Antología Alberti



  • "El mar. La mar"  
  • "Los dos ángeles"  
  • "El ángel bueno"  
  • "Se equivocó la paloma"(Comtexto)  
  • "Si mi voz muriera en tierra"
  • "Los ángeles muertos"
  • "Tal vez, oh mar..."
  • "Elegía del cometa Halley"  
  • "La calera"  
  • "Seguidillas a una extranjera"
  • "Invitación al aire" 
  • "Madrigal al billete del tranvía"
  • "Carta abierta"







  • Estilizada firma de Alberti en la revista "Litoral".



    Alberti acompañado por Teresa León en Yalta (1934) junto al mar.

    El mar. La mar.

    El mar. La mar.
    El mar. ¡Sólo la mar!

    ¿Por qué me trajiste, padre.
    a la ciudad?

    ¿Por qué me desenterraste

    del mar?
    En sueños, marejada
    me tira del corazón.
    Se lo quisiera llevar.
    Padre, ¿por qué me trajiste
    acá ?

    Marinero en tierra (1925)

    Alberti y el mar




    El mar es uno de los tópicos más característicos de la poesí de Alberti. Aparece ya desde el comienzo de su obra (Marinero en Tierra) y será una de las constantes de la misma. El mar para Alberti es una experiencia vivida que luego termina poetizando. Siente nostalgia del mar en su marcha hacia Madrid con sus padre y el mar termina siendo para él como el paraíso perdido De ahí se deduce el sentido carácter de autenticidad que tiene sus versos. En La arboleda perdida ecuerda el mar como: "pozo nostálgico, cada día más hondo". El alejamiento brusco de su "paisaje marinero" provoca en él un trauma que conlleve también la "idealización del mar y de los paisajes marineros". El mar en Alberti no es símbolo al estilo de Baudelaire o Rimbaud; tampoco tien una dimensión épica, tan frecuente en la literatura, sino que equivale a breves sugerencias, cortos retazos del recuerdo son alas de ensue˜o juvenil. Más tarde en su obra poética del destirrro vemos surgir de nuevo los temas marítimos pero con unos matices de mayor nostalgia. Cabe recordar de entre sus libros: Retornos de lo vivo lejano, Ora marítima .






    Composición a partir del Beato de Liébana.




    Beato de Liébana.
    Los dos ángeles.

    Ángel de luz, ardiendo,
    ¡oh, ven!, y con tu espada
    incendia los abismos
    donde yace
    mi subterráneo ángel de las nieblas.

    ¡Oh espadazo en las sombras!
    Chispas
    múltiples,
    clavándose en mi cuerpo,
    en mis alas sin plumas,
    en lo que nadie ve,
    vida.

    Me estas quemando vivo.
    Vuela ya de mí, oscuro
    Lucifer
    de las canteras sin auroras,
    de los pozos sin agua,
    de las simas
    sin sueño,
    ya carbón del espíritu,
    sol, luna.

    Me duelen los cabellos
    y las ansias
    . ¡Oh, quémame!
    ¡Más, más, sí, sí, más! ¡:Quémame!

    ¡Quémalo, ángel de luz
    , custodio mío,
    tú que andabas llorando por las nubes,
    tú, sin mí, tú, por m´,
    ángel frío de polvo, ya sin gloria,
    volcado
    en las tinieblas!

    ¡Quémalo, ángel de luz,
    quémame y huye!



