• "PLAYA"
  • "ERA MI DOLOR TAN ALTO"
  • "QUIERO SUBIR"
  • "TRINO"
  • "BESO"
  • "POR DENTRO"
  • "LAS CARICIAS"
  • "PARA ALCANZAR LA LUZ"
  • "MIS PRISIONES"
  • "FIN DE UN AMOR"
  • "COMO UN ALA NEGRA"
  • "RECUERDO DE UN OLVIDO"
  • "EL EGOISTA"
  • "BRISA"
  • "VIAJE. SU MUERTE"
  • "CALLE"
  • "CREPÚSCULO"
  • "NOCHE"
  • "ESTOY PERDIDO"
  • "LA NIEBLA"
  • "PREGUNTAS"
  • "LA VOZ CRUEL"







  • La revista Litoral (1926-1929) será primordial para aglutinar en torno suyo a algunos de los poetas fundamentales de la generación del 27.
    PLAYA

    Las barcas de dos en dos
    como sandalias del viento
    puestas a secar al sol.

    Yo y mi sombra, ángulo recto.
    Yo y mi sombra, libro abierto.

    Sobre la arena tendido
    como despojo del mar
    se encuentra un niño dormido.

    Yo y mi sombra, ángulo recto.
    Yo y mi sombra, libro abierto.

    Y más allá, pescadores
    tirando de las maromas
    amarillas y salobres.

    Yo y mi sombra, ángulo recto.
    Yo y mi sombra, libro abierto.

    Las islas invitadas y otros poemas










    Retrato hecho por el pintor GregorioPrieto.
     
    ERA MI DOLOR TAN ALTO

    Era mi dolor tan alto,
    que la puerta de la casa
    de donde salí llorando
    me llegaba a la cintura.

    ¡Qué pequeños resultaban
    los hombres que iban conmigo!
    Crecí como una alta llama
    de tela blanca y cabellos.

    Si derribaran mi frente
    los toros bravos saldrían,
    luto en desorden, dementes,
    contra los cuerpos humanos.

    Era mi dolor tan alto,
    que miraba al otro mundo
    por encima del ocaso.

    Vida poética








    QUIERO SUBIR

    Quiero subir a la playa
    blanca, donde el oleaje
    verde de un mar ignorado
    salpica el manto de Dios;
    a ese paisaje infinito,
    altísimo, iluminado.
    No estarme bajo este techo
    angustioso de la vida,
    de la muerte, del cansancio,
    por no morir ni nacer
    a las promesas alegres.
    Quiero nacer de esta madre
    que es la tierra, el mundo alto
    donde los puertos nacieron.

    Soledades juntas




    TRINO


    Quiero vivir para siempre
    en torre de tres ventanas
    donde tres luces distintas
    den una luz a mi alma.

    Tres personas y una luz
    en esa torre tan alta.
    Aquí abajo, entre los hombres,
    donde el bien y el mal batallan
    el dos significa pleito,
    el dos indica amenaza.

    Quiero vivir para siempre
    en torre de tres ventanas.

    Poemas en América









    BESO.



    ¡Qué sola estabas por dentro!

    Cuando me asomé a tus labios
    un rojo túnel de sangre,
    oscuro y triste, se hundía
    hasta el final de tu alma.

    Cuando penetró mi beso,
    su calor y su luz daban
    temblores y sobresaltos
    a tu carne sorprendida.

    Desde entonces los caminos
    que conducen a tu alma
    no quieres que estén desiertos.

    ¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
    cuántas caricias y besos!

    Soledades juntas 1931



    POR DENTRO


    Mis ojos grandes, pegados
    al aire, son los del cielo.
    Miran profundos, me miran
    me están mirando por dentro.

    Yo pensativo, sin ojos,
    con los párpados abiertos,
    tanto dolor disimulo
    como desgracias enseño.

    El aire me está mirando
    y llora en mi oscuro cuerpo;
    su llanto se entierra en carne,
    va por mi sangre y mis huesos,
    se hace barro y raíces busca
    con las que brotar del suelo.

    Mis ojos grandes, pegados
    al aire, son los del cielo.
    En la memoria del aire
    estarán mis sufrimientos.

    Soledades juntas





    LAS CARICIAS.



    ¡Qué música del tacto
    las caricias contigo!
    ¡Qué acordes tan profundos!
    ¡Qué escalas de ternuras,
    de durezas, de goces!
    Nuestro amor silencioso
    y oscuro nos eleva
    a las eternas noches
    que separan altísimas
    los astros más distantes.
    ¡Qué música del tacto
    las caricias contigo!

