• "Vega en calma" 
  • "Medianoche" 
  • "Como si fuera el último día" 
  • "Porque me voy cierro los ojos"  
  • "Puñal de luz" 
  • "Sueño" 
  • "Tránsitos"  
  • "Rincón de sangre" 
  • "El cuerpo en el alba" 
  • "Cerré mi puerta al mundo" 




  • Vega en Calma.



    Cielo gris.
    suelo rojo...
    De un olivo a otro
    vuela el tordo.

    En la tarde hay un sapo
    de ceniza y de oro.

    Suelo gris.
    Cielo rojo...

    Quedó la luna enredada
    en el olivar.
    ¡Quedó la luna olvidada!

    Tiempo1925




    Medianoche.



    (Málaga, 6 de enero)

    Duerme la calma en el puerto
    bajo su colcha de laca,
    mientras la luna en el cielo
    clava sus anclas doradas.

    ¡Corazón,
    rema!

    Tiempo1925





    La revista Litoral (1926-1929) será primordial para aglutinar en torno suyo a algunos de los poetas fundamentales de la generació del 27.
    Como si fuera el último día.

    Como s¡ fuera éste el último día
    y todo por decir
    y ya mi mano huyera
    sin sangre sobre el mundo
    sin poder soportar el árbol de la pluma
    así ayer, así hoy...
    ¡Cuánta sombra perdida!
    ¡Cuántos ríos sin cauce abandonados!
    ¡Cuánta luz sin orillas!

    Todo se está saliendo por mis ojos,
    pero mi mano languidece fría...

    ¡Oh papel de silencios,
    qué dolorosa herida!

    La flecha está clavada sobre el sueño
    y la carne vacía.

    Memoria de poesía





    Porque me voy cierro los ojos.

    Porque me voy cierro los ojos,
    para encontrar el borde de mi huida;
    pero no sé si estoy huyendo en vano
    o voy desmelenado y sin corbata,
    cautivo en mi silencio sin memoria
    o ando cesante y sin espalda,
    sin párpados, perdido por el sueño...

    Yo sé que soy romántico de huidas;
    que sueño porque un sueño es mi figura,
    pero si persiguiera yo a mi ausencia
    y a descansar saliera de otra hechura
    inm7oacute;vil me hallaría en pie en mi cuerpo,
    como un fantasma mío de mi fuga.

    Cuerpo perseguido







    PUÑAL DE LUZ.

    Este cuerpo que Dios pone en mis brazos
    para enseñarme a andar por el olvido,
    no sé ni de quién es.

    Al encontrarlo,
    un ángel negro, una gigante sombra,
    se me acercó a los ojos y entró en ellos
    silencioso y tenaz igual que un río.

    Todo lo destruy&oaccute; con su corriente.
    Los íntimos lugares más ocultos
    visitó, alborotó, fue levantando
    a otro mundo en los bordes de mi beso
    única flor aún viva en el espacio.
    Luego en mi carne abrió sus amplias alas
    - alas de luz y fuego de tristeza -,
    clavándole sus plumas bajo el pecho,
    todo temblor y anuncio de otras dudas...
    No sé qué vida, así, podrá encenderme
    la entrada de este ángel.

    Soy un templo
    arruinado, desde que vino a mí
    farol vacío,
    como puerta cerrada de lo eterno...

    Y lo que fui, no sé; quizás lo sepa
    cuando este cuerpo vuelva a abandonarme
    y yo vuelva a nacer desde mis labios,
    despegado al calor que hoy los concibe...

    Mas ya, por fin, he detenido al día;
    le he destrozado el coraz&oaucte;n al tiempo,
    aunque dentro de mí, como una daga,
    siento al ángel crecer que me atormenta.

    Jardín cerrado 1946






    Sueño.



    Te llamé. Me llamaste.
    Brotamos como ríos.
    Alzáronse en el cielo
    los nombres confundidos.

    Te llamé. Me llamaste.
    Brotamos como ríos.
    Nuestros cuerpos quedaron
    frente a frente, vacíos.

    Te llamé. Me llamaste.
    Brotamos como ríos.
    Entre nuestros dos cuerpos,
    ¡qué inolvidable abismo!

    Memoria del olvido1940




    Tránsitos.