    Sobre los ángeles (1929)

    Alberti y el surrealismo

    Alberti se acerca al surealismo a través de la rebeldía y de la agresividad que le provocan las trabas que impone la moral burguesa a la sociedad . Desgarramiento semejante al que se produce en otros autores : Poeta en Nueva York de Lorca o en Un río, un amor de Luis Cernuda Pero en Alberti existe también una crisis religiosa que se trasparente en libro Sobre los ángeles. El final de semejante crisis terminará por una nueva definición personal que le conducirá a adherir a la causa obrera. ¿Cómo se emparenta todo esto con el surrealismo? Es preciso remontatse a los fundamentos de esta movimiento literario europeo para poder entenderlo adecuadamente. La etapa surrealista de Alberti se inicia con Sibre los ángeles y es manifestación de una profunda crisis. Todo esto termina resolviendose en lo que habían sido los inicios del surrealismo. Corrían los manifiestos en los que los eslogan eran: "La revolución ante todo y siempre", El surrealismo al servicio de la revolución". No se trata solamente de una cuestión política tiene ante todo una implicación estética. La revolución por la literatura o también "una literatura revolucionaria". Los adictos de semejante movimiento literario se oponen a la lógica, lo formalmente admitido hasta ese momento y luchan por todo lo que procede de la intuición.
    El poeta baja a los "infiernos" del alma y del espíritu en busca de la luz mediante una llamada a las potencias oscuras del espíritu. ¿Quién mejor que los ángeles puedan dar cuenta de todo esto? Dejando de lado sus creencias de colegial en el Puerta de Santa María no renucia a su cultura bíblica para elevar ese monumento del surrealismo que es Sobre los ángeles. Los ángeles son también el mundo del inconsciente que tanto apreciaban los escritores surrealistas. Mas adelante Alberti publicará alguna obra más en la estela de este libro sobresaliente. Sermones y moradas en el que las imágenes son más negras y las palabras más críticas. termina la etapa surrealista de Alberti con la publicación de Yo era un tonto y lo que he vista me ha hecho dos tontos. Allí tiene ocasión de darnos una serie de composiciones que se inspiran en los "tontos" del cine: Buster Keaton, Chaplin, ... en ellas predomina el lado trágico y el absurdo (se subtitula: "poemas burlescos").



    El ángel bueno.



    UN año, ya dormido,
    alguien que no esperaba
    se paró en mi ventana.

    ‹¡Levántate! Y mis ojos
    vieron plumas y espadas.

    Atrás montes y mares,
    nubes, picos y alas,
    los ocasos, las albas.

    ‹¡Mírala ahí! Su sueño,
    pendiente de la nada.

    ‹¡Oh anhelo, fijo mármol,
    fija luz, fijas aguas
    movibles de mi alma!

    Alguien dijo: ¡Levántate!
    Y me encontré en tu estancia.

    Sobre los ángeles 1928

       










    "Colombe" de René Maigritte.

    Se equivocó la paloma.


    Se equivocó la paloma.
    Se equivocaba.
    Por ir al norte, fue al sur.
    Creyó que el trigo era agua.
    Se equivocaba.

    Creyó que el mar era el cielo.
    que la noche, la mañana.
    Se equivocaba.

    Que las estrellas, rocío;
    que la calor, la nevada.
    Se equivocaba.

    Que tu falda era tu blusa;
    que tu corazón, su casa.
    Se equivocaba.

    (Ella se durmió en la orilla
    Tú, en la cumbre de una rama.)

    Entre el clavel y la espada (1941)

    Comtexto • Esquema

    Alberti y el exilio

    A partir de Cal y canto, su nueva manera de escribir, Alberti va a volver de modo reiterado a los temas anteriores a la guerra civil, e incluso, podriamos decir que la organización de sus libros es la misma. La obra de alberti es un continuo retorno en Entre el clavel y la espada (1941), Pleamar (1944): un prólogo y algun soneto. Los temas son los mismos: el mar, y demás raices de la tierra que le vio nacer.
    En A la pintura en el poema prólogo vuelve de nuevo no solo a evocar sus encuentros con la pintura ( poema titulado "1917") sino que evoca la adolescencia e intenta reanudar los lazos con un pasado inevitablemente perdido. El significativo título de un libro posterior no habla de otra cosa, Retornos de lo vivo lejano. Oda marítima (1953) será una recreación mítica de su Cádiz natal . En Baladas y conciones del Paraná vuelven los versos evocadores partriendo de la relidad circundante : " Noche turbada de mugidos./¡Si estaré acaso en la dehesas!/Los toros bravos se responden./ La luna atónita los ciega./ ¿Son las marismas? ¿Es el mismo/ bramar antiguo el que me llega?/¿Cuando la tierra en que no estoy/ me hará sentirme en otra tierra?"
    Desde su primer libro Marinero en tierra (andaluz desplazado a Madrid) hasta el final de su vagabundeo por el mundo, Alberti evoca y personifica el destino del perpetuo exilado y desplazado. Su poesía es una vuelta constante a sus raíces, una búsqueda ininterrumpida de su "arboleda perdida".





