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4. Una generación frustrada: los músicos del 27.
En mis relaciones con los compositores de la llamada "generación del 27" no sólo influyen unos estrechos vínculos de sangre, sino también una sincera admiración. Esta admiración se centra, para mí, en algo verdaderamente importante: siempre que pienso en la "generación del 27" o en la "generación del 31", pues también podríamos denominarla así , pienso invariablemente en un día claro, con mucha luz, con mucho sol, es decir, en una especie de magnífica primavera. Esta generación fue la ilusión, la esperanzadora ilusión de la "generación del 98". Una vez que la "generación del 98" tanto literaria como pictórica o, en fin, políticamente - llegó a establecer en España una forma de pensar, nacía la "generación del 27" con toda esa alegría y esperanza que puede tener una juventud que empieza a actuar a partir de unos antecedentes de tanta categoría. Cuando pienso en esa generación veo la enorme diferencia que existe entre su nacimiento y la puesta en marcha de la generación a la que yo pertenezco. Porque nos ha sucedido exactamente todo lo contrario. La "generación del 27" supuso un momento maravilloso para España, sobre todo si tenemos en cuenta que en aquellos instantes se estaba gestando la posibilidad de que España entrase en Europa, de que España tomase el tren que estaba a punto de partir... Me refiero concretamente a todos los acontecimientos de la República. Pero España, por una serie de circunstancias que todos conocemos, perdió ese tren. Y esta es la causa de todos o casi todos los inconvenientes con los cuales se ha tenido que enfrentar mi generación. Por eso imagino ese día lleno de sol y de claridad, y luego, cuando pienso en los años en que me ha tocado ser joven recuerdo unos días grises, sin luz, sin salud, unos días en los que prácticamente todo era imposible. Y entonces no puedo evitar una constante admiración cuando hablo de la "generación del 27". Había, sobre
todo, una esperanza; una esperanza que luego se vio frustrada. Yo no quiero echar la culpa a los miembros de la "generación del 27" de esa frustración, pero no tengo mas remedio que hablar así, porque así es la realidad y porque yo he sido víctima de esa frustración. Bueno, al hablar de mi hablo de toda una generación, de toda una situación española...
Manuel de Falla estaba entonces en la cúspide de su gloria, de su fama, de su poder creativo. Y aquellos jóvenes de la "generación del 27" tenían abiertas las puertas de Europa. Luego, cuando salieron de España, no pudieron o no supieron continuar lo que con tanta ilusión habían comenzado. Puedo citar algunos nombres (aunque, claro, siempre se quedará alguno sin citar, y por ello pido disculpas). Quizá, los más importantes fueron Julián Bautista, Salvador Bacarisse, Gustavo Pittaluga, Rodolfo Halffter, Ernesto Halffter, Joaquín Rodrigo, Roberto Gerhard, Rosita García Ascot, Fernando Remacha y algunos otros que hicieron de esta generación un grupo musical verdaderamente importante en aquellos momentos. Pero es curioso que cuando escriben música aquí, escriben de una forma, y cuando salen de España, escriben de otra manera distinta.
Creo que estas palabras podrían tener como música de fondo una obra que escribió Bacarisse en sus últimos años; me refiero al Concertino para guitarra y orquesta, una obra profundamente romántica, en la que el problema de la tonalidad no es tal problema porque está dentro de la más estricta tonalidad de "la menor", una obra en la que no hay ningún problema de tipo armónico Pensemos que Bacarisse era el "enfant terrible" de la "generación del 27" øPodemos echarle todas las culpa a Salvador Bacarisse por haber escrito ese "Concertino" Yo creo que no La "generación del 27" comenzó intentándolo todo, intentando renovar todo; mas que renovar, continuar la renovación iniciada por la generación anterior. Manuel de Falla les había situado a una determinada altura (aunque las relaciones personales entre esta generación y Falla no fuesen siempre muy cordiales, dato que pertenece a la pequeña historia y que a nosotros no nos debo interesar); el caso es que Falla había colocado a la música española a un nivel muy digno y que los miembros del 27 estaban dispuestos a continuar esa labor. Pero cuando en 1936 esa generación se dispersa, los que van a Europa o a América son muy poco consecuentes, respecto a lo que inicial mente habían previsto para la música de España.
Hay, a mi entender, dos grandes excepciones: Julián Bautista y Rodolfo Halffter. Ambos continúan fieles a sus principios; en las más adversas condiciones espirituales, económicas y morales, siguen siendo fieles a unos principios estéticos, técnicos y de ideación creativa. El resto, desgraciadamente claudica. Y tenemos ejemplos muy claros de claudicación: Bacarisse, Pittaluga... Pero, insisto, ellos no tienen toda la culpa. Hay gentes que, por una serie de razones, son incapaces de sobreponerse a unas circunstancias tan adversas como la que ellos tuvieron que pasar. Yo mismo no sé cómo reaccionaría si en este momento tuviese que enfrentarme con el exilio; no con el exilio voluntario, sino con el forzoso, con un exilio determinado por una catástrofe t a n tremenda como la que atravesó España entre los años 36 y 39.
