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![]() Copia de Sorolla. |
Giro redondo, gayo, Ámbito
|   Ámbito
Ámbito se publicó en la revista malagueña Litoral (1928). Es un libro primerizo en el que Aleixandre ante todo recibe los influjos de, por un lado, la poesía de Juan ramón Jiménez y, por el otro, de la de Jorge Guillén. La presencia de Cántico es notoria sobre todo en la presencia de la luz (recuérdese en título de la obra Ámbito) y la tendencia tan guilleniana a usar el sustantivo sin el determinante artículo. A pesar del recuerdo del libro de Guillén el mundo que configura Aleixandre es bien distinto al de Cántico. No existe la plenitud sino un mundo lleno de luchas, de luces sombrias. La presencia de Góngora también es notoria. El año anterior se había celebrado el centenario del poeta barroco: desorden del discurso, inclusión de acotaciones, de paréntesis y guiones, las preguntas retóricas. Pero en el libro de Aleixandre no hay solamente imitación puede verse ya lo que posteriormente sera la labor poética del autor: la ascensión hacia la luz desde la profundidad de la sombra. También aparece el tema de la ciudad hostil y artificiosa en opisicón a la naturaleza elemental. Veremos este mismo rasgo en muchos de los poetas de la generación del 27. |
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Yo te he querido como nunca. La destrucción o el amor 1932 - 1933
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  Entre
la "destrucción y el amor".
Hasta la aparición de libro La destrucción o el amor era Vicente Aleixandre, con sus volúmenes de versos publicados ámbito, 1928; Espadas como labios, 1932), un poeta de personalidad ya marcada, estimado en un reducido circulo como una segura fuerza del porvenir lírico español. Ahora su figura poética se corona, sin duda alguna de trazo ni de intensidad, con esta obra importantísima, que obtuvo en 1934 el primer premio en el Concurso Nacional de Literatura. Las nuevas formas y apetencias líricas de tipo superrealista, hablando en general, que desde hace unos anos, en tentativas curiosas unas, francamente acertadas otras, venían intentando abrir un nuevo camino en nuestra lírica, han encontrado ya (sea esa tendencia todo lo discutible y sujeta a debate que se quiera) su perfección en el libro de Aleixandre. Pedro Salinas - Literatura española Siglo XX , ed. Alianza Editorial, Madrid, págs: 204-206. |
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Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, La destrucción o el amor
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![]() Primera ediciín de La destrucción o el amor. |
La destrucción o el amor 1932 -1933
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  ¿La muerte o el amor?
En La destrucción o el amor, libro de pasión cósmica y humana, el amor esta sentido como una fuerza fatal e inexorable, que absorbe las ultimas raíces del ser. La disyuntiva del titulo del libro no ha sido puesta para optar u oponer, sino para identificar o fundir. El amor es la destrucción. Sólo se llega a la raíz mas honda del amor destruyéndose a si mismo el amante para nacer - vivir - en la sangre del ser amado. Y este amor humano es sólo un simulacro - el único posible - del amor total, que únicamente en la fusión última con la tierra puede lograr el hombre. Por ello, en este libro, el poeta se identifica tantas veces con todo lo creado con la selva, la luz, el mar, el sol: "Mina" (Sigue en el texto siguiente - ...) |
![]() De un cuadro de Millais. |
DIME, dime el secreto de tu corazón virgen, |   (Continuación - ...)
