Sumario
  • "1. La frustración"  
  • "2. El amor" 
  • "3. La muerte"  
  • "4. El tiempo"  
  • "5. Otros temas"  

  • 0. Introducción

    No cabe esperar en la poesía de Lorca, en lo que a temática se refiere, gran originalidad. La mayoría de los temas que aparecen en sus poemas son acervo común de otros grandes poetas contemporáneos y de los poetas de todos los tiempos. No son muy numerosos pero aparecen de modo recurrente en su poesía. Son los temas eternos de la poesía, por los que no pasa el tiempo si no es en aspectos de contenido e incluso de expresión. Lo que va a distinguir a Lorca de los demás poetas no es su originalidad sino el modo de tratarlos tanto en la forma de la expresión como en la forma del contenido.
    De modo general no se suele encontrar en Lorca un tema tratado de modo "monográfico", en un poema, en solitario. Habitualmente se suelen hallar entrelazados entre sí , aunque haya uno que sea más sobresaliente en el poema. Por ejemplo, aunque en Llanto por Ignacio Sánchez Mejías el tema central es la muerte (la sangre), aparece también de modo espontáneo el tema de la inocencia humana que no quiere admitir la tragedia: "Avisad a los jazmines / con su blancura pequeña..." Da la impresión, a veces que parecen estar tratados de forma inesperada, como si fueran obsesiones que el poeta no puede alejar de sí y que le salen de modo espontáneo y natural. Por este motivo muchas veces los temas están inmersos en imágenes, en símbolos. De entre todos los temas nos parecen los más significativos los siguientes: la frustración, el amor, el tiempo, la muerte, la infancia, el paisaje.


    1. La frustración



    La frustración es, quizás, el tema clave en la poesía de Lorca. Pudiera llegarse incluso a pensar que su frustración radical limita con los lindes de lo existencial ya que se trata de un atributo capital de la condición humana. Pero antes que nada es en el poeta vivencia personal. En las cartas a los amigos, en las entrevistas radiofónicas o escritas queda constancia de esta circunstancia personal.
    Desde joven sitió un atractivo personal por la música (lo mismo que Alberti por la pintura) pero las circunstancias personales le impidieron seguir ese camino: negativa de los padres a que se trasladara a París para seguir los estudios musicales, muerte de su maestro. Esto le deja huérfano de la música y esta orfandad se verá reflejada desde los inicios de su obra. Las menciones a lo musical son innumerables en su obra, pero Lorca no sería músico sino poeta y dramaturgo.
    La segunda frustración personal es más honda e íntima: la amatoria y erótica. El saberse homosexual, el tener que ocultar o al menos disimular sus inclinaciones amorosas, el poco éxito que obtuvo en ocasiones...Una cita textual del autor será suficiente para darse cuenta exacta del problema: "Mi paloma lleva en su pico de plata rosas amargas de mi jardín oculto. Yo tenía en el alma una vaga leyenda de mujer y un día de verano espléndido sentí un gran estremecimiento. Se había despertado mi estatua y me había estrujado el corazón. ¡A qué cantar! Dentro de mi jardín interior brotaron rimas cantando a otras cosas pero nunca lo que estaba dentro de mí." (Pierrot - "Poema íntimo")
    Esta dos frustraciones terminan configurando en Lorca una cosmovisión (visión del mundo) y una visión de la literatura. El hombre es por naturaleza un ser frustrado y consciente de esa realidad ineludible, según el modo de pensar del poeta, dedicará su vida a la literatura como dice en alguna parte de su obra; "Escribo, porque, si no, me pudro por dentro." (Alocuciones argentinas)Pero además García Lorca escribirá también para que no haya nadie que pueda padecer la vida en frustración como fue su caso. Son numerosos los poemas en los que aflora ese sentido decepcionante de la frustración. He aquí algunos poemas en los que este sentimiento aparece de mofo patente:
    Cante jondo ("Guitarra"), Romancero gitano ("La monja gitana", "Romance de la pena negra"), Poeta en Nueva York ("La aurora", "Navidad en el Hudson").


    2. El amor



    El a mor, para Lorca es una fuerza comparable a la muerte. Un amor completamente humano, carnal, sin idealización posible, que está presente en cada página del poeta. Pero el amor , en la obra lorquiana, tiene siempre un cariz adverso. No parece posible satisfacer en semejante amor las ansias de unión afectiva, de pureza a que el poeta aspira. Así pues no hay mas remedio que elegir entre dos polos o bien la satisfacción superficial del deseo o la pasión retraída del amante lo que termina produciendo una gran frustración. En los primeros poemarios toda estos conceptos aparecen envueltos en la violencia de la intimidad y en la retórica de los juegos brillantes de las imágenes:

    Noche de cuatro lunas
    y un solo árbol.
    En la punta de una aguja
    está mi amor ¡girando! - "Murió al amanecer"

    En Poeta en Nueva York, Diván del Tamarit y Sonetos del amor oscuro los veros son desgarradores puesto que el amor y la muerte anda siempre juntos son inseparables compañeros de frustraciones:

    Ni la noche ni el día quieren venir
    para que por ti muera
    y tu mueras por mí. - "Gacela del amor desesperado"

    La hierba cubre en silencio
    el valle gris de tu cuerpo.

