• "Romance del Duero" (Comtexto) 
  • "Cuadro"  
  • "Tren"  
  • "Bahía"  
  • "El ciprés de Silos" (Comtexto) 
  • "Amor"  
  • "Respuesta"  
  • "Alondra de verdad"  
  • "Insomnio"  
  • "Sucesiva"
  • "Esperanza" 
  • "Cronos"
  • "La cometa"
  • "Guitarra" (Comtexto)
  • "Otoño"
  • "Revelación"
  • "Torerillo de Triana" (Comtexto)
  • "Jinojepa del Cervantes"





  • Romance del Duero

    Río Duero, río Duero
    nadie a acompararte baja,
    nadie se detiene a oír
    tu eterna estrofa de agua.

    Indiferente o cobarde,
    la ciudad vuelve la espalda.
    No quiere ver en tu espejo
    su muralla desdentada.

    Tu, viejo Duero, sonríes
    entre tus barbas de plata,
    moliendo con tus romances
    las cosechas mal logradas.

    Y entre los santos de piedra
    y los álamos de magia
    pasas llevando en tus ondas
    palabras de amor, palabras.

    Quién pudiera como tú,
    a la vez quieto y en marcha,
    cantar siempre el mismo verso,
    pero con distinta agua.

    Río Duero, río Duero,
    nadie a estar contigo baja,
    ya nadie quiere atender
    tu eterna estrofa olvidada,

    sino los enamorados
    que preguntan por sus almas
    y siembran en tus espumas
    palabras de amor, palabras.

    Soria 1923


    Comtexto




    Cuadro.



    El mantel jirón del cielo
    es mi estandarte
    y el licor del poniente
    da su reflejo al arte

    Yo prefiero el mar cerrado
    y al sol le pongo sordina
    Mi poesía y las manzanas
    hacen la atmósfera más fina

    Enmedio la guitarra Amémosla
    Ella recoge el aire circundante
    es el desnudo nuevo
    venus del siglo o madona sin infante

    Bajo sus cuerdas los ríos pasan
    y los pájaros beben el agua sin mancharla

    Después de ver el cuadro
    la luna es más precisa
    y la vida más bella

    El espejo doméstico ensaya una sonrisa
    y en un transporte de pasión
    canta el agua enjaulada en la botella

    Manual de espumas 1924




    Tren.



    Venid conmigo

    Cada estación es un poco de nido

    El alma llora porque se ha perdido


    Yo ella
    como dos
    golondrinas paralelas

    Y arriba una bandada de estrellas mensajeras

    El olvido
    Deposita sus hojas
    en todos los caminos
    Sangre
    Sangre de aurora
    Pero no es más que agua
    Agitando los árboles
    llueven
    llueven silencios
    ahorcados en las ramas

    Imagen 1924




    Bahía.



    A Luis Corona.

    Las semanas emergen
    del fondo de los mares
    y las algas decoran los bares

    Para que tú te alejes y yo pueda cantar
    esperaremos el regreso
    del viento de artificio y de la pleamar

    Por eso
    y con un ruido que no es el de otras veces
    en la bahía ha anclado
    tu melena enmohecida
    violín para los peces
    y para los suicidas

    Venid a ver las nubes familiares
    en mi taller todas las tardes
    Son los naipes del cielo que nadie ha marchitado

    El humo de la fábrica
    hizo su nido en mi tejado
    para los fumadores
    que en la cartera llevan
    un muestrario completo de habituales colores

    Y mientras yo modelo mi retrato columna
    sobre los montes delicados
    pisa desnuda la lluvia

    En las manos me deja
    su corona de espinas
    y cantando se aleja
    sobre los techos y los climas

    Tu cabellera gime sin poder levar anclas

    Embárcame contigo
    timonel de las galernas
    Que el enjambre goloso de tus lluvias
    se me pose en el hombro y en la pierna

    Manual de espumas 1924





    El ciprés de Silos

    Enhiesto surtidor de sombra y sueño
    que acongojas el cielo con tu lanza.
    Chorro que a las estrellas casi alcanza
    devanado a sí mismo en loco empeño.
    Mástil de soledad, prodigio isleño;
    flecha de fe, saeta de esperanza.
    Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
    peregrina al azar, mi alma sin dueño.