    Soledades juntas 1931





    PARA ALCANZAR LA LUZ


    Dicen que soy un ángel
    y, peldaño a peldaño,
    para alcanzar la luz
    tengo que usar las piernas.

    Cansado de subir, a veces ruedo
    (tal vez serán los pliegues de mi túnica),
    pero un ángel rodando no es un ángel
    si no tiene el honor de llegar al abismo.

    Y lo que yo encontré en mi mayor caída
    era blando, brillante;
    recuerdo su perfume,
    su malsano deleite.

    Desperté y ahora quiero
    encontrar la escalera,
    para subir sin alas
    poco a poco a mi muerte.

    Soledades juntas




    MIS PRISIONES


    Sentirse solo en medio de la vida
    casi es reinar, pero sentirse solo
    en medio del olvido, en el oscuro
    campo de un corazón, es estar preso,
    sin que siquiera una avecilla trine
    para darme noticias de la aurora.

    Y el estar preso en varios corazones,
    sin alcanzar conciencia de cuál sea
    la verdadera cárcel de mi alma,
    ser el centro de opuestas voluntades,
    si no es morir, es envidiar la muerte.

    Soledades juntas




    FIN DE UN AMOR


    No sé si es que cumplió ya su destino,
    si alcanzó perfección o si acabado
    este amor a su límite ha llegado
    sin dar un paso más en su camino.

    Aún le miro subir, de donde vino,
    a la alta cumbre donde ha terminado
    su penosa ascensión. Tal ha quedado
    estático un amor tan peregrino.

    No me resigno a dar la despedida
    a tan altivo y firme sentimiento
    que tanto impulso y luz diera a mi vida.

    No es culminación lo que lamento.
    Su culminar no causa la partida,
    la causará, tal vez, su acabamiento.

    Soledades juntas





    COMO UN ALA NEGRA.



    Como un ala negra de aire
    desprendida de hombro alto,
    cuerpo de un muerto reflejo
    en duras tierras ahogado,
    la sombra quieta, tendida,
    flota sobre el liso campo.

    La nube, sombra en el viento
    de la sombra, flor sin tallo,
    de la amplia campana azul
    adormecido badajo,
    techo azul y suelo verde
    tiene en la tarde de mayo.

    Como una rama de almendro
    el horizonte nublado.

    La sombra quieta, tendida,
    flota sobre el liso campo,
    cuerpo de un muerto reflejo
    en duras tierras ahogado.

    Ejemplo-










    RECUERDO DE UN OLVIDO.



    Se agrandaban las puertas. Yo gigante,
    con el recuerdo de mi olvido dentro,
    atravesaba las estancias,
    golpeando las paredes sordas.

    ¡Qué collar interior en mi garganta
    de palabras en germen, de lamentos
    que no podían salir, que se estorbaban
    en su gran muchedumbre!

    ¡Cuánto tiempo de olvido incomprensible!
    Siempre ella en su ventana.
    Su ventana entre dos nubes
    - una y ella - siempre.

    Y yo distante, agigantado, loco,
    con el recuerdo de mi olvido dentro,
    pesándome en el alma su naufragio,
    agarrándose, hundiéndome,
    en un espeso mar de cielos grises.

    Ejemplo




    EL EGOISTA.



    Era dueño de sí, dueño de nada.
    Como no era de Dios ni de los hombres,
    nunca jinete fue de la blancura,
    ni nadador ni águila.
    Su tierra estéril nunca los frondosos
    verdores consintió de una alegría,
    ni los negros plumajes angustiosos.
    Era dueño de sí, dueño de nada.

    Escarmiento




    BRISA.



    Parece que se persiguen
    las altas hojas del trigo.

    Apretada prisa verde
    de limitado dominio
    nunca podrá como el agua
    desencadenarse en río,
    siempre entre cuatro paredes
    apretarán su bullicio.

    Van y vienen preguntando
    sin encontrar lo perdido.
    Se dan de codos, se pisan,
    van y vienen sin sentido.

    Contra la pared del aire
    los verdes cuerpos heridos.

    Poesía



    VIAJE. SU MUERTE


    ¡Qué golpe aquel de aldaba
    sobre el frío de la noche!
    Se desclavaron las estrellas frágiles.

    Todos los prisioneros percibimos
    el descoserse de la cerradura.
    ¿Por quién? ¿Adónde?

    El sol su página plisada
    entró por la rendija oblicuamente,
    iluminando el polvo.

    Descorrió su cortina el elegido,
    y penetró en los ámbitos sonoros
    del Triángulo y la espuma.

    Nos dejó la burbuja de su ausencia
    y la conversación de sus elogios.

