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El tema del amor en Aleixandre engloba otros de tan considerable importancia como pudieran ser: el paraíso, el cosmos (lo telúrico), etc. Por esta poderosa razón hemos puesto en el centro de su temática el amor que los contiene todos. 1. Amor Los compañeros de generación Dámaso Alonso y Salinas vieron ya tempranamente en la poesía de Aleixandre su profunda raíz romántica. Se referían fundamentalmente a La destrucción o el amor y a Sombra del paraíso. En el primero el llameante amor es vigoroso y apasionado en el segundo más reflexivo y remansado. "Unidad en ella" muestra un ejemplo del primero:Quiero el amor o la muerte, quiero morir del todo, quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente... Se emparienta este modo de concebir el amor con lo que escribieran Schiller u Hölderlin El amor es para el poeta una forma esencial de la muerte: la destrucción o el amor. Dice Dámaso Alonso que esa concepción del amor como muerte se halla ya en los místicos. Para poder llegar a la posesión total del amado es preciso perder la vida. Dice Juan de la Cruz: "Matando, muerte en vida la has trocado." Pero no nos hallamos en presencia, en la poesía de Aleixandre, mas que de un misticismo panteísta. El poeta se refiere siempre a lo corporal, al cuerpo, a la piel del tigra, a la hoja de un árbol. En el arcipreste de Hita hallamos también ese sentimiento del enamorado que desea morir de amor, quemarse en el fuego del amor: "Das muerte perdurable a las almas que quieres..." El amor, dice el poeta, es un sentimiento imposible de frenar de donde proviene su trascendencia y su visión del mundo: Amar, amar, ¿quien no ama si ha nacido? ¿quién ignora que el corazón tiene bordes, tiene forma, es tangible a las manos, a los besos recónditos cuando nunca se llora? - "A la muerte" En La destrucción o el amor el amor es sentido como una fuerza cósmica fatal e inexorable. El mismo título del libro nos la señala de forma explícita. La conjunción disyuntiva del título no ha sido puesta para separa sino para asemejar e identificar: el amor es la destrucción. El amante para vivir tiene que destruirse a sí mismo en aras del amado. esta amor humano es sólo un simulacro del verdadero amor el cual sólo se puede dar con la tierra y el mundo. el poeta pues tiene ansias profundas de fundirse con el cosmos y se transforma en cada una de sus criaturas para poder identificarse con ellas. Soy el caballo que enciende su crin contra el pelado viento, soy el león torturado por su propia melena, la gacela que teme al río indiferente, el avasallador tigre que despuebla la selva, el diminuto escarabajo que también brilla en el día. Queda muy patente en el desgarrador grito final del poema "Ven siempre, ven": ¡Ven, ven, muerte, amor; ven pronto, te destruyo..." Sombra del paraíso representa una segunda forma de concebir el amor: el amor del paraíso, lleno de nostalgias y evocaciones de lo perdido. Todo termina en la tristeza del instante de luz que se va, es el reino de la fugacidad, de lo instantáneo que muere porque todo esta avocado a la muerte. Y el amor también. "...Boca con boca muero / respirando tu llama que me destruye..." ("Sierpe de amor"). "Ultimo amor" es quizás la más hermosa muestra de esta forma de sentir, pues a través de una declaración de amor conmovedora dice el poeta: Amor, amor, tu ciega pesadumbre, tu fulgurante gloria me destruye, lucero solo, cuerpo inscrito arriba, que ardiendo puro se consume a solas. Esa tristeza que emana en Sombra del paraíso se transforma a veces en dolor humano: "a mor es triste" dice el poeta en "Ultimo amor". El pesimismo parece ensombrecer todo el libro (recuérdese el poema final "No basta"); pero el amor termina siendo lo único que puede ilusionar al hombre, solo el amor puede darle el gusto y la sensación de haber estado allí: en el paraíso. Aunque, bien es verdad que no basta: Así, madre querida, tú puedes saber bien‹lo sabes, siento tu beso secreto de sabiduría‹ que el mar no baste, que no basten los bosques, que una mirada oscura llena de humano misterio, no baste; que no baste, madre, el amor, como no baste el mundo. |
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