    Cuando te vi, señero, dulce, firme,
    qué ansiedades sentí de diluirme
    y ascender como tú, vuelto en cristales,

    como tú, negra torre de arduos filos,
    ejemplo de delirios verticales,
    mudo ciprés en el fervor de Silos.

    Versos humanos 1925


    Comtexto



    Amor.




    Góngora, 1927.

    Era el mes que aplicaba sus teorías
    cada vez que un amor nacía en torno
    cediendo dócil peso y calorías
    cuándo por caridad ya para adorno
    en beneficio de esos amadores
    que hurtan siempre relámpagos y flores

    Ella llevaba por vestido combo;
    un proyecto de arcángel en relieve
    Del hombro al pie su línea exacta un rombo
    que a armonizar con el clavel se atreve
    A su paso en dos lunas o en dos frutos
    se abrían los espacios absolutos

    Amor amor obesidad hermana
    soplo de fuelle hasta abombar;
    las horas
    y encontrarse al salir una mañana
    que Dios es Dios sin colaboradoras
    y que es azul la mano del grumete;
    -amor amor amor- de seis a siete

    Así con la mirada en lo improviso;
    barajando en la mano alas remotas
    iba el galán ladrándole el aviso
    de plumas blancas casi gaviotas
    por las calles que huelen a pintura
    siempre buscando a ella en cuadratura;

    Y vedla aquí equipando en jabón tierno
    globos que nunca han visto las espumas
    vedla extrayendo de su propio invierno
    la nieve en tiras la pasión en sumas
    y en margaritas que pacerá el chivo
    su porvenir listado en subjuntivo

    Desde el plano sincero del diedro;
    que se queja al girar su arista viva
    contempla el amador nivel de cedro
    la amada que en su hipótesis estriba;
    y acariciando el lomo del instante
    disuelve sus dos manos en menguante;

    «A ti la bella entre las iniciales
    la más genuina en tinta verde impresa
    a ti imposible y lenta cuando sales
    tangente cuando el céfiro;
    regresa
    a ti envío mi amada caravana
    larga como el amor por la mañana




    Si tus piernas que vencen los compases
    silencioso el resorte de sus grados
    si más difícil que los cuatro ases
    telegrama en tu estela de venados
    mis geometrías y mi sed desdeñas
    no olvides canjear; mis contraseñas

    Luna en el humo tibio de aburridas
    bien inflada de un gas que silba apenas
    contempla mis rodillas doloridas
    así no estallen tus mejillas llenas
    contempla y dime si hay otro infortunio;
    comparable al desdén y al plenilunio;

    Y tú inicial del más esbelto cuello
    que a tu tacto haces sólida la espera
    no me abandones no Yo haré un camello
    del viento que en tus pechos desaltera
    y para perseguir tu fuga en chasis;
    yo te daré un desierto y un oasis

    Yo extraeré para ti la presuntuosa
    raíz de la columna vespertina
    Yo en fiel teorema de volumen rosa
    te expondré el caso de la mandolina
    Yo peces te traeré -entre crisantemos-
    tan diminutos que los dos lloremos

    Para ti el fruto de dos suaves nalgas
    que al abrirse dan paso a una moneda
    Para ti el arrebato de las algas
    y el alhelí;
    de sálvese el que pueda
    y los gusanos de pasar el rato
    príncipes del azar en campeonato

    Príncipes del azar Así el tecleo;
    en ritmo y luz de mecanografía
    hace olvidar tu nombre y mi deseo
    tu nombre que una estrella ama y enfría
    Príncipes del azar gusanos leves
    para pasar el rato entre las nieves

    Pero tú voladora no te obstines
    Para cantar de ti dame tu huella
    La cruzaré de cuerdas de violines
    y he de esperar que el sol se ponga en ella
    Yo inscribiré en tu rombo mi programa
    conocido del mar desde que ama»

    Y resumiendo el amador su dicho
    recogió los suspiros redondeles
    y abandonado al humo del capricho
    se dejó resbalar por dos rieles
    Una sesión de circo se iniciaba
    en la constelación; decimoctava

    Fábula de Equis y Zeda 1932




    Respuesta.