    Por el arco del encuentro
    la cicuta está creciendo. "Gacela del recuerdo de amor"

    El amor, como vemos, es un deseo difícilmente satisfecho al que por otro lado acecha de modo constante la muerte, la mayoría de la veces la muerte violenta: "Por el arco del encuentro / la cicuta está creciendo." El amor lleva en sí la simiente de la muerte, las más de las veces son binomio inseparable, la doble cara de la misma moneda.
    Pueden leerse ademas los siguientes poemas: Libro de poemas ("Tarde"), Suites ("Al oido de una muchacha", "Serenata"), Romancero gitano ("La soleá", "En el instituto en la universidad").



    3. La muerte



    Federico creció en el medio rural granadino y, la cultura del campo a la par que las tradiciones populares, impregnan todas sus obras. A lo largo de todas sus manifestaciones al respecto siempre se mostró admirador de la vida campesina y nadie mejor que él supo trasplantar el ingrediente básico de esa cultura que es la omnipresencia de la muerte. Este tema está íntimamente unido al del tiempo del que en realidad es una consecuencia inevitable y lógica. Tanto el tiempo como la muerte son inquietantes y en la poesía lorquiana adquieren el grado de "terribles" porque aunque son lo más cotidiano de la existencia no dejan de aterrar nunca al poeta. Lorca considera la muerte como amenaza permanente e ineludible:

    Encrucijada

    Viento del Este;
    un farol
    y el puñal
    en el corazón.
    La calle
    tiene un temblor
    de cuerda
    en tensión
    un temblor
    de enorme moscardón.
    Por todas partes
    yo
    veo el puñal
    en el corazón.
    - Cante jondo

    El conocedor de los versos lorquianos puede recordar que la muerte tiene con frecuencia forma violenta: reyertas, peleas, asesinatos, suicidios: "Reyerta", "Suicidio". Hay, por otro lado, alguna muerte de matiz misterioso y enigmático también: "El emplazado". La muerte para Lorca no es un paso hacia otra vida sino un muro que se interpone en nuestro camino de modo brutal (véase Dámaso Alonso) y que no provoca ningún sentimiento religioso. No hay ninguna esperanza sino un vago deseo de fundirse con el mundo con el lugar del que procede el hombre, la naturaleza:

    Despedida

    Si muero,
    dejad el balcón abierto.

    El niño come naranjas.
    (Desde mi balcón lo veo.)

    El segador siega el trigo.
    (Desde mi balcón lo veo.)

    ¡Si muero,
    dejad el balcón abierto!
    - Suites

    Para mejor compresión del tema en Lorca pueden leerse los siguientes poemas: Cante jondo ("Sorpresa", "Falsete", "La soleá", "Café cantante"), Suites ("Canción del jinete", "Despedida"), Romancero gitano ("Romance de la luna, luna", "Muerte de Antoñito Camborio"), Llanto por Ignacio Sánchez Mejías ("La sangre derramada").



    4. El tiempo



    El tiempo o su paso es una de los temas recurrentes de la literatura y de la poesía. El poeta suele estar siempre atento al paso del tiempo, de los acontecimientos más anodinos que suelen pasar inadvertidos para el resto de los mortales. El paso de las horas, el cambio de estación, los años de la infancia, de la juventud pueden ser vistos como auténticas catástrofes personales. La imposibilidad de volver hacia el pasado para recuperar los años perdidos crean el el poeta una desazón similar a la inevitabilidad de la muerte. Para Lorca el tiempo no representa el fluir de la historia, sino una condición del existir humano. Es el corazón del hombre el que detecta el fluir de las horas y de los días y lo ve en las cosas sencillas: en una flor, en el discurrir de un río, en la llegada del amanecer, en la caída de la tarde. Así para Lorca el paso del tiempo equivale al sentido perecedero de los seres y de las cosas. En la poesía lorquiana el tiempo va unido también a las referencias textuales como los relojes, las campanadas del reloj de la iglesia, las madrugadas que con frecuencia están personificadas. Conviene releer los poemas siguientes: Libro de poemas ("El presentimiento", "Suicidio", "Se ha puesto el sol"), Poemas sueltos ("La tarara", "Estampilla y juguete").



    5. Otros temas



    El paisaje es también tema en la poesía de García Lorca. Podríamos decir que es el escenario o el fondo sobre el que el que se juega el contenido de gran número de poemas. En ese sentido puede decirse que dependiendo del poema cobra un color distinto y que a menudo la personificación sirve al poeta para poder manifestar su punto de vista o al menos un punto de vista externo al contenido concreto del poema. Por eso la naturaleza se carga se símbolos que intentan responder a lo anterior: la luna como símbolo de la muerte: Suites ("Cuatro baladas amarillas", "Abandono", "Verlaine"), Cante jondo: ("Encrucijadas"), Romancero gitano ("Romance de la luna, luna"); el agua como sugerencia sexual: Suites ("Serenata"), Romancero gitano ("La monja gitana", "Romance de la pena negra", "El emplazado"), Poeta en Nueva York ("La aurora"), Diván del Tamarit ("Casida del herido por el agua"); el caballo símbolo de potencia sexual o de la muerte: Suites ("Canción del jinete", "Abandono", "Arbolé, arbolé"), Romancero gitano ("El emplazado"). Hay otros símbolos en Lorca como pueden ser: el Sur - lugar paradisíaco; la rosa, la sangre, el espejo, etc...




    dibujo de musas
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