Sólo que el misticismo de Vicente Aleixandre - ya lo advirtió también Dámaso Alonso - es un misticismo panteísta. La fusión amorosa - la muerte - ansíala Aleixandre en los cuerpos, en la piel resplandeciente del mar o del avasallador tigre, en la dulce hoja de un árbol, en la poderosa tierra maternal, que en su caliente seno le sustenta. En otro hermoso y viejo - pero vivo aun como el primer día - libro de amor, acaso está ya apuntada esa concepción del amor como destrucción, como muerte. Me refiero al genial poema erótico del arcipreste de Hita. Juan Ruiz, que debía de saber bien como quemaba y mataba el amor, nos dejó su concepto del mismo en los versos del "Enxiemplo del garcon que quería casar con tres mujeres". He aquí como el poeta se dirige a don Amor: Eres padre del fuego, pariente de la llama. Mas arde e mas se quema cualquier que te mas ama; Amor, quien te mas sigue, quémasle cuerpo e alma, destrúyesle del todo, como el fuego a la rama. Das muerte perdurable a tas almas que quieres, das muchos enemigos al cuerpo que requieres, faces perder la fama al que mas amor dieres, a Dios pierde e al mundo, Amor, el que mas quieres. A través de estos reproches, que tienen todo el acento de lo vivido, ¿no parece verse cierta complacencia en quemarse y morir de amor? Si; de vivir hoy, Juan Ruiz hubiera entendido y gustado de ese libro extraordinario que se llama La destrucción o el amor. José Luis Cano - La poesía de la generación del 27, Guadarrama, Madrid, 1973, págs:130-132. |
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La destrucción o el amor 1932 - 1933
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La destrucción o el amor 1932 - 1933
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  El amor y la muerte
El anhelo de fusión da en la confusión. Esa sensación vastamente confusa del libro, donde los limites humanos, animales, vegetales, se desvanecen, ofreciéndonos una especie de criatura total e indeterminada, el mundo, nos expresa el camino profundamente lógico por donde el individuo ha ido a perderse en lo cósmico. No busca tras ello, como el místico cristiano, a Dios. Mas bien es una forma de desesperación, de aniquilación de la persona humana y sus angustias en los latidos, y el volar y el arrastre de las innumerables formas que constituyen la vida total y donde el individuo ya puede prescindir de su responsabilidad, abdicando de su intimidad en las fuer~as exteriores. Es un panteísmo pesimista. Cosmos, no como motivo de admiración, místico panteísmo arrobado, no, sino como disolvente del hombre, de su amor y su destrucción en los mil multiplicados amores y muertes de la naturaleza, como refugio de la desesperada angustia sin la sonrisa del cielo al final. Porque al fin la dicha suprema no es la salvación, el hallazgo de la luz ultima, como en la poesía mística, sino la muerte y la destrucción, tal y como se expresa en estos versos, ecos del titulo del libro: Pedro Salinas, ibídem, págs: 209-211 |
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Mundo a solas 1934 - 1936
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¿Cómo nació el amor? Fué ya en otoño. |   La mujer centro del cosmos
En «Nacimiento del Amor» hay una conjunción de elementos románticos: otoño, luna... El fondo - escenario y símbolo - es el mundo. (veros 1-3).
El tiempo, la estación, esta detrás cual atmosfera: es el otoño. Y la amada, imagen viva de él, (versos 1-3): |
![]() Motivo retocado de Fantin-Latour. |
Sombra del paraíso 1939-1943
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  Sombra del Paraíso
Sombra del Paraíso aparece en 1944 tras algunos forcejeos con la censura franquista. Su aparición representó una bocanada de aire fresco para la poesía del momento. Aparecía también en sus versos un resurgir poderoso del sentimiento humano y de emoción hondamente sentida. Hijo de hombre, de Dámaso Alonso, tan distinto en muchos aspectos, representó también algo semejante (publicado el mismo año). Tanto uno como otro libro representaron un aldabonazo en la conciencia poética de los jóvenes de aquella época. |
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Sólo eres tú, contínua, Sombra del paraíso
|   Si La destrucción o el amor es el libro del amor total y heridor, de la fusión con todo lo creado, Sombra del paraíso es el libro de la nostalgia y evocación de un mundo paradisíaco, del que el poeta, viviendo en este mundo mortal, se siente desterrado, lejos de su única patria. El mundo de Sombra del paraíso está iluminado por un puro resplandor virginal y habitado por celestes, resplandecientes criaturas. El poeta evoca su luz y sus alas, el mar y sus bosques, lo que era el amor y lo que era también la muerte en aquel paraíso perdido. Y una apasionada y dulce nostalgia tiñe de melancolía estos versos evocadores, a los que el mismo mágico mundo que evocan parece prestarles algo de su radiante luz, de la celeste pasión de sus criaturas:
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Alma celeste para amar nacida. |
  Amor paradisíaco (2)
Mas esta evocación paradisíaca, tan hermosamente lograda en poemas como Criaturas en la aurora, El río, Primavera en la tierra, Ciudad del paraíso, acaba siendo tristeza; es ella misma, en los ojos del poeta, dolorosa y no alegre visión, porque la conciencia de su