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Me interesa destacar a dos compositores de esta generación. Dos compositores que quedan en España: uno de ellos, Ernesto Halffter, a medias; d otro, Joaquín Rodrigo por comploto. Joaquín Rodrigo sigue escribiendo dentro de su estilo; un estilo con enorme personalidad, pero que 8 mi me resulta cada día más difícil definir. Es indudable que Rodrigo sabe lo que quiere, sabe lo que busca y, lo consigue; ahora bien, el problema consiste en averiguar si eso que él hace es realmente valido para el año 1972. El segundo compositor a que antes me refería y que vive en España a me días es Ernesto Halffter; reside durante mucho tiempo en Lisboa y luego en Italia y en él concurren circunstancias análogos a las de Rodrigo: su técnica musical, su ideación, su estilo, son para él
del mayor interés, pero esa música, øes realmente válida en 1972?
Intentemos responder a esta pregunta, tanto en lo que respecta a Joaquín Rodrigo como a Ernesto Halffter. Creo que el compositor pertenece al entorno de su propia generación; existen en el dos vínculos: el que le une a sus maestros y el que le une a sus continuadores, es decir, en mi opinión, todo ser humano esta vinculado a sus padres y a sus hijos, y si esto no fuese así se rompería un eslabón de esa cadena a la cual estamos todos afortunadamente sometidos por la misma Naturaleza. Entonces vemos que tanto Joaquín Rodrigo como Ernesto Halffter son consecuentes con sus mayores, pero solamente hasta cierto punto, porque paralizan la evolución de su obra en un momento al que sus mayores ya habían llegado. Si nosotros analizamos el "Concerto" de Falla o alguna de los últimas obras de Ravel, vemos que las obras que hoy producen Rodrigo o Ernesto Halffter están más o menos a la misma altura que aquéllas, y si luego buscamos a los continuadores de esta generación, comprobamos.que existen muy pocos, por no decir ninguno, y que los que se consideran discípulos suyos están haciendo una música que está aún más apartada de 1972 que la realizada por la "generación del 27".
Este es, a mi entender, el gran inconveniente, la gran crítica adversa que se puede hacer a la "generación del 27", crítica, repito, que seria injusto formular sin tener en cuenta las terribles circunstancias con las que esta generación tuvo que enfrentarse.
Los hombres del 27 comenzaron a funcionar en un momento esplendoroso de España, y todos sus esfuerzos se vieron justamente truncados de raíz. Hace muchos años que no se ta en España esa lógica continuidad del entronque con el pasado y con el futuro; esto se está produciendo precisamente en nuestros días, en la generación a la cual pertenezco, y soy plenamente responsable de esa enorme responsabilidad que recae sobre nosotros. Ahora bien, debemos pensar que mi generación no ha podio tener los maestros que debería haber tenido en la "generación del 27", y ello por dos causas fundamentales: en primer lugar, porque estos compositores se hallaban ausentes de España en el momento en que nosotros estábamos comenzando, y en segundo lugar, porque estaban demasiado vinculados a las metas estéticas que la generación anterior a la suya - es decir, Manuel de Falla - se había impuesto. Los límites que la "generación del 27" se había marcado a sí miseria ya no eran válidos en un momento dado; por eso; nosotros preferimos vincularnos directamente a la generación anterior: a obras como el Concerto de clavecín o El retablo de Maese Pedro.
Sigo insistiendo en que existen grandes excepciones. No podemos olvidar la labor realizada por Julián Bautista en Argentina o por Rodolfo Halffter en México. Hoy en día se puede hablar de una joven generación de compositores americanos que tienen a estos dos compositores como punto de partida; punto de partida que hubiera sido fundamental para nosotros durante nuestros años de formación. Gerhard es también un caso excepcional, porque Gerhard se vinculó a unos maestros (a unos "padres", digamoslo así) que no fueron españoles - me refiero a Schönberg , pero que constituyeron el comienzo de toda una nueva forma de pensar en música. Desgraciadamente, Roberto Gerhard tampoco pudo dejar esa huella, que hubiese sido fundamental en España; tuvo que dejarla en la Universidad de Cambridge, y gracias a ello hay actualmente en Inglaterra muchos compositores que son alumnos suyos.
Deberíamos pensar con lucidez en el fenómeno de una generación - no solamente de músicos - que supuso una verdadera emigración intelectual a América. La emigración española a América siempre estuvo motivada por razones económicas: vivir mejor, ganar dinero, hacer negocios... Pero la emigración de intelectuales españoles desde el 36 al 39 ha hecho factible que hoy exista en América una i n t e n s a vida intelectual. Cuando digo "pensar con lucidez" intento dar a entender que deberíamos intentar hacer de alguna manera un homenaje a esos compositores cuya labor no podemos ignorar; esos compositores que hicieron fuera de España lo que tan necesario hubiese sido hacer aquí dentro.
No sé si esta critica que hago de la "generación del 27" es demasiado dura. Insisto en que la hago porqué admiro muy sinceramente a esa generación. Insisto en que mis vínculos con ella son muy importantes y que por eso me permito formular ciertas críticas. No he olvidado en ningún momento las circunstancias personales de cada uno de sus miembros, pero a la hora de enfrentarme seriamente con lo que la "generación del 27" ha aportado a la música española no tengo más remedio que confesar - y lo lamento profundamente - que fue una Generación frustrada; una generación que no pudo o no supo confirmar las esperanzas que la "generación del 98" habla depositado en ella.
Cristobal Halffter, "Una generación frustrada: Los músicos del 27", Triunfo, EXTRA, núm:507, 17/06/1972 págs: 34-36. |