    Portada de la primera edición de Marinero en tierra.
    Si mi voz muriera en tierra.



    Si mi voz muriera en tierra,
    llevadla al nivel del mar
    y dejadla en la ribera.

    Llevadla al nivel de mar
    y nombradla capitana
    de un blanco bajel de guerra
    .

    ¡Oh mi voz condecorada
    con la insignia
    marinera:
    sobre el corazón un ancla
    y sobre el ancla una estrella
    y sobre la estrella el viento
    y sobre el viento la vela!

    Marinero en tierra (1925)



    Una foto de Alberti en aquella época de madurez.








    "El Reich Milenario" de H. Grundig -.
    Los ángeles muertos.



    Buscad, buscadlos:
    en el insomnio
    de las cañerías olvidadas,
    en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
    No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
    unos ojos perdidos,
    una sortija rota
    o una estrella pisoteada.

    Porque yo los he visto:
    en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
    Porque yo los he tocado:
    en el destierro de un ladrillo difunto,
    venido a la nada desde una torre o un carro.
    Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban
    ni de esas hojas tenaces gue se estampanen los zapatos.

    En todo esto.
    Mas en esas astillas
    vagabundas que se consumen sin fuego,
    en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
    no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.

    Buscad, buscadlos:
    debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
    o la firma de uno de esos rincones de cartas
    que trae rodando el polvo.
    Cerca del casco perdido de una botella,
    de una suela extraviada en la nieve,
    de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.

    Sobre los angeles







    "El Reich Milenario" de H. Grundig -.





    Tal vez, oh mar....



    Tal vez, oh mar, mi voz ya esté cansada
    y le empiece a faltar aquella trasparencia,
    aquel arranque igual al tuyo, aquello
    que era tan parecido a tu oleaje,

    Han pasado los a˜os por mí, sus duras olas
    han mordido la piedra de mi vida,
    y al viento de este ocaso playero ya la miro
    doblándose en las húmedas arenas.

    Tú, no; tú sigues joven, con esa voz de siempre
    y esos ojos azules renovados
    que ven hundirse, insomnes,
    las edades.

    Poemas de Punta del Este


    Marinero en tierra.


    Marinero en tierra, publicado en 1924, es el poema del mar visto y sentido por los ojos costeros. Esta tratado el tema tomando el mar no en su magnitud épica, sino como un tesoro de sugestiones poéticas breves, aladas y graciosas. El poeta se considera como «un desenterrado del mar», como un expatriado que desde la ciudad, que no ve el mar, le suena y le acaricia, evocándole. Cuando va por las calles de la tierra con el traje marinero que ha pedido que le ponga su madre, camina sobre la ilusión de ir por las calles del mar. En sus aguas ve asomar la primavera; por ellas vislumbra un inverosímil toro azul y oye en ellas pregones submarinos; pide que si su voz muere en tierra, la lleven a la orilla del mar y allí la dejen. Este libro constituye como un sartal de cantares marineros transfundidos a la tonalidad común de esta primera época de refinamiento culto.

    Pedro Salinas - Literatura española del siglo XX, pág: 187





    Elegía del cometa Halley.



    YA era yo lo que no era,
    cuando apareció el cometa.

    Del mar de Cádiz, Sofía,
    saltaba su cabellera.
    ¡Ay, quien se la peinaría!