    A Ramón Otero Pedrayo.

    ¿Que en dónde está Galicia? En la cautela
    de la luz mansa que al besar enjoya;
    ,
    en el collar de espumas de la boya
    y en el tosco remiendo;
    de la vela.

    En la vaca también color canela
    y en la vocal que su dulzura apoya
    y en el molusco mariscado en Noya
    y en el sueño del tren por Redondela.

    Búscala en la sonrisa tan arcaica,
    tan ambigua y angélica y galaica
    de la muñeira;
    y ribeirana airosa.

    La hallarás, piedra lírica, en el pazo,
    piedra de oro y verdín, piedra leprosa.
    Y donde haya un regazo, en el regazo.

    ángeles de Compostela 1940





    ALONDRA DE VERDAD

    Alondra de verdad, alondra mía,
    ¿quién te nivela altísima y te instala
    en tu hamaca de música, ala y ala
    múltiples, locas en la aurora fría?

    Tu ebria garganta canta, desafía,
    charla líquido oro, abre una escala
    de jubiloso azul, tu Guatemala
    deshecha a borbotones de poesía.

    Flores de alta meseta, tus pestañas
    se abren en torno, incólumes y extrañas,
    nuevas a las avispas del sondeo.

    Ay, gorjeadora de mortal estilo,
    quémame en chispas de tu centelleo,
    mi de verdad alondra, alondra en vilo.

    Alondra de verdad 1941





    Sucesiva.



    Déjame acariciarte lentamente,
    déjame lentamente comprobarte,
    ver que eres de verdad, un continuarte
    de ti misma a ti misma extensamente.

    Onda tras onda irradian de tu frente
    y, mansamente, apenas sin rizarte;
    rompen sus diez espumas al besarte
    de tus pies en la playa adolescente.

    Así te quiero, fluida y sucesiva,
    manantial tú de ti, agua furtiva,
    música para el tacto perezosa.

    Así te quiero, en límites pequeños,
    aquí y allá, fragmentos, lirio, rosa,
    y tu unidad después, luz de mis sueños.

    Alondra de verdad 1941




    Insomnio.



    Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
    Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
    y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
    Tú por tu sueño y por el mar las naves.

    En cárceles de espacio, aéreas llaves
    te me encierran, recluyen, roban. Hielo
    cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
    que alce hasta ti las alas de mis aves.
    Saber que duermes tú, cierta, segura
    -cauce fiel de abandono, línea pura-,
    tan cerca de mis brazos maniatados;
    .

    Qué pavorosa esclavitud de isleño,
    yo insomne, loco, en los acantilados,
    las naves por el mar, tú por tu sueño.

    Alondra de verdad 1941




    Esperanza.



    ¿Quién dijo que se agotan la curva el oro el deseo
    el legítimo sonido de la luna sobre el mármol
    y el perfecto plisado;
    de los élitros;

    del cine cuando ejerce su tierno protectorado?

    Registrad mi bolsillo
    Encontraréis en él plumas en virtud de pájaro
    migas en busca de pan dioses apolillados;

    palabras de amor eterno sin
    carta de aterrizaje
    y la escondida senda de las olas

    Biografía incompleta 1949




    Cronos.



    En el cubo sin fondo
    van cayendo una a una
    las gotas del péndulo

    El péndulo es el pulso de la noche
    Y los rosarios ruedan
                                       
    extrayendo en sus norias
    corazones de madres y de novias

    He buscado mis llantos

               
    Villanos;
                        Me han robado

    Como en una bandeja petitoria;

    deposité mi frente

    La luna colegiala
    en camisón de dormir
    apagó de un soplo los relojes

    Y de mi corazón
    una
            a
               una
                      van
                            cayendo
                                          todas
                                                    las
                                                        hojas

    Limbo 1951




    Guitarra.