    Las islas invitadas




    CALLE


    La muerte o las ausencias despoblaron
    corazones y estancias. ¡Cuánto olvido
    miserable y continuo tras las puertas!
    ¡Si yo pudiera ser el que volviese,
    el que ya nunca es esperado!
    Quisiera entrar y darme con figura
    diferente y amada en cada sitio.
    Me asomo a las ventanas. ¿Me conocen?
    En la luz amarilla me sonríen.
    Se dan contra mi cara piel adentro
    el padre que se fue, el hermano o el hijo.

    Me asomo a las ventanas.




    CREPÚSCULO


    ¡Ven, que quiero desnudarte!
    Ya se fue la luz, y tengo
    cansancio de estos vestidos.
    ¡Quítame el traje! Que crean
    que he muerto, porque, desnuda
    mientras me velan el sueño,
    descanso toda la noche;
    porque mañana temprano,
    desnuda de mi desnudo,
    iré a bañarme en un río,
    mientras mi traje con traje
    lo guardarán para siempre.
    Ven, muerte, que soy un niño,
    y quiero que me desnuden,
    que se fue la luz y tengo
    cansancio de estos vestidos.

    Vida poética.




    NOCHE


    El alma es igual que el aire.
    con la luz se hace invisible,
    perdiendo su honda negrura.
    Sólo en las profundas noches
    son visibles alma y aire.
    Sólo en las noches profundas.

      Que se ennegrezca tu alma
    pues quieren verla mis ojos.
    Oscurece tu alma pura.
    Déjame que sea tu noche,
    que enturbie tu transparencia.
    ¡Déjame ver tu hermosura!

    Lo invisible.




    ESTOY PERDIDO


    Profeta de mis fines no dudaba
    del mundo que pintó mi fantasía
    en los grandes desiertos invisibles.

      Reconcentrado y penetrante, solo,
    mudo, predestinado, esclarecido,
    mi aislamiento profundo, mi hondo centro,
    mi sueño errante y soledad hundida,
    se dilataban por lo inexistente,
    hasta que vacilé cuando la duda
    oscureció por dentro mi ceguera.

      Un tacto oscuro entre mi ser y el mundo,
    entre las dos tinieblas, definía
    una ignorada juventud ardiente.
    Encuéntrame en la noche. Estoy perdido.

    La lenta libertad











    PREGUNTAS


    " Sentidos ignorados del Universo:
    ¿adónde lleváis las sensaciones
    que adquirís de la nada?
    ¿En qué vísceras yo, Dios mío, estoy?

    ¿La tierra un corazón?
    Esta entraña secreta en donde estamos
    bajo los aires músculos:
    ¿qué oficio tiene?

    La luna, el sol, los astros,
    los pulmones oscuros de la noche:
    ¿bajo qué piel, qué tacto viven?
    ¿Es tu cuerpo, Dios mío, el Universo?

    ¿Estás en lo creado
    como el alma en la carne
    o tienes la arboleda de tu sueño
    alborotada, fuera de tu frente,
    en la Nada infinita,
    igual que yo en tu mundo?"




    LA NIEBLA


    La niebla si es cercana me parece
    que oculta algún dolor, velo que niega
    a unos ojos la luz, a los que ciega
    con un blancor de llanto que estremece;

      pero si no es cercana, si se mece
    altísima en el  cielo, si navega
    por los espacios desde donde riega
    con lluvia y no con llanto, me parece
    como el origen gris de toda cosa.
    Es turbia la creación, y considera
    que en el principio fue la nebulosa,
    sin que mirada alguna se escondiera
    tras esa bruma blanca y misteriosa,
    de la vida tal vez causa primera.

    Fin de un amor













    LA VOZ CRUEL


    A Octavio Paz

    Alzan la voz cruel
    quienes no vieron el paisaje,
    los que empujaron por el declive pedregoso
    la carne ajena,
    quienes debieron ser almas de todos
    y se arrancaban de ellos mismos
    cuerpos parásitos
    para despeñarlos.

    Mil muertos de sus vidas brotaban,
    mil muertos solitarios
    que miraban desde el suelo,
    durante el último viaje,
    la colosal estatua a la injusticia.

    No eran muertos,
    eran oprimidos,
    seres aplastados,
    ramas cortadas de un amante o de un padre,
    seres conducidos por un deseo imposible,
    topos de vicio
    que no hallarán la luz
    por sus turbias y blandas galerías.

    Alzan la voz cruel
    quienes no vieron el paisaje,
    los que triunfaron
    por la paz interior de sus mentiras.

    ¡Oh mundo desigual!
    Mis ojos lloren
    el dolor, la maldad:
    la verdad humana.

       La lenta libertad (1936)





    dibujo de musas
    Hecho con / Made with Mac