    Con un escarpidor
    fino
    salí a la ribera mía.
    ¡Suéltale la cauda
    , madre,
    que se la peine Sofía!

    Ya era yo lo que no era.

    Marinero en tierra








    Foto - Fajardo&García.

    La calera.



    Calera que das la cal,
    píntame de blanco ya.

    Pintado de blanco, yo
    contigo me casaría.
    Casado, te besaría
    la mano que me encaló.

    Calera que das la cal,
    píntame de blanco ya.

    Me casé con Cal-y-nieve,
    y ya mi boca encalada
    a besar sólo se atreve
    su alba mano blanqueada.

    Calera que das la cal,
    píntame de blanco ya.

    El alba del alhelí

    El populismo de Alberti



    Dibujo de Gregorio Prieto








    Verónica.



    Cineraria / pasionaria.

    Seguidillas a una extranjera.



    Todos los torerillos
    que hay en Sevilla,
    te arrojaron, al verte,
    la monterilla.


    Dinos cómo te llamas,
    flor extranjera,
    - Entre los andaluces,
    la arrebolera.


    Cinco rejoneadores,
    cinco perfiles,
    clavaron a la gracia
    de los toriles.

    Gracia negra, de fuego,
    tras los percales,
    pintándolos de moras
    de los morales.

    ¿Por que ocultas la cara
    tras la mantilla.
    y rueda por el ruedo
    tu gargantilla?





    ¿Y por qué de la gloria
    baja y se eleva,
    a caballo, un arcángel
    que se la lleva?

    Lloran zumo de azándar
    y de limones,
    desgarrados, los flecos
    de los mantones.

    Y tú, arriba, en los palcos,
    crucificada,
    desangrándote el pecho
    con una espada.

    Muerta de los caireles,
    ven, que de amores
    pretenden requerirte
    los matadores.

    ¿Cómo te dicen, dinos,
    flor cineraria?
    - Entre los andaluces
    la pasionaria.

    El alba del alhelí







    Arrebolera/dondiego.





    Beato de Liébana (detalle).
    Invitación al aire.


    TE invito, sombra, al aire.
    Sombra de veinte siglos,
    a la verdad del aire,:
    del aire, aire, aire.

    Sombra que nunca sales
    de tu cueva, y al mundo
    no devolviste el silbo
    que al nacer te dió el aire,
    el aire, aire, aire.

    Sombra sin luz, minera
    por las profundidades
    de veinte tumbas, veinte
    siglos huecos sin aire,
    sin aire, aire, aire.

    ¡Sombra, a los picos, sombra,
    de la verdad del aire,
    del aire, aire, aire!

    Sobre los ángeles


    Beato de Liébana (detalle).












    El metro. Furedi.
    Madrigal al billete del tranvía.


    Adonde el viento, impávido,

    subleva
    torres de luz contra la sangre mía,
    tú, billete, flor nueva,
    cortada en los balcones del tranvía.

    Huyes, directa, rectamente liso,
    en tu pétalo

    un nombre y un encuentro
    latentes,

    a ese centro
    cerrado y por cortar del compromiso.

    Y no arde en ti la rosa ni en ti priva
    el finado clavel, sí la violeta
    contemporánea, viva,
    del libro que viaja en la chaqueta.