    Habrá un silencio verde
    todo hecho de guitarras destrenzadas.

    La guitarra es un pozo
    con viento en vez de agua.

    Imagen (Madrid, 1922)

     



    La cometa.



    A Eduardo Casanueva.

    Descalza por la mar, la primavera
    llega, racha de sal, para que vueles,
    niña feliz de cañas y papeles
    con la trenza ondulante y onceañera;
    .

    Alta la brisa va, alta y ligera
    la cometa. Qué lindos sus cuarteles;

    de angélicos y hexágonos broqueles;

    y qué airosa en el cielo y calle altera;
    .

    Cómo tira de mí, cómo me llama
    a su rampa de luz, cómo me incita
    y me dice en secreto que me ama

    cuando en mi pulso azul muerde y palpita.
    Oh mi primera novia en la alta rama
    de esta pasión de álamo;
    infinita.

    Mi Santander, mi cuna mi palabra 1961





    EL OTOÑO

    Ya vuelve el otoño tirante a violonchelos
    viene resbalando de trono en trono
    La elegía del río funde quejas de oboes
    y debajo del porche
    se esconden los tambores
    para que no los vean cazadores furtivos

    Ay dulce amargo otoño el bien criado
    fruto de redondez y ritmo impar
    de negra prolongada con puntilla
    Ay otoño de cobre que anteayer fue ámbar
    prodigio en cuatro tiempos
    como las cuatro láminas del alma

    Cuatro tiempos se enredan en tres meses
    por la sintaxis de tu sinfonía
    Es la sazón del contrapunto
    deprimiendo trompetas y alzando contrabajos
    en setiembre
    El coro asciende al noble roble
    le colma y le redunda de su acorde
    en octubre
    Es la pendiente larga
    de la cadencia y de las hojas
    en noviembre
    Y todo otoño es también el solitario otoño
    Vino a nosotros y se hizo hombre
    y dijo aquí me quedo
    no sueño más porque nadar no puedo
    El muy humano marino y aldeano
    nació del vientre de un arpegio
    a la súbita inmóvil edad de 45 años

    Y por eso todos los hombres
    con nuestra edad sucesiva
    hay un punto una línea en que somos el otoño
    y glorificamos nuestra simultánea sinfonía
    retumbando a la vez
    nuestros cuatrocientos compases

    El hogar se ha encendido
    los laúdes
    crean la memoria anticipada
    de madrigales inminentes
    y el roble del acorde tumbado
    en melodía horizontal
    se puebla de las últimas mariposas de fuego
    En ámbito de cuarta
    cabe la eternidad del canto llano
    Contempla cómo las abejas de oro
    se disuelven en chispas de sordinas
    Contámplalas cómo arden
    y no intentes regirlas con la mano

    Cementerio civil






    Revelación.



    Era en Numancia, al tiempo que declina
    la tarde del agosto augusto y lento,
    Numancia del silencio y de la ruina,
    alma de libertad, trono del viento.

    La luz se hacía por momentos mina
    de transparencia y desvanecimiento,
    diafanidadde ausencia vespertina
    esperanza, esperanza del portento.
    Súbito ¿dónde? un pájaro sin lira,
    sin rama, sin atril, canta, del ira,
    flota en la cima de su fiebre aguda.

    Vivo latir de Dios nos goteaba,
    risa y charla de Dios, libre y desnuda.
    Y el pájaro, sabiéndolo, cantaba.

    Alondra de Verdad.

       



    Torerillo de Triana.

    Torerillo en Triana,
    frente a Sevilla.
    Cántale a la sultana
    tu seguidilla
    Sultana de mis penas
    y mi esperanza.

    Plaza de las Arenas de la Maestranza.

    Arenas amarillas,
    palcos de oro.
    Quién viera a las mulillas
    llevarme el toro.

    Arenal de Sevilla,
    Torre del Oro.
    Azulejo a la orilla
    del río moro.

