cántico inútil 1936




    Iglesia en Puerto-España.


    Como yo - día a día -
    el viento te buscaba.
    ¡Qué soplo de aire ardiente,
    brisa cuajada en llamas,
    acechando Tu puerta!
    Henchido de esperanza,
    volviendo sin cansarse,
    lleno de fe y audacia.

    El viento y yo, obstinados,
    volveremos mañana.

    Cárcel de los sentidos - 1964



    El último diálogo.

    A Manuel Durón,

    27 de octubre 1959, México

    Todo quedó en la noche
    interminable y dura.
    Yo salía y entraba
    sin romper el coloquio.
    A veces una breve
    y chispeante risa
    rompía la avidez
    del silencio en espera.

    ¿Qué aguardábamos todos?
    la palabra poesía
    iluminaba un poco
    el cuarto del enfermo.
    ¿Qué os dijisteis los dos
    en aquel intercambio
    de audacia juvenil
    y agonía consciente?







    Todo quedó en la noche
    porque al volver el día
    la mitad del diálogo
    se había cercenado.

    Tan sólo una palabra
    reiteración monótona
    medía dos insomnios
    paralelos, heridos.

    ¡Después me quedé sola
    y no la sabré nunca!

    Primer exilio - 1978




    Llegó la soledad


    Llegó la soledad
    cuando no la esperaba,
    y es difícil ser dos
    ahora, nuevamente.
    Aquel callar unidos,
    aquel trueque de sueños,
    aquel hablar sin horas
    que impusieran su regla.

    No acabábamos nunca
    de decir viejas cosas.
    Cruzaban los paisajes
    tan vivos en nosotros
    que había una Castilla
    ensimismada, austera,
    naciendo entre el maguey
    y los maizales tiernos.




    Chapultepec, castillo
    con llanto de Carlota,
    Cuernavaca y sus frescos
    biliosos ¿de qué envidia?
    Los viernes el mercado
    y la canasta llena
    con pródiga abundancia.

    No acabábamos nunca
    de decir viejas cosas.
    Más fuerte que nosotros
    se imponía el diálogo.
    Nadie llena el espacio
    de lo que tú decías.
    No pueden comprender
    mientras yo voy viviendo
    en el nido caliente
    de remotas palabras.

    La pared transparente 1984




    Poema póstumo.


    Reviviré la suma de todos los paisajes
    saltando las ausencias, los agujeros negros
    y ese anhelar de siglos que nos enciende
    antorchas
    de fuego inextinguible

    Una capa tras otra. Deseo tras deseo
    ¿cumplido o no qué importa?
    Palpitan en las manos, en la boca sedienta,
    en los ojos que guardan su espejear de lagos.

    Y en el día primero un paisaje de libros
    lomos con esa impronta
    de unos dientes traviesos, esquinas mal
    dobladas
    y una flor en la sombra del papel amarillo.

    Los versos apretados como hileras de chopos
    con sus hojas que tiemblan de insólitas
    delicias.
    Los anaqueles -ríos de trémulas corrientes
    abiertas a un afán de aventuras concretas.

    Y aquel amanecer donde todo era rosa
    y apuntaba el amor su dulce escalofrío
    - guitarras y bandurrias en las calles del pueblo -
    una puerta cerrada al lado de la fuente.

    Jugueteo de adultos que no madurarán
    hasta Dios sabe cuándo;
    el corazón repleto de poemas durmientes,
    ocasos disfrazados de auroras vacilantes.




    Y el placer, ya secreto, de rumiar a solas
    inéditos retazos de páginas prohibidas
    y descubrir palabras que vamos a llevar como
    un dije en el pecho.

    Y hubo catedrales sorda luz de un vitral
    conservada en los ojos lo mismo que una gema,
    rojo-azul de las vírgenes o punzante amarillo
    de aquellos mantos grávidos que usaban
    los profetas
    .
    El mar, los tamarindos de nubecillas verdes,
    los versos que nacían debajo de sus ramas
    y una vela de ensueño abierta en abanico
    de amplios horizontes

    Qué trasfondo de trenes, de caminos abiertos,
    y la magia del llano sembrado de castillos,
    y lo bello imprevisto que sería sorpresa
    o temor transformado en goce inacabable.

    ¡Eran pocas las sendas y pocos los encuentros!
    ¡Cuánto cruce de nudos que nadie desataba!
    ¡Apretado vivir, corretear sin meta,
    entre surcos cerrados que revientan de germen!

    - Hay lugares aún nos quedan todavía
    el santuario último del velo desgarrado
    un rescoldo en la zarza, un coágulo de tierra
    desprendido del monte que selló el sacrificio.

    Huyeron todas las islas - 1988




    dibujo de musas
    Hecho con / Made with Mac