    Cal y canto

    Cal y canto

    En 1927 se publica Cal y canto. Era el a˜o del centenario de la muerte de Góngora, que despertó en los grupos literarios juveniles ardoroso entusiasmo. El libro de Alberti no es imitación de Góngora (aunque como por juego en su "Soledad tercera" teja con extraordinario arte un perfecto laberinto gongorino), no es producto de la influencia gongorina; es tradición, tradición de Góngora, como el ciclo anterior era tradición de la poesía de los Cancioneros. Pero toda tradición viva, la única verdadera, en cuanto tiene la forma auténtica y nueva de vivir una actitud artística que tuvo otros puntos y modos de realización, suele, paradójicamente, parecer revolucionaria. En este libro de Alberti, la visión superficial encontraría solo modernismo, actualismo poético. Los temas son, muchos de ellos, temas de la vida real moderna: estaciones, ba˜os, ascensor, telegramas, aviación, "foot-ball", asoman por estas páginas. Pero todo ello sublimado al nivel de arriscada altivez poética, en donde el ideal gongorino quería colocar las realidades. En poesías como "El jinete de jaspe", "Sue˜o de las tres sirenas", "Guía estival del Paraíso", vibra esa forma de entusiasmo por la vida que consiste en entregarnos poéticamente sus realidades todas encumbradas en fulguraciones de imágenes y de lenguaje, en ditirambos verbales. Pero ya en la ultima poesía del libro, la "Carta abierta", tan solo comparable por su significación a la poesía inicial de Rubén Darío en Cantos de vida y esperanza, el poeta se descontenta, digámoslo así, consigo mismo, y junto a la declaración imperial de ser, de orgullo cronológico ("Yo nací, respetadme, con el cine") viene la interrogación sobre su verdadero ser, a la el poeta contesta que él es "un relámpago más, la nueva vida". Y, en efecto, la nueva vida poética de Alberti comienza entonces. Como una especie de introducción humorística a ella tenemos los poemas de los "tontos" del cine: "Cita triste de Charlot", "Harold Lloyd, estudiante"; "Buster Keaton", etc. En estos poemas Alberti se separa ya de toda tradición temática o formalista, popular o culta. Un humorismo cruzado de pasajeras amarguras y expresado con la incoherencia de lenguaje, con los antojos de relación de imágenes que el tema de circo permite, hace presentir una profunda novedad en la voz de Alberti. Novedad que cuaja por completo en su libro, sin duda mas importante, Sobre los ángeles, publicado en 1928.
    Pedro Salinas, ibidem, págs: 188-189









    Buster Keaton en la película " ".
    Carta abierta.



    (Falta el primer pliego)
    ... Hay peces que se ba˜an en la arena
    y ciclistas que corren por las olas.
    Yo pienso en mí. Colegio sobre el mar.
    Infancia ya en balandro o bicicleta.
    Globo libre, el primer balón flotaba
    sobre el grito espiral de los vapores.
    Roma y Cartago frente a frente iban,
    marineras fugaces sus sandalias.
    Nadie bebe latín a los diez a˜os.
    El Algebra, iquién sabe lo que era!
    La Física y la Química, ¡Dios mío
    si ya el sol se cazaba en hidroplano!
    ... Y el cine al aire libre. Ana Bolena
    no sé por qué, de azul va por la playa.
    Si el mar no la descubre, un policía
    la disuelve en la flor de su linterna.
    Bandoleros de smoking, a mis ojos
    sus pistolas apuntan. Detenidos
    por ciudades de cielos instantáneos,





    me los llevan sin alma, vista sólo.
    New York está en Cádiz o en el Puerto.
    Sevilla está en París, Islandia o Persia.
    Un chino no es un chino. Un transeúnte
    puede ser blanco al par que verde y negro.
    En todas partes tú, desde tu rosa,
    desde tu centro inmóvil, sin billete,
    muda la lengua, riges, rey del todo...
    Y es que el mundo es un álbum de postales.
    Multiplicando pasas en los vientos,
    en la fuga del tren y los tranvías.
    No en ti muere el relámpago que piensas,
    sino a un millón de lunas de tus labios.
    Yo nací‹¡respetadme!‹con el cine.
    Bajo una red de cables y de aviones.
    Cuando abolidas fueron las carrozas
    de los reyes y al auto subió el Papa.
    Vi los telefonemas que llovían,
    plumas de ángel azul, desde los cielos.
    Las orquestas seráficas del aire
    guardó el auricular en mis oídos...[...]




    dibujo de musas
    Hecho con / Made with Mac