    Azulejo bermejo,
    sol de la tarde.
    No mientas, azulejo,
    que soy cobarde.

    Guadalquivir tan verde
    de aceite antiguo.
    Si el barquero me pierde
    yo me santiguo.

    La puente no la paso,
    no la atravieso.
    Envuelto en oro y raso
    no se hace eso.

    Ay, río de Triana,
    muerto entre luces.
    No embarca la chalana
    los andaluces.

    Ay, río de Sevilla,
    quién te cruzase
    sin que mi zapatilla
    se me mojase.























       

    Zapatilla escotada
    para el estribo.
    Media rosa estirada
    y alamar vivo.

    Tabaco y oro. Faja
    salmón. Montera.
    tirilla
    verde baja   por la chorrera.

    Capote de paseo.
    Seda amarilla.
    Prieta para el toreo
    la taleguilla.

    La verónica cruje.
    Suenan caireles.
    Que nadie la dibuje.
    Fuera pinceles.

    Banderillas al quiebro.
    Cose el miura
    el arco que le enhebro
    con la cintura.

    Torneados en rueda,
    tres naturales.
    Y una hélice de seda
    con arrabales.

    Me perfilo. La espada.
    Los dedos mojo.
    Abanico y mirada.
    Clavel y antojo.

    En hombros por tu orilla.
    Torre del Oro.
    En tu azulejo brilla
    sangre de toro.

    Adiós, torero nuevo,
    Triana y Sevilla,
    que a Sanlúcar me llevo
    tu seguidilla.

    La Suerte o la Muerte. ( Poema del Toreo).





    Jinojepa del Cervantes


    Ay Cervantes, Cervantes, Cervantes;
    pero, hombre (y por vía de apremio)
    ¿por qué no llegaste quince años antes?
    Déjame que te jinojepe
    porque aunque sepas mucho más que Lepe
    y más que Lepijo
    y más que su hijo
    no sabes lo que es una jinojepa.

    Una jinijepa es una chanza
    como la de Cipión y Berganza
    y también como hablar por bernardinas
    ‹que ahora dicen en camelo‹.
    Abre bien los ojos y mira a don Quijote
    que ya estamos en la cueva de Montesinos
    ‹¿otra vez, Rafael, con Marisa y Salsipuedes?‹
    y arriba queda Sancho Panza.

    Tu Don Quijote es una jinojepa monstruosa
    y tu «Vive Dios que me espanta»
    es otra de juguete.
    Por aquí anda Rinconete en su rincón,
    cripta o boquete,
    y se asoma y sube y baja un Angelo-
    te García Lo-
    pe,
    pe, pe, yo sé lo que digo
    y Cortadillo es de café con leche
    y el Oidor es Carlos de la Vega.

    Y el bachiller Sansón Carrasco
    viene de Tomé Cecial,
    y para ese chasco
    hacen falta narices
    y quitárselas para empinar la bota
    y Sancho no lo cree el muy pasota.

    Por allá va Manzanos
    que giña el ojo mejor que Maese Pedro
    y el Licenciado Vidriera pegado a la misma
    a ver los pájaros, las parejas y la grúa.
    Y los del dominó por esos prados
    ahorcando cinco dobles:
    son como criaturas, pobrecillos,
    y el jinojepero primero
    que es Pepe García Nieto
    y los votos del Clase que es Don Paco Pavón,
    y los cuatro evangelistas Lucas y Marquitos
    y Mateo que lo busco y no lo veo
    y otro jinojepánico, Juanito Pérez Creus,
    y atado a su columna de cristal y jacinto
    Delgado Benavente que es otro Vidriera.

    Y en un aprieto justo de poetisas
    las hijas de las madres o al revés,
    y en su bauprés, Garcés. Ay Cervantes, Cervantes, Cervantes
    ¿por qué no viniste antes
    y ahora te encoges y te alargas y te alargas?
    Averígüelo Vargas.
    Descíframelo, Borges.

    Jinojepa de Cervantes 1980



    dibujo de musas
    Hecho con / Made with Mac