radiante hermosura no puede separarse en él de la conciencia - trágica - de su instantaneidad, de su perecedero fulgor. Cuanto más bello es ese paraíso que mágicamente vuelve a vivir en estos versos, cuanto más hermosas son sus criaturas, sus aves, sus luces, más dolorosamente siente el poeta el paso de su aura embriagadora. Efímero rocío estelar cuya dulzura no dejará ya nunca de habitar su corazón. Este contraste entre el cielo feliz de ese paraíso, de esa alada ciudad, de esas aves que por un instante siente el poeta como suspensas milagrosamente en sus brazos, y la conciencia de su fugitividad, de su reino instantáneo, es lo que presta un halo trágico a aquella evocación y lo que constituye la metafísica de este libro, su entraña mas honda y patética. |
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| la hierba misma intacta: pisé leve, estrené brisas, henchí también mi seno, y miré el mundo y lo vi bueno. Bueno tú, padre mío, mundo frío, tú sólo. Hasta la orilla del mar condujiste mi mano. Benévolo y potente tú como un bosque en la orilla, yo sentí mis espaldas guardadas contra el viento estrellado. Pude sumergir mi cuerpo reciente cada aurora en la espuma; y besar a la mar candorosa en el día, siempre olvidada, siempre, de su noche de lutos. Padre, tú me besaste con labios de azul sereno. Limpios de nubes veía yo tus ojos, aunque a veces un velo de tristeza eclipsaba a mi frente esa luz que sin duda de los cielos tomabas. Oh padre altísimo, oh tierno padre gigantesco que así, en los brazos, desvalido, me hubiste. Huérfano de ti, menudo- como entonces, caído sobre una hierba triste, heme hoy aquí, padre, sobre el mundo en tu ausencia, mientras pienso en tu forma sagrada, habitadora acaso de un sombra amorosa, por la que nunca, nunca tu corazón me olvida. Oh padre frío, seguro estoy que en la tiniebla fuerte tú vives y me amas. Que un vigor poderoso, un latir, aún revienta en la tierra. Y que unas ondas de pronto, desde un fondo, sacuden a la tierra y la ondulan, y a mis pies se estremece. Pero yo soy de carne todavía. Y mi vida es de carne, padre, padre mío. Y aquí estoy, solo, sobre la tierra quieta, menudo como entonces, sin verte, derribado sobre los inmensos brazos que horriblemente te imitan. Sombra del paraíso1939 -1943
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A mi ciudad de Málaga. Sombra del Paraíso (1944)
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La ciudad utópica y paradisíaca y el mar. |
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Sombra del paraíso 1939 - 1943
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Historia del corazón 1945 - 1953
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![]() Detalle del cuadro de Giuseppe Pelliza de Volpedo "El cuarto estado". Antes del comentario - Ideas b´sicas, im´genes...
La idea/clave que cruza de principio a fin este poema es la búsqueda de la identidad en medio de los otros, en la sociedad, el reconocer su individualidad en medio del mundo, el reconocerse como uno entre todos, la fraternidad humana y el compromiso social. Los hombres aparecen como algo rumoroso que lleva, que conduce, que arrastra. Puede ser "mar", según sea lento, pausado, tranquilo, o "torrente", si es mas violento. La imagen de un ser caudaloso es persistente. El viento rizándolo el serpear que cubre la tierra, el corazón individual como un afluente que desemboca en ese gran caudal extendido que es el gran corazón de los hombres. Esta visión le lleva al poeta al hallazgo de esa expresiva imagen del bañista que, después de dudarlo, entra al fin en el agua y, rodeado por ella, se siente aún más vivo. Movimiento como vida; compañía como conciencia de sí mismo. No es bueno quedar fuera, en la orilla, quieto y solo. El poeta ve a un vecino bajar a la calle y perderse en ese gran río. Pero "era reconocible el diminuto corazón afluido". Porque "allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse". "No te busques en el espejo", dice el poeta, en un diálogo sordo contigo mismo. "Baja, baja despacio y búscate entre los otros". "Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete". Sigue...
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Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo, Historia del corazón(1954) |  
La idea de la desnudez es constante en la poesía de Aleixandre; la desnudez como un despojarse de hábitos mezquinos y egoístas que nos separan, que nos aíslan de los demás. Por eso también los pies aparecen siempre descalzos. Cuando el bañista se acerca temeroso al agua el ritmo de los versos se retarda con el uso de incisos, verbos dubitativos, acciones suspendidas. "Temeroso... con mucho recelo... introduce primero sus pies... y ya se atreve, y casi ya se decide... todavía no se confía". Hasta que al fin se entrega completo al agua.
Entonces los verbos de movimiento se amontonan, las acciones son rápidas, el polisíndeton no nos permite la menor pausa, y sentimos cómo todo ocurre al mismo tiempo en una explosión de vida y juventud. "Y allí fuerte se reconoce, y crece... y salta... y late... y canta, y es joven".
El poema termina con la imagen-oposición ya expresada anteriormente: el pequeño corazón diminuto latiendo en el unánime corazón de todos los hombres. ![]() Detalle del cuadro de Giuseppe Pelliza de Volpedo "El cuarto estado". |
Hecho con / Made with Mac |