    ¡Qué bien te siento bajar!
    ¡Qué despacio vas entrando,
    caliente, viva, en mi cuerpo,
    desde ti misma manando
    igual que una fuente, ardiendo!

    Contigo por ti has llegado
    escondida bajo el viento,
    -desnuda en él-, y en mis párpados
    terminas, doble tu vuelo.
    ¡Qué caliente estás! Tu brazo
    temblando arde ya en mi pecho.

    Entera te has derramado
    por mis ojos. Ya estás dentro
    de mi carne, bajo el árbol
    de mis pulsos, en su sombra
    bajo el sueño:
    ¡Entera dentro del sueño!
    ¡Qué certera en mi descanso
    dominas al fin tu reino!

    ...Pero yo me salvo, salto,
    libre fuera de mí, escapo
    por mi sangre, me liberto,
    y a ti filtrándome mágico,
    vuelvo a dejarte en el viento
    otra vez sola, buscando
    nueva prisión a tu cuerpo.

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    Rincón de sangre



    Tan chico el almoraduj
    y... ¡cómo huele!
    Tan chico.

    De noche, bajo el lucero,
    tan chico el almoraduj
    y, ¡cómo huele!

    Y... cuando en la tarde llueve,
    ¡cómo huele!

    Y cuando levanta el sol,
    tan chico el almoraduj
    ¡cómo huele!

    Y, ahora, que del sueño vivo
    ¡cómo huele,
    tan chico, el almoraduj!
    ¡Cómo duele!...
    tan chico el almoraduj
    Tan chico.

    Jardín cerrado1946




    El cuerpo en el alba.



    Ahora sí que ya os miro
    cielo, tierra, sol, piedra,
    como si viera mi propia carne.

    Ya sólo me faltábais en ella
    para verme completo,
    hombre entero en el mundo
    y padre sin semilla
    de la presencia hermosa del futuro.

    Antes, el alma vi nacer
    y acudí a salvarla,
    fiel tutor perseguido y doloroso,
    pero siempre seguro
    de mi mano y su aviso.

    Ayudé a la hermosura
    y a su felicidad,
    aunque nunca dudé que traicionaba
    al maestro, al discípulo,
    más, si aquel daba forma
    en su libertad
    al pensamiento de lo bello.

    Y así vistió su ropa
    mi hueso madurado,
    tan lleno de dolor y de negrura
    como noche nublada
    sin perfume de flor,
    sin lluvia y sin silencio...

    Solo el cumplir mi paso,
    aunque por suelo tan arisco,
    me daba luz y fuerza en el vivir.

    Mas hoy me abrís los brazos,
    cielo, tierra, sol, piedra,
    igual que presentí de niño
    que iba a ser la verdad bajo lo eterno.

    Hoy siento que mi lengua
    confunde su saliva
    con la gota más tierna del rocío
    y prolonga sus tactos
    fuera de mí, en la yerba
    o en la obscura raíz secreta y húmeda.

    Miro mi pensamiento
    llegarme lento como un agua,
    no sé desde qué lluvia o lago
    o profundas arenas
    de fuentes que palpitan
    bajo mi corazón ya sostenido por la roca del monte.

    Hoy sí, mi piel existe,
    mas no ya como límite
    que antes me perseguía,
    sino también como vosotros mismos,
    cielo hermoso y azul,
    tierra tendida...

    Ya soy Todo: Unidad
    de un cuerpo verdadero.
    De ese cuerpo que Dios llamo su cuerpo
    y hoy empieza a asentirse
    a, sin muerte ni vida, como rosa en presencia constante
    De su verbo acabado y en olvido
    De lo que antes pensó aun sin llamarlo
    Y temió ser: Demonio de la Nada.

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    Cerré mi puerta al mundo.



    Cerré mi puerta al mundo;
    se me perdió la carne por el sueño...
    Me quedé, interno, mágico, invisible,
    desnudo como un ciego.
    Lleno hasta el mismo borde de los ojos,
    me iluminé por dentro.
    Trémulo, transparente,
    me quedé sobre el viento,
    igual que un vaso limpio
    de agua pura,
    como un ángel de vidrio
    en un espejo.

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    dibujo de musas
    Hecho